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Zverev arrasa en Viena como número uno mundial

Alexander Zverev no esperó al lunes para comportarse como número uno del mundo. En Viena, el alemán arrasó a Arthur Fery con un 6-0, 6-2 en apenas 58 minutos y se plantó en las semifinales del torneo con una autoridad que no dejó lugar a dudas.

El primer cabeza de serie, que desbancará a Jannik Sinner del liderato del ranking masculino, jugó como si quisiera enviar un mensaje al circuito: el trono ya tiene nuevo dueño… y llega en plena forma.

Un Wimbledon repetido, pero sin historia

El duelo reeditaba la semifinal de Wimbledon de este verano, donde Zverev ya había frenado el cuento de hadas de Fery. Esta vez, ni siquiera hubo espacio para el suspense.

El británico, que arrastraba molestias en la pierna tras necesitar tratamiento al final de su victoria de octavos ante Lorenzo Musetti, nunca encontró ritmo. Ni piernas. Ni soluciones.

Zverev olió sangre desde el primer juego. Dominó con el saque, mandó con el revés y cerró la pista con una facilidad insultante. Fery, desdibujado, apenas pudo sostener los intercambios largos que normalmente le dan vida.

El marcador lo explica todo: el alemán solo cedió seis puntos con su servicio en todo el partido. Al resto, generó nueve bolas de ‘break’ y convirtió cinco. Superioridad total.

Tras el encuentro, Zverev puso el foco en el potencial de su rival, no en el resultado: recordó que Fery está en su primer año completo en el circuito y que no debería castigarse por una derrota tan clara. El contexto importa: el británico venía de tumbar a un ex número cinco del mundo como Musetti para colarse entre los ocho mejores en Viena, repitiendo el papel de tapado que ya había interpretado en Wimbledon.

Un número uno sin concesiones

El alemán no se ha limitado a aprovechar el vacío. Ha olido la oportunidad y la ha convertido en escalada. Las lesiones de Carlos Alcaraz y del propio Sinner abrieron una puerta en la parte alta del ranking, y Zverev se ha colado a base de títulos grandes: campeón de Roland Garros y del US Open, ahora persigue en Viena su tercer trofeo de la temporada.

Con su ascenso, se convierte en el segundo tenista alemán que alcanza la cima del tenis masculino desde Boris Becker en 1991. Treinta y tres años después, Alemania vuelve a mirar la clasificación desde arriba.

En semifinales, Zverev se medirá al ganador del duelo entre el australiano Alex de Minaur, quinto cabeza de serie, y el italiano Matteo Berrettini. Dos perfiles muy distintos: piernas y contraataque frente a potencia pura. Sea quien sea, sabe ya lo que le espera al otro lado de la red.

La otra semifinal promete choque de estilos: el segundo cabeza de serie, Carlos Alcaraz, frente al tercero, Daniil Medvedev. Un clásico moderno en pista dura.

Alcaraz y Medvedev cumplen, Medvedev se asegura Turín

Alcaraz selló su billete a semifinales con un 6-4, 7-6 (7-2) ante el estadounidense Tommy Paul, séptimo cabeza de serie. Partido serio, sin alardes, resuelto en los momentos calientes del segundo set, donde el español apretó justo cuando el margen de error desaparecía.

Medvedev, por su parte, fue más directo: 6-2, 6-3 ante el francés Adrian Mannarino. Triunfo cómodo y con premio extra. Esa victoria confirma su presencia en las ATP Finals de final de temporada, la séptima participación del ruso en el torneo que reúne a los ocho mejores del año.

En Turín ya tienen plaza asegurada Zverev, Alcaraz, Medvedev y Ben Shelton. El escaparate de fin de curso empieza a tomar forma.

Rybakina se frena en seco en Tokio

Mientras tanto, en Tokio, el Pan Pacific Open perdió a su gran figura de manera inesperada. Elena Rybakina, número uno del mundo, se retiró de su duelo de cuartos de final ante Leylah Fernandez por una lesión en el cuello.

La renuncia llega apenas un día después de que asegurara el número uno del ranking femenino a final de temporada. Un logro enorme empañado por el parte médico.

Fernandez avanzó por ‘walkover’ y se enfrentará en semifinales a la rusa Kamilla Rakhimova. Otra ventana abierta en un cuadro que parecía tener dueña.

En Viena, en cambio, no hay hueco para las dudas. Zverev ya se comporta como lo que será en el ranking: el hombre al que todos quieren tumbar. La cuestión es quién se atreverá a mirarle a los ojos esta semana.