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Hibernian sanciona a Block Seven por disturbios: tres partidos fuera

Hibernian ha trazado una línea dura. El club de Edimburgo ha decidido vetar a su grupo de animación más ruidoso, Block Seven, durante los próximos tres encuentros, después de los incidentes registrados en el desplazamiento del sábado al campo de Dundee United en la Scottish Premiership.

Las imágenes, ampliamente difundidas, mostraron a aficionados visitantes enfrentándose con la policía y los stewards en la grada destinada a la afición de Hibs en Tannadice. No fue solo una mala tarde en lo deportivo, con derrota en el estreno de Marink Reedijk como técnico, sino también una mancha seria en la conducta de una parte de la hinchada.

El club ya había avisado. El lunes, Hibernian comunicó que “tomaría las medidas apropiadas que fueran necesarias” una vez aclaradas “todas las circunstancias” de lo ocurrido en la grada visitante. Las primeras conclusiones no han tardado en llegar… ni las sanciones.

En su nuevo comunicado, la entidad fue directa: tras las investigaciones iniciales, el grupo Block Seven queda excluido de los próximos tres partidos del equipo: frente a Falkirk y Celtic en Easter Road, y en la visita a St Mirren. Tres citas importantes sin el núcleo más bullicioso del apoyo verde.

La decisión se conoce el mismo día en que la policía hizo público que otras diez personas han sido acusadas en relación con los disturbios posteriores al partido de Hibs en el campo de St Johnstone el mes pasado. Un dato que refuerza la sensación de que el comportamiento de una parte de la afición se ha convertido en un problema que el club ya no está dispuesto a tolerar.

El golpe es simbólico y práctico. Block Seven se había consolidado como el motor del ambiente en Easter Road y en los desplazamientos, con banderas, cánticos constantes y una presencia reconocible. Ahora, ese foco de animación queda silenciado durante tres jornadas que pueden marcar el arranque del proyecto de Reedijk.

Hibernian, que insiste en que seguirá investigando los hechos, envía así un mensaje inequívoco: el apoyo es bienvenido, pero no a cualquier precio. La próxima vez que Block Seven vuelva a su lugar habitual en la grada, la relación entre club y grupo ya no será la misma. Y la temporada, a estas alturas, tampoco.