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Hibs gana a Partick Thistle pero sigue con dudas

El descanso llega a Easter Road con Hibernian por delante 1-0 ante Partick Thistle, gracias al gol de Owen Elding, pero con la sensación de haber dejado la puerta abierta.

El tanto de Elding marca la diferencia, aunque el partido pudo irse al vestuario con un marcador más amplio. Dentro del área de Thistle, Kanayo Megwa se inventó un giro elegante y un pase preciso que dejó a Elding con una ocasión clara de disparo. El remate fue bloqueado, aviso serio de lo que vendría después.

Hibs parecía cómodo, dueño del ritmo y del balón, hasta que cayó en la relajación. Partick Thistle lo notó y empezó a crecer, aprovechando la pérdida de tensión local. Esa falta de colmillo casi se paga cara.

Antes del descanso, Elding volvió a rozar el gol con un derechazo que se estrelló en el larguero. Liam McFarlane, portero de Thistle, no ha tenido demasiadas intervenciones, y eso dice mucho: Hibs domina, pero no remata.

Entre todo, el susto de la tarde llegó en la grada. Un aficionado tuvo que ser atendido de urgencia por los servicios médicos, con la rápida actuación de los paramédicos y el personal sanitario de Hibs. Tras un largo tratamiento, fue evacuado de la tribuna, mientras se pedía a los hinchas no agruparse en la zona durante el descanso. El fútbol se detuvo unos minutos en lo emocional.

Con 45 minutos por jugar, el marcador es corto para lo visto y deja el duelo completamente abierto. Hibs ha sido mejor, Thistle sigue con vida. La segunda parte promete tensión.

Hearts golpea primero ante Inverness CT y roza el segundo

En Tynecastle, Hearts se marcha al descanso con un 1-0 sobre Inverness CT que refleja su dominio, aunque el partido ya ha tenido polémica, sustos y madera.

Los locales controlaron gran parte del primer tiempo, pero el primer gran sobresalto fue para Hearts. Alfie Bavidge cazó una volea tras un centro de Alfie Stewart y silenció por un instante el estadio. El asistente, sin embargo, levantó el banderín: fuera de juego del cedido por Aberdeen. Aviso serio para la zaga capitalina.

La respuesta de Hearts llegó con decisión. Amadou Ba-Sy forzó un penalti tras una falta dentro del área, o eso pareció en directo. El árbitro Calum Scott señaló el punto de los once metros, pero la intervención del VAR corrigió la jugada: el contacto se había producido fuera del área. La pena máxima se esfumó, se concedió falta, y ahí cambió todo.

Del golpe anímico nació el gol. El lanzamiento de la falta se estrelló en la barrera, pero Christian Borchgrevink apareció para cazar el rebote y cabecear el 1-0. Efectividad pura tras una jugada enrevesada.

Hearts tuvo opciones claras para ampliar la ventaja. En una jugada de estrategia a la salida de un córner, el balón le cayó a Calvin Miller en el punto de penalti, con tiempo y espacio. Su disparo, sin embargo, fue un derechazo mordido, desperdiciando una ocasión enorme.

El guion se repitió poco después. Ba-Sy realizó un gran desmarque, controló en el área, protegió la pelota y la sirvió atrás para Sabah Kerjota. El extremo, solo y a seis metros de la portería, tocó lo justo para que el balón besara el larguero. Otra oportunidad clarísima que se escapó por centímetros.

Inverness también tuvo su momento. Adam MacKinnon recogió un rechace tras un córner, tuvo que frenar un instante para esquivar al árbitro, y aun así armó un disparo que se fue por encima del travesaño. No mucho, pero lo suficiente para que el 1-0 siguiera en el marcador.

Hearts manda y genera, pero no cierra el partido. Inverness, con poco, se mantiene a un gol de distancia. Y eso, en una tarde así, nunca es garantía de nada.

Stenhousemuir incomoda a Motherwell en un duelo espeso

En Ochilview, el 0-0 entre Stenhousemuir y Motherwell al descanso es algo más que un marcador sin goles: es el reflejo de un encuentro trabado, con un equipo de categoría inferior que ha sabido incomodar y un favorito que no encuentra su fútbol.

Stenhousemuir arrancó mejor y llevó la iniciativa en los primeros compases. El portero local, Darrien Jamieson, ha vivido una primera parte prácticamente plácida, mientras Matty Connelly, en la portería de Motherwell, ha tenido bastante más trabajo.

Los visitantes han estado imprecisos, lentos en la circulación y flojos en la presión. Los jugadores menos habituales, a los que Alfred Johansson ha dado minutos, no han aprovechado la oportunidad. El técnico, desde la banda, da la sensación de estar ya pensando en cambios de peso para la reanudación.

Motherwell lo intentó a balón parado con una serie de tres saques de esquina consecutivos. Jamieson dudó en el primero, pero los visitantes desaprovecharon cada intento con jugadas cortas y envíos rasos que nunca encontraron rematador.

El susto más grande para Motherwell llegó en su propia área. El equipo se enredó con la pelota en la zona de riesgo, Stenhousemuir olió sangre y casi lo castiga. Lewis Hodgkiss se coló por sorpresa para intentar rematar un pase atrás de Andrew Shinnie, pero no llegó a empujar el balón antes de que el árbitro señalara falta en el inicio de la acción.

Hasta ahora, solo un equipo ha dado verdadera sensación de peligro, y no es el de la categoría superior. Si Motherwell no cambia el ritmo, el guion puede torcerse.

McInnes, bajo presión en Ibrox

En Ibrox, el contexto pesa tanto como el rival. Derek McInnes lo resumió esta semana con una frase sencilla: “We could just do with winning a game”. Y lo necesita ya.

Rangers encadena cuatro partidos sin victoria y su entrenador firma el peor inicio de cualquier técnico permanente del club en esta etapa. La eliminación en la fase previa de la Europa League dejó un ambiente enrarecido en Govan, con abucheos que retumbaron fuerte tras el último tropiezo continental.

Hoy, ante St Mirren, vigente campeón de la League Cup, McInnes se juega algo más que un pase de ronda. La League Cup es, de hecho, el único gran título que ha levantado en su carrera, hace más de una década con Aberdeen. El torneo le trae buenos recuerdos, pero también le exige resultados inmediatos.

La hinchada de Rangers quiere garantías, no promesas. McInnes debe demostrar que puede devolver títulos a Ibrox con regularidad. Un tropiezo más en casa, en un torneo que conocen bien y frente al campeón defensor, podría encender aún más la mecha.

Hoy no basta con competir. Hoy, para Rangers y para su técnico, solo vale ganar.