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Learner Tien: De odiar el tenis a ser estrella mundial

Learner Tien se ha instalado entre los mejores del mundo en 2026. Dos títulos ATP —el segundo, en la tierra batida de Ginebra—, cuartos de final en el Australian Open, semifinales en el Canadian Open y un lugar ya fijo en el top 20. Hasta Roger Federer se ha declarado admirador de su juego. Paradójico: uno de los jugadores más entretenidos del circuito confiesa que, de joven, el tenis le aburría.

El estadounidense lo contó sin rodeos en su aparición en The Big T Podcast. De niño, el deporte que hoy le da de comer le parecía “demasiado lento”. Se desconectaba. Se perdía en sus pensamientos. Cambiaba de canal.

No era cuestión de falta de pasión competitiva. Era el ritmo. Los parones. Los cambios de lado.

“Yo no veía mucho tenis cuando crecía”, explicó Tien. “Me parecía un poco aburrido, demasiado lento. Creo que los cambios de lado y las pausas no eran lo bastante atractivos para mí. Veía los Slams y los partidos grandes, cuando sabía que era un partido importante, pero incluso en algunos de esos me desconectaba y en realidad no los veía”.

Prefería los resúmenes. Los puntos espectaculares. El impacto sin relleno. Y si había que elegir a alguien para ver, el nombre era claro: Gael Monfils.

“Me gustaba mucho ver a Monfils, pero era más de ver aquí y allá resúmenes. Nunca fui de sentarme y ver un partido entero”, admitió. Un consumidor de highlights, no de maratones a cinco sets.

El joven Tien no soportaba los tiempos muertos. “Diría que cuando era joven la razón por la que no me gustaba ver tenis en persona y en la tele era porque los cambios de lado eran muy largos y tenía que esperar entre puntos. Pero ahora, jugando, no querría que nada de eso fuera más corto porque es mi descanso. Un minuto y medio ahora se siente muy corto, pero entonces era como una eternidad. Simplemente apagaba la tele”.

El niño que apagaba el televisor ahora exprime cada segundo de esos 90 segundos reglamentarios. Antes le desesperaban; hoy son su tanque de oxígeno.

Un cierre de temporada con cuentas pendientes

Su 2026 ya es un éxito. Pero aún no está terminado. En individuales, a Tien le queda solo un torneo: el Paris Masters. Llega a la capital francesa tras caer ante Alex de Minaur en el Vienna Open, con la sensación de haber dado un salto definitivo este año… y con una calculadora invisible en la mochila.

En París ya sabe lo que es perder pronto. En 2025, en su debut en el torneo, se despidió en segunda ronda ante Andrey Rublev. Esta vez el contexto es otro. Su escalada en el ranking le garantiza condición de cabeza de serie, un detalle que puede cambiarlo todo en un Masters 1000: no se cruzará con otro sembrado, como mínimo, hasta la tercera ronda.

El cuadro se abre un poco más. La presión, también.

Tien no defiende demasiados puntos en París, pero el cierre de curso no está exento de riesgo. Hay un dato que pesa: perderá 250 puntos en la clasificación al desaparecer de sus cuentas el título ATP que conquistó el año pasado en Metz, un torneo que ya no figura en el calendario.

Eso convierte al Paris Masters en algo más que un simple último baile de temporada. Si no firma una buena actuación, el estadounidense podría despedirse del top 20 justo cuando ha logrado consolidarse entre los grandes. El último ATP 1000 del año arranca el lunes 2 de noviembre.

Tien, el chico que se aburría viendo tenis, se asoma ahora al final del curso con algo muy distinto en juego: su lugar en la élite.