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Florian Wirtz: Entre el asombro de Treu y la desconfianza de Hamann

Florian Wirtz vive en Liverpool en una especie de limbo futbolístico. Capaz de firmar una actuación descomunal un domingo en la Premier League y, al mismo tiempo, arrastrar sobre los hombros la etiqueta de fichaje decepcionante. El último fin de semana volvió a asomar el jugador que deslumbró en el Bayer Leverkusen: fue clave en el 2-1 ante Brentford, generó nueve ocasiones de gol y dejó la sensación de que, si se enciende, el sistema entero del equipo gira a su alrededor.

Pero el ruido que le rodea no se apaga. Se amplifica.

La mirada fascinada de Treu

En la concentración de la selección alemana, un lateral de perfil mucho más discreto quedó hipnotizado. Philipp Treu, lateral derecho del Freiburg, compartió por primera vez césped con Wirtz con la camiseta de Alemania. Y la impresión le marcó.

Preguntado por Bild sobre con quién le gustaría jugar, Treu colocó a Wirtz en el mismo escaparate que gigantes como Lamine Yamal, Lionel Messi o Cristiano Ronaldo. No es un detalle menor. Podría haberse quedado en el tópico, en el nombre fácil. No lo hizo.

Lo que le impactó no fue solo la calidad, sino la sensación de desigualdad. Treu describió cómo, cuando Wirtz acelera, da la impresión de estar jugando contra un equipo sub-19: resuelve situaciones imposibles, encuentra salidas donde el resto solo ve paredes, toma siempre —o casi siempre— la decisión correcta en espacios mínimos. En un simple ejercicio de conservación de balón, el defensa llegó a pensar que el mediapunta no lo perdería nunca.

Para Treu, la técnica de Wirtz en espacios reducidos no es buena: es excepcional. Y esa palabra, en boca de un compañero que le sufre de cerca, pesa más que cualquier estadística.

Un fichaje de 116 millones que aún no despega

Sin embargo, el relato en Liverpool es mucho menos romántico. El club invirtió 116 millones de libras en el verano de 2026 para arrebatárselo al Bayer Leverkusen. Fichaje de estrella, salario de estrella, expectativas de estrella. El rendimiento, en cambio, ha ido a trompicones.

Los números son fríos: siete goles y 13 asistencias en 58 partidos con el conjunto de Merseyside. No son cifras pobres, pero tampoco justifican por sí solas una inversión de ese calibre ni el cartel con el que aterrizó en Anfield. De ahí que cada pequeño destello se analice al detalle, como ese partido ante Brentford que alimenta la sensación de que, a sus 23 años, todavía puede romper definitivamente.

El contrato le ata al Liverpool hasta 2030. El tiempo, sobre el papel, está de su lado. La paciencia, quizá no tanto.

Hamann, implacable: “No lo veo triunfando en Liverpool”

Mientras Treu se deshace en elogios, Dietmar Hamann se sitúa en el extremo opuesto del debate. El excentrocampista del Liverpool, voz respetada en Alemania e Inglaterra, ve un futuro muy distinto para Wirtz en Anfield.

Hamann, en declaraciones recogidas por GiveMeSport, no maquilló su diagnóstico. Admitió que el paso del alemán por Liverpool está siendo “duro” y lamentó no haber visto a Andoni Iraola —el técnico actual— sacar la mejor versión del mediapunta. Recordó que, cuando llegó, el entrenador prometió ubicarlo en la posición de ‘10’, el lugar natural donde se supone que Wirtz debe mandar y desequilibrar. Pero, a ojos del exjugador, el rendimiento no ha mejorado respecto a la temporada anterior.

El juicio va más allá del sistema o del contexto táctico. Hamann cree que Wirtz ha perdido la fe en sí mismo. Que ya no confía en poder dominar la Premier League. Que la duda se ha instalado en su cabeza y ha contaminado su juego. Y ahí su frase más dura: no ve que la etapa de Wirtz en Liverpool vaya a funcionar.

No habla de adaptación lenta. Habla de un posible fracaso.

Entre el asombro y la desconfianza

El contraste no puede ser mayor. Para Treu, compartir entrenamiento con Wirtz fue casi una revelación: un talento que parece jugar a otra velocidad mental, que convierte un rondo en una exhibición de control y toma de decisiones. Para Hamann, el mismo jugador se ha quedado sin confianza, sin convicción y sin respuesta en el contexto más exigente de su carrera.

En medio de esas dos miradas, Wirtz sigue siendo una incógnita cara. Tiene el contrato, tiene el talento, tiene actuaciones puntuales que justifican cada elogio. Pero también arrastra la estadística que no perdona, el precio que no se olvida y la sospecha de que la Premier no espera a nadie.

La pregunta ya no es si Florian Wirtz tiene condiciones para liderar al Liverpool. Eso lo saben en Leverkusen, en la selección alemana y hasta en los entrenamientos que relata Philipp Treu. La cuestión es otra: ¿podrá demostrarlo en Anfield antes de que la paciencia —y no el tiempo— se agote definitivamente?