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Lando Norris domina en Brasil y revela problemas del RB22 de Verstappen

Lando Norris abrió el Gran Premio de Brasil con un aviso claro: McLaren ha viajado a Interlagos para ganar. El británico firmó un 1:11.717 con neumático blando y encabezó unos Libres 1 apretadísimos, con los cuatro grandes bloques de la parrilla encerrados en apenas unas décimas.

A solo 0.082 se quedó Kimi Antonelli con el Mercedes, otra demostración de que el joven italiano no ha venido a pasear en sus primeras apariciones serias con el equipo oficial. Detrás, a algo más de distancia, aparecieron los pesos pesados: Max Verstappen a 0.236 y Lewis Hamilton a 0.324, cerrando un cuarteto de referencia que deja el fin de semana completamente abierto.

Mientras Norris encadenaba vueltas limpias, en Red Bull el ambiente era muy distinto. Verstappen volvió a perder la paciencia con un viejo fantasma del RB22: los problemas en las reducciones de marcha.

“Unacceptable, man. Unacceptable, these downshifts. What the ****?”, bramó por radio.

No fue el único contratiempo. Más tarde, el neerlandés reportó otro síntoma inquietante: “There’s something wrong with my steering. It’s getting harder and harder to turn the wheel.” Dos frases que resumen una sesión incómoda para el tricampeón, obligado a pelear más con el coche que con el cronómetro.

Interlagos no perdonó a nadie en la curva 1. Bloqueos enormes, humo de neumático y escapatorias llenas de goma, tanto para veteranos como para debutantes. Y de estos últimos hubo muchos.

El foco se lo llevó Rafael Câmara. El brasileño, ya confirmado como piloto de Haas para 2027, adelantó su estreno en F1 en casa tras la ruptura entre Esteban Ocon y el equipo. La historia era grande, el resultado algo más discreto: 18.º, a casi nueve décimas de su compañero Oliver Bearman, también en Haas. Para Câmara, el objetivo era sumar kilómetros, no titulares.

Quien sí dejó un crono de impacto fue Gabriele Minì. El italiano de Alpine no solo mantuvo el tipo, sino que batió al coche hermano de Franco Colapinto. Séptimo con 1:12.569, 0.085 mejor que el argentino, y la sensación de que, si el programa de jóvenes de la marca francesa busca argumentos, Minì acaba de darle uno sólido.

El resto de probadores se quedó fuera del top 10, aunque todos aportaron matices a la mañana. Leonardo Fornaroli, con el segundo McLaren, terminó 11.º, a 1.116 de Norris, un registro digno en un coche que, hoy por hoy, es referencia a una vuelta. Luke Browning fue 17.º con Williams, a solo 0.080 de Alex Albon, lastrado por un problema mecánico. Y Colton Herta cerró la tabla en la zona baja, 20.º, a 0.904 de Valtteri Bottas en el otro Cadillac.

El estadounidense, eso sí, cumplió con lo esencial: una sesión limpia en lo mecánico, más allá de un monumental bloqueo en la curva 1. Sobre el papel, esos kilómetros deberían darle el último punto que le falta para la superlicencia de la FIA. Traducido: vía libre para un posible asiento en F1 en 2027 si Cadillac decide dar el salto con él.

No todos tuvieron tanta suerte. Dino Beganovic, con Ferrari, y Freddie Slater, con Audi, cerraron la clasificación lastrados por problemas técnicos que les impidieron marcar tiempos con el blando y limitaron su rodaje. Slater provocó una bandera roja a los 12 minutos de sesión al quedarse literalmente sin coche.

“The car has just switched off”, explicó por radio.

Entre uno y otro apenas sumaron 18 vueltas: 11 para Beganovic, 7 para Slater. Demasiado poco en un viernes que exige datos y confianza.

Por delante, Norris marcó el ritmo, Antonelli confirmó que Mercedes tiene relevo generacional, Verstappen se peleó con un RB22 todavía nervioso y Hamilton mantuvo a Ferrari en el grupo de cabeza. Detrás, los rookies reclamaron espacio en la foto.

Si estos son solo los Libres 1, ¿qué tipo de batalla espera a Interlagos cuando haya puntos en juego?