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Luis Enrique y Dembélé: Vacaciones y Éxito en el PSG

El ambiente en PSG está desatado. La goleada europea a Manchester City ha cambiado el tono en el club: sonrisas, confianza y un vestuario que respira tranquilidad. Luis Enrique lo dejó claro en rueda de prensa, relajado, casi divertido, con un mensaje que define el momento que vive su equipo.

Ousmane Dembélé, uno de los protagonistas de la semana, llegó al duelo de Champions League con las pilas cargadas… literalmente. El técnico le había dado descanso el fin de semana, igual que a Nuno Mendes, tras el parón de selecciones. Sin ellos, el equipo superó a Le Mans. Con el francés de vuelta, el PSG arrolló al campeón inglés en una primera parte de autoridad y acabó imponiéndose 4-2.

El propio Dembélé bromeó después del encuentro: con ese nivel, quizá le convenía irse de vacaciones más a menudo. La frase, ligera y cómplice, viajó rápido hasta la sala de prensa. Y Luis Enrique recogió el guante con la misma ironía.

“Él manda”: el guiño del técnico al francés

“¡Él es el jefe! Si quiere unas vacaciones y se las damos, tendrá vacaciones. Pero está bromeando todo el tiempo”, respondió el entrenador del PSG, con una chispa en la mirada que no ocultaba su buena sintonía con el jugador.

No se quedó ahí. Luis Enrique subrayó lo que más le seduce de Dembélé: “Me encanta cómo vive el fútbol y su pasión por el fútbol. Es una broma, claramente, pero yo siempre estoy abierto a dar a los jugadores lo que quieren”.

La frase encaja con la dinámica actual del vestuario. El entrenador asturiano maneja un grupo que, por primera vez en mucho tiempo, puede permitirse lujos en la Ligue 1: rotar, dosificar, dar descanso a sus estrellas sin que el equipo se resienta en el campeonato doméstico. Esa capacidad de gestionar esfuerzos le está ofreciendo una ventaja competitiva evidente respecto a otros aspirantes a la Champions, obligados a exprimir a sus figuras cada fin de semana.

Rotaciones de lujo y un grupo en plena sintonía

El caso Dembélé-Mendes es paradigmático. Fin de semana libre tras el parón internacional, victoria sin sobresaltos ante Le Mans y regreso a la élite europea con piernas frescas frente a uno de los gigantes de la Premier League. El plan salió perfecto: primera parte arrolladora, 4-2 final y un mensaje lanzado al continente.

En ese contexto, Luis Enrique también aprovechó para marcar territorio en otro frente: el mediático. El técnico comparó el trato que reciben los distintos fichajes veraniegos y dejó entrever que no todos serán juzgados con el mismo rasero por la prensa. Un recordatorio de que, aunque el clima sea distendido, el club sigue bajo el microscopio.

Lo cierto es que, entre bromas sobre vacaciones y elogios a la pasión de Dembélé, el PSG se planta ante otro duelo enorme con la sensación de estar preparado. El próximo gran examen vuelve a ser contra Man City, y el equipo llegará prácticamente a plena potencia.

Con las rotaciones funcionando, el vestuario enchufado y un técnico dispuesto a “regalar vacaciones” a quien responda en el campo, la pregunta ya no es si el PSG compite. La cuestión es hasta dónde puede llegar este grupo cuando llegue la hora de la verdad en Europa.