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Amistoso sin goles pero lleno de carácter

Un amistoso sin goles, pero con una imagen imposible de olvidar. El duelo de 70 minutos en el AXA Training Centre terminó 0-0, con un Liverpool de muchos quilates sobre el césped: Alexis Mac Allister, Federico Chiesa y Kostas Tsimikas encabezaron un once de peso para un simple compromiso de pretemporada.

Frente a ellos, un Como serio, ordenado y sin complejos. Y un protagonista inesperado.

El susto de Dossena

El momento más impactante llegó en una acción aparentemente rutinaria. Andrea Dossena fue a disputar un balón aéreo con James McConnell y Will Wright, cayó mal y apoyó la mano de forma forzada. El resultado fue brutal: un dedo severamente dislocado, mostrado en un primer plano que obligó a los comentaristas de LFCTV a disculparse con los espectadores por lo explícito de la imagen.

Durante unos segundos, el fútbol dejó de importar. El gesto de dolor, la atención inmediata del cuerpo médico de Como, el silencio incómodo en la retransmisión. Todo apuntaba a final de partido para el defensa de 27 años.

Pero no se rindió.

Tras ser atendido y con el dedo vendado, Dossena decidió volver al campo. No quedaba un mundo por jugar, apenas seis minutos en un encuentro ya acortado de antemano, pero quiso estar. Quiso terminar lo que había empezado.

Un cero a cero con carácter

El marcador no se movió, pese al peso específico del equipo de los Reds y la presencia de figuras del máximo nivel. Como resistió, ordenado atrás, atento a cada cruce, a cada centro lateral, a cada intento de combinación.

En ese tramo final, con Dossena de regreso y con la mano protegida, el conjunto italiano se aferró a su portería a cero. No era una final, ni había puntos en juego, pero sí un mensaje: incluso en un amistoso de pretemporada, el carácter cuenta.

El pitido final dejó un 0-0 discreto en el papel, pero una escena que dice mucho más de la dureza y la determinación de un defensa que decidió jugar, literalmente, con el dedo en su sitio por obra de los médicos y a base de pura voluntad. Y en días como estos, a veces ese gesto pesa más que cualquier gol.