Logotipo completo Tribuna Gol

Newcastle vuelve a tropezar: errores y falta de contundencia

Newcastle vuelve a tropezar con la misma piedra. Ni siquiera en un amistoso se disimula ya el problema: falta colmillo arriba y un error atrás basta para echar por tierra un buen rato de fútbol.

Matthias Jaissle lo vivió a pie de campo con una furia contenida que terminó explotando tras el 1-1 ante Strasbourg. El técnico perdió los nervios en la zona técnica después del empate, consciente de que el partido debía estar sentenciado mucho antes. No lo estaba. Y el castigo llegó.

Ramsey, del sobresaliente al error fatal

Hasta el fallo, Jacob Ramsey estaba firmando una actuación impecable. En el centro del campo se había mostrado elegante, seguro, con criterio. Parecía otro paso adelante del exjugador de Aston Villa, asentado y mandón con la camiseta de Newcastle.

Pero se durmió donde no se perdona. En su propia área, con el balón en los pies, tardó un segundo de más. Suficiente para que Strasbourg oliera sangre y castigara sin piedad. Gol. Empate. Y una mancha evidente en una actuación que, hasta entonces, rozaba el sobresaliente.

Ese error no borra lo bueno que dejó Ramsey, pero sí resume el momento del equipo: basta una desconexión para tirar por la borda un encuentro que debía estar cerrado.

Ocasiones falladas, historia repetida

La frase que retumbaba en la grada y en el banquillo era sencilla: si no matas el partido, lo pagas. Newcastle generó lo suficiente para dejar el marcador fuera de duda, pero volvió a mostrar una alarmante falta de precisión en el último toque. Desperdició sus opciones y, cuando fallas tanto, el fútbol suele ajustar cuentas.

Y no es un caso aislado de pretemporada. Es una tendencia.

  • Un gol contra Gateshead.
  • Uno frente a Bristol City.
  • Dos ante Valencia, el único día realmente productivo de cara a portería.
  • Uno contra Everton.
  • Otro ante Leverkusen.
  • Y, de nuevo, solo uno hoy frente a Strasbourg.

Demasiado poco para un equipo que aspira a competir en serio. Da igual que el calendario marque amistosos: el patrón es el mismo que el curso pasado.

El viejo problema que Jaissle hereda

Eddie Howe ya convivió con este guion: equipo reconocible, tramos de buen juego, pero poca contundencia en el área rival. Ahora es Matthias Jaissle quien hereda esa losa. Necesita, con urgencia, un Newcastle más afilado, más frío en los metros finales.

No se trata solo de acertar de cara al arco. Hace falta generar más, pisar el área con más frecuencia, obligar al rival a vivir al borde del colapso. Hoy, como tantas veces, Newcastle hizo menos daño del que prometía su fútbol.

Jaissle lo sabe. Su gesto tras el empate lo delató. El amistoso termina, el marcador se archiva, pero la pregunta queda flotando en el aire: ¿cuánto tiempo más puede permitirse Newcastle seguir perdonando antes de que la temporada real lo castigue de verdad?