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Harriet Dart logra una remontada épica en Guangzhou

Harriet Dart se negó a marcharse. Bajo el calor pegajoso de Guangzhou, la británica convirtió un partido que se le escapaba en una declaración de intenciones: está de vuelta en la parte noble de un torneo WTA.

La jugadora de 30 años derrotó a la quinta cabeza de serie, Paula Badosa, por 3-6, 6-2 y 6-4 en dos horas y 15 minutos en el Nansha International Tennis Centre, para alcanzar la segunda semifinal WTA de su carrera.

No fue una victoria cualquiera. Badosa, número 61 del mundo y 54 puestos por encima de Dart en la clasificación, arrancó el duelo con la autoridad que se espera de una favorita.

Badosa golpea primero

El inicio fue duro para Dart. Perdió su primer juego de servicio y, aunque reaccionó de inmediato para recuperar el ‘break’ y equilibrar el marcador 3-3, la española impuso su peso específico en los momentos clave.

Con 3-3, Badosa apretó de nuevo al resto, volvió a romper y se escapó 5-3. Esta vez no dejó la puerta abierta: sostuvo el servicio y se llevó el primer set, 6-3, marcando territorio y haciendo valer su condición de cabeza de serie.

Dart, que venía desde la fase previa y ya había eliminado a la segunda favorita, Janice Tjen, se veía otra vez cuesta arriba. Pero no se descompuso.

Giro de guion en el segundo set

El segundo parcial arrancó con nervios a flor de piel. Intercambio de ‘breaks’ de salida, tensión en cada punto y la sensación de que el partido podía romperse hacia cualquier lado.

Ahí, Dart dio un paso al frente. Ajustó sus golpes, afinó el servicio y empezó a mandar en los intercambios largos. El 1-1 fue el punto de inflexión: a partir de ahí, la británica se adueñó del set.

Con más piernas y más claridad de ideas, encadenó juegos, castigó el saque de Badosa y cerró el parcial por 6-2, igualando el encuentro y llevando la presión al otro lado de la red.

El calor castiga a Badosa y Dart no perdona

El tercer set se convirtió en una batalla física y mental. Badosa necesitó dos tiempos médicos, visiblemente afectada por el calor. Cada cambio de lado era una lucha por recuperar aire y energía.

Aun así, la española se negó a rendirse. Con 5-3 para Dart en la manga definitiva, salvó una bola de partido y logró un ‘break’ que, por un momento, pareció cambiar el guion. Del 3-5 al 4-5 y servicio: la opción de alargar la noche todavía estaba viva.

Pero el depósito de Badosa ya estaba en rojo. En el siguiente juego de servicio, la número 61 del mundo se quedó sin respuestas. Dart olió la sangre, se lanzó sobre la devolución y ganó el juego en blanco. Un cierre frío, contundente, que certificó la remontada y el pase a semifinales.

Una oportunidad que se hace esperar

Para Dart, esta semifinal tiene un peso especial. Es apenas la segunda de su carrera en el circuito WTA, después de la lograda en el Transylvania Open de Cluj-Napoca, donde cayó ante Karolina Pliskova en dos sets.

“Ha pasado mucho tiempo desde que estuve en la parte final de un torneo, así que estoy realmente emocionada”, explicó tras el encuentro, todavía empapada en sudor pero con una sonrisa amplia. “El tenis es tan estresante… tener la oportunidad de competir otra vez el sábado es una gran oportunidad para mí”.

La británica resumió a la perfección el partido que acababa de sobrevivir: “Fue una batalla increíble. Paula empezó muy fuerte. Siempre fui a remolque y sabía que iba a ser un partido increíblemente duro. Necesitaba aguantar en los momentos difíciles y esperar una oportunidad. Por suerte pude aprovecharla”.

Mirando al sábado

Dart se medirá ahora en semifinales a la ganadora del duelo entre la estadounidense Claire Liu y la china de 16 años Sun Xinran, invitada del torneo. Dos perfiles muy distintos, un mismo premio: una plaza en la final de Guangzhou.

Clasificada desde la previa, con una cabeza de serie importante ya eliminada y una remontada de prestigio ante Badosa, Dart ha encontrado algo más que victorias en China: ha recuperado sensaciones, confianza y el gusto por verse, otra vez, en la “business end” de un torneo.

El sábado sabrá si este viaje es solo una buena semana… o el inicio de algo mucho más grande.