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McInnes sobre el partido clave: "Solo tenemos que ganar"

Derek McInnes no compró el relato fácil. Ni habló de golpes psicológicos, ni de presión sobre nadie. En la previa del duelo de Rangers en el campo de Dundee, el técnico se encargó de bajar el ruido alrededor de un contexto que invita a la excitación.

Una victoria en Dens Park colocaría a Rangers por encima de Celtic en la cima de la Premiership escocesa. Serían líderes, al menos hasta el domingo, cuando Celtic reciba a Hearts en la reedición del decisivo duelo por el título de la temporada pasada. El escenario parece perfecto para encender titulares. McInnes, sin embargo, pisa el freno.

“Lo importante para mí es que tienes que ganar tu partido”, recordó el entrenador cuando le preguntaron si un triunfo podría dar a Rangers una ventaja psicológica sobre Celtic y Hearts. “Cuando te toque jugar, sea viernes, sábado, domingo o lunes, solo tienes que ganar tu partido. Es un poco pronto en la temporada para hablar de poner presión a los rivales por el título”.

La frase marca el tono de un vestuario que vive un momento dulce. El equipo llega encadenando siete victorias consecutivas en todas las competiciones. Un contraste evidente con Celtic, que ha perdido cuatro de sus últimos cinco encuentros y llega tocado de Europa. La tabla, la racha y el calendario invitan a pensar que Rangers tiene la oportunidad de mandar un mensaje. Su entrenador insiste en mirar hacia dentro.

Europa como herida y como oportunidad

La semana europea dejó sensaciones opuestas en Glasgow y en Edimburgo. Celtic fue arrollado 4-1 por Benfica en la Europa League, un marcador que reabre dudas justo antes de su visita de Hearts, que viene de empatar 1-1 ante Nordsjaelland en la Conference League.

Rangers lo vio todo por televisión. El verano dejó una herida que todavía escuece: la eliminación en la fase de play-off de la Conference League frente al Jablonec checo en agosto, un golpe duro que les dejó fuera del escaparate continental.

“Por supuesto que preferiríamos estar en Europa y hubo un poco de envidia viendo los partidos anoche”, admitió McInnes. No buscó disfrazar la sensación. Pero giró rápido el enfoque: “El único beneficio de eso es si podemos tener éxito a nivel doméstico”.

Sin viajes entre semana ni desgaste europeo, Rangers dispone de más días de trabajo y recuperación. Más tiempo para preparar partidos, ajustar detalles, reforzar automatismos. El técnico, no obstante, se niega a presentar esa ventaja como una garantía: “Nos da más tiempo para preparar los encuentros, pero no garantiza nada”.

Ahí aparece de nuevo su discurso de contención. Nada de proclamas, nada de promesas. Trabajo y resultado.

Jugar primero, pensar último en los demás

El calendario ha querido que esta vez Rangers abra la jornada grande del fin de semana. Juega antes que Celtic y Hearts, con la posibilidad de cambiar el paisaje de la clasificación antes de que sus rivales salten al césped. Es el típico contexto en el que se habla de presión, de marcar territorio, de lanzar avisos.

McInnes no quiere ni oír hablar de eso.

“El hecho de que juguemos primero esta vez, ni siquiera voy a mencionar lo de poner presión al rival”, aseguró. “Estoy más centrado en que la pelea es con nosotros mismos para mejorar y en concentrarnos en conseguir otros tres puntos”.

Es una línea clara: nada de obsesionarse con lo que pase el domingo en el Celtic Park. Nada de vivir pendientes de Hearts. El mensaje interno es de pasos cortos, de acumulación de victorias sin levantar demasiado la vista.

“Pasos pequeños, gana tu partido y no estés demasiado obsesionado con lo que pasa en otros sitios”, remató.

Rangers viaja a Dens Park con la opción de mirar a todos desde arriba al menos por una noche. McInnes prefiere que sus jugadores miren al frente, no al retrovisor. La clasificación hablará por ellos si siguen ganando. La pregunta es cuánto tiempo podrá contener el discurso cuando el equipo ya llama con fuerza a la puerta del título.