Rooney, el adolescente héroe de St Patrick's Athletic
St Patrick's Athletic firmó una de esas tardes que se recuerdan durante años en Richmond Park. De 0-2 abajo a tumbar al vigente campeón Shamrock Rovers en la prórroga, con un chico de 17 años, Sam Rooney, como protagonista del golpe definitivo.
Al descanso, el guion parecía escrito a favor de los visitantes. Jonathan Afolabi y Michael Noonan habían puesto a los Hoops 0-2 arriba, pese a que el equipo local había generado más ocasiones y empujaba con insistencia. Eficacia visitante, frustración local.
Pero el partido se negó a seguir la lógica.
Luke Turner encendió la chispa de la remontada en la segunda parte y devolvió la vida a St Patrick's Athletic. A partir de ahí, Richmond Park se convirtió en un hervidero. Cada balón dividido, cada centro al área, cada rechace, olía a empate.
La igualdad llegó envuelta en polémica. En el tiempo añadido, el árbitro señaló un penalti muy discutido sobre Aidan Keena. El propio Keena asumió la responsabilidad. Golpe seco, abajo. El guardameta Ed McGinty llegó a rozar la pelota, se estiró al máximo, pero no logró evitar el 2-2. El estadio estalló.
La inercia ya era totalmente roja y blanca cuando arrancó la prórroga. Y ahí apareció Rooney.
En los primeros compases del tiempo extra, el joven de 17 años se encontró con su momento. Definición certera y 3-2 para St Patrick's Athletic. El gol que volteaba definitivamente la eliminatoria y que acabaría siendo el último de la tarde.
Shamrock Rovers, defensores del título, no encontraron respuesta. El equipo de Stephen Bradley, que venía de una semana para olvidar, cerró el capítulo con la pérdida de la copa. St Patrick's, en cambio, se queda con una remontada épica y con el nombre de Sam Rooney grabado en la memoria de Richmond Park.





