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Golpe para Wolves y El Tri: delantero fuera hasta enero

El calendario apenas ha cruzado el primer tramo de la temporada y Wolverhampton ya recibe una noticia que duele en el vestuario y en una selección entera. El delantero internacional con El Tri estará fuera de los terrenos de juego hasta enero tras confirmarse que necesita una operación en la rodilla izquierda.

La lesión se produjo el 16 de septiembre, en la derrota de Carabao Cup a domicilio ante Everton. El diagnóstico: daño en el ligamento colateral medial. Al principio, el cuerpo médico apostó por un tratamiento conservador. Nada de quirófano, reposo y trabajo específico para que el ligamento se recuperara por sí solo. Pero el plan no funcionó.

El propio director de rendimiento de Wolves, Phil Hayward, explicó en la web oficial del club que el problema no evolucionó como esperaban. Para una lesión considerada de grado bajo, lo habitual es que el ligamento cicatrice con el paso de las semanas. Esta vez no fue así. Tras tres semanas de controles y escáneres periódicos, los resultados fueron claros: el ligamento no estaba sanando como se había previsto.

La consecuencia es contundente: el delantero pasará por el quirófano este viernes en Londres y afrontará después un periodo de rehabilitación de aproximadamente tres meses antes de volver a competir.

Un inicio ilusionante, frenado en seco

El golpe llega en un momento en el que el atacante había recuperado sensaciones. Desde su regreso a Molineux procedente de Fulham el verano pasado, había firmado tres goles en seis partidos de liga. Eficacia, confianza y un papel de referencia en el frente de ataque. Justo cuando parecía asentarse de nuevo, la rodilla se cruzó en su camino.

Para la selección, el impacto es aún mayor. Se trata de su delantero titular en el último Mundial, el hombre llamado a liderar el ataque en la nueva etapa de Rafael Márquez. El combinado nacional no ha ganado en las ventanas de septiembre y octubre, precisamente los primeros encuentros con el nuevo seleccionador al mando. Perder a su ariete de referencia en plena reconstrucción complica el panorama competitivo y obliga a replantear el plan ofensivo a corto plazo.

Un parte médico con luces y sombras

Mientras la baja del nueve se extiende hasta el nuevo año, en Wolves se agarran a otras noticias médicas algo más alentadoras. Hayward también actualizó la situación de tres jugadores importantes: Rodrigo Gomes, Bertrand Traoré y Boubacar Traoré.

Rodrigo Gomes arrastra un problema de tobillo, con un par de ligamentos afectados. No es una lesión sencilla, pero el mensaje desde el club es moderadamente optimista. Todavía sufre inflamación, y hasta que no baje no podrá acelerar la carga de trabajo. La previsión, eso sí, es que no se convierta en un problema a largo plazo y que pueda regresar “razonablemente rápido” una vez el tobillo responda.

Bertrand Traoré lidia con una lesión en los isquiotibiales. Pequeña en tamaño, incómoda en ubicación. La zona dañada es especialmente delicada y propensa a recaídas si se fuerza el regreso. El cuerpo técnico prefiere ir con calma: el extremo trabaja bien, progresa, y todo apunta a que no estará demasiado tiempo fuera, pero no se asumirán riesgos innecesarios.

El caso más avanzado es el de Boubacar Traoré. El centrocampista llevaba un par de semanas parado por un problema en el gemelo, pero ya ha vuelto al césped para trabajar con los readaptadores. Según Hayward, la respuesta al tratamiento ha sido muy positiva y el jugador debería reincorporarse a los entrenamientos completos con el grupo en una o dos semanas.

Wolves pierde a su referencia internacional hasta enero, mientras ve cómo tres piezas importantes se acercan al alta. Entre el quirófano de Londres y el campo de entrenamiento, el club equilibra malas noticias con pequeños brotes de esperanza. La cuestión ahora es simple y brutal: ¿quién asumirá el peso del gol hasta que su hombre de Mundial vuelva a pisar el área?