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Pape Matar Sarr: De cedido a figura clave en la Juventus

Pape Matar Sarr, de cesión discreta a pieza clave en la Juventus

La noche en Vigo dejó algo más que una remontada europea para la Juventus. Dejó un nombre subrayado en tinta gruesa: Pape Matar Sarr. El centrocampista cedido por el Tottenham no solo acompañó el 2-1 ante el Celta, lo dirigió desde el corazón del campo con la autoridad de quien parece llevar años en Turín.

La Juventus salió del segundo partido de la fase de liga de la Europa League con tres puntos y una certeza nueva. En un equipo golpeado por las lesiones de Khephren Thuram y Manuel Locatelli, el senegalés se ha colado por la puerta grande. No como parche, sino como argumento.

Un partido que cambia jerarquías

El 2-1 en Balaídos fue una remontada trabajada, de esas que se construyen pase a pase. Ahí, Sarr mandó. Tocó el balón 88 veces, más que nadie vestido de bianconero. Entregó 65 pases con éxito y firmó tres interceptaciones, también líder del equipo en ese apartado. No se limitó a acompañar el juego: lo cortó, lo aceleró, lo ordenó.

La presión del Celta, intensa en tramos del partido, se estrelló una y otra vez contra su radio de acción. Seis duelos ganados en la medular explican por qué la Juventus empezó a jugar más arriba con el paso de los minutos. Cada balón dividido que se llevaba Sarr era un respiro para la defensa y una invitación a atacar.

También miró a portería. Tres remates: uno bloqueado, uno a puerta, uno desviado. Señales de que no se esconde cuando pisa campo rival, aunque el último pase y la definición sigan siendo el capítulo pendiente de su libreto. Así lo subraya el análisis: brillante para destruir y lanzar transiciones, todavía por pulir en los metros finales.

El aval de los números… y de la Gazzetta

La actuación no pasó desapercibida. Gazzetta dello Sport fue directa: Sarr puede convertirse en un “jugador crucial” en el centro del campo de la Juventus. No es un elogio menor para un futbolista de 24 años que llegó como cedido y que, sobre el papel, venía a competir por minutos, no a reclamar galones.

Los datos de su temporada empiezan a sostener el discurso. Cinco apariciones en todas las competiciones, tres como titular. Y, sobre todo, los 90 minutos completos en los dos partidos de Europa League, ante NEC y Celta. Cuando las lesiones vaciaron el eje del equipo, Sarr no solo ocupó el hueco: lo llenó.

De Enfield a Turín, con escala en Europa League

Hace poco más de unos meses se le veía entrenar con el Tottenham en Enfield, preparando una eliminatoria de Champions. Hoy, su escaparate es otro, pero la sensación es distinta: en la Juventus no está de paso, se está ganando un lugar.

La operación, de momento, le sonríe al club italiano. Pagó 2,5 millones de euros por una cesión de una temporada y se reservó una opción de compra de 27,5 millones. Cada buena noche europea del senegalés hace que esa cifra parezca menos un riesgo y más una oportunidad.

La ecuación es clara: si mantiene este nivel mientras Thuram y Locatelli se recuperan, la Juventus tendrá difícil justificar dejarlo marchar. Un mediocentro capaz de romper juego, sostener el ritmo y dar continuidad a la posesión no abunda en el mercado, y menos a un precio ya fijado.

La remontada en Vigo valió tres puntos. El verdadero botín, para la Juventus, puede haber sido otra cosa: la sensación de que en Pape Matar Sarr no hay solo un recurso temporal, sino un posible pilar de futuro.