Patrick Vieira regresa como seleccionador de Senegal
Patrick Vieira ya se sentó en la mesa principal, ya posó con la camiseta verde y ya pronunció la palabra que lo atraviesa todo en este nuevo ciclo: regreso. En Dakar, la ciudad donde nació antes de marcharse a Francia con ocho años, el campeón del mundo de 1998 fue presentado oficialmente como nuevo seleccionador de Senegal para un proyecto de cuatro años que mira de frente a 2030.
El presidente de la Federación Senegalesa de Fútbol, Abdoulaye Fall, no rebajó el tono del momento: calificó su llegada como “una necesidad absoluta” para la selección. No un simple relevo, sino un punto de inflexión.
No es un paso más, es volver a casa
Vieira no escondió la carga emocional del desafío. A sus 50 años, se sienta en el banquillo de los Lions de la Teranga con un discurso que va mucho más allá de la táctica.
“Como les dije, nací aquí en Dakar. Mis padres nacieron en Dakar. Toda mi familia, mi historia, está aquí en Dakar. Y desde ahí, tomar esta selección no es un nuevo paso en mi carrera, es un regreso a casa”, explicó ante los medios.
Subrayó que aceptó la propuesta de la federación movido por el sentimiento, no por el dinero, y prometió dedicación total para estar a la altura de las expectativas de un país que ya se ha acostumbrado a codearse con la élite del fútbol africano.
Una primera lista fuerte… y sin Sadio Mané
El primer gran gesto deportivo de Vieira llegó rápido: una convocatoria ampliada de 29 jugadores, con retoques tácticos importantes y ausencias que levantan titulares. La mayor de todas, la de Sadio Mané.
El técnico quiso cortar cualquier especulación desde el inicio. El delantero de Al-Nassr no entra en la lista, pero no por decisión técnica ni por conflicto interno, sino por un problema físico menor, aclaró el seleccionador tras una conversación directa con el propio jugador.
“Sobre la ausencia de Sadio, con quien hablé por teléfono, tiene un problema físico y por eso no estará con nosotros en esta concentración, pero seguramente lo estará en la próxima”, detalló Vieira.
El mensaje es claro: no hay ruptura, hay prudencia. Y mientras el símbolo del proyecto reciente se queda fuera por esta ventana, el nuevo seleccionador empieza a moldear su idea sin su gran referencia ofensiva.
Continuidad, retoques y siete debutantes
Vieira no llega con la intención de dinamitarlo todo. Su primera lista dibuja un equilibrio calculado entre la base que ha dado éxitos a Senegal y una hornada de caras nuevas que apunta al futuro.
“Lo importante no es empezar desde cero”, insistió. “No voy a derribarlo todo ni tirar todo por la ventana, sino preservar lo que se ha conseguido y comenzar un ciclo de cuatro años”.
En la portería, el relevo se acelera tras la retirada internacional de Edouard Mendy. Vieira cita a cuatro guardametas y abre la puerta de la selección a dos debutantes: Ngagne Demba Thiam, del Monza, y Mamour Ndiaye, del AS Saint-Étienne.
En total, son siete los jugadores que pueden estrenarse con la absoluta. Entre ellos, el central de Monaco Sadibou Sané, el lateral de Auxerre Lamine Sy y el delantero de FC Metz Pape Moussa Fall. Piezas nuevas para un tablero que, de momento, mantiene su estructura.
No hay revolución, pero sí señales claras: más competencia bajo palos, más piernas jóvenes en defensa y nuevas variantes en ataque para un equipo que ha vivido mucho tiempo apoyado en las genialidades de Mané.
Un calendario exigente para un estreno sin red
No habrá periodo de adaptación amable. El grupo de 29 jugadores se concentrará de inmediato para afrontar una ventana internacional comprimida y exigente.
Senegal inicia su camino en la clasificación para la AFCON 2027 con un viaje incómodo: Mozambique, en Maputo, el 25 de septiembre. Cuatro días después, el 29, tocará visitar a Etiopía. Y para cerrar la concentración, un amistoso ante Comoras en Marsella el 4 de octubre.
Tres partidos, tres escenarios distintos, poco margen para entrenar y un seleccionador recién aterrizado que debe implantar sus principios sin su gran estrella. Un laboratorio a máxima velocidad.
Ahí empezará a verse qué quiere realmente Patrick Vieira de estos Lions de la Teranga: si apuesta por una presión alta y agresiva, si refuerza la estructura defensiva, si reparte más responsabilidades creativas o si mantiene el molde que llevó a Senegal a la cima continental.
Lo único seguro es que el ciclo ha cambiado de manos y que, esta vez, el hombre del banquillo dirige algo más que una selección: dirige, literalmente, el equipo de su casa. ¿Será suficiente esa mezcla de emoción y autoridad para sostener a Senegal en la élite hasta 2030? La respuesta empieza en Maputo.





