Zamalek celebra en Kigali pero enfrenta crisis interna
La noche pintaba perfecta para Zamalek. Victoria fuera de casa en la African Champions League, gol decisivo de Nasser Mansi ante APR en el Amahoro Stadium, un pie en la siguiente ronda y sonrisas en la expedición rumbo al hotel en Kigali. Pero detrás del marcador, el club se despertó con una nueva crisis.
El exguardameta y ahora presentador Ahmed Shobier desveló en su programa “Al-Nazer” que la directiva de Zamalek ha impuesto una fuerte multa económica a Mansi por conducta inapropiada hacia el cuerpo técnico. El castigo no llega por una entrada dura, ni por una bronca en el vestuario. Llega por la celebración del único gol del partido.
Nada más marcar, Mansi estalló. Tiró la camiseta de Zamalek al suelo y su gesto, lejos de reflejar alivio o alegría, destiló rabia. Esa imagen, con el escudo blanco y rojo golpeando el césped, encendió las alarmas en la delegación egipcia.
Según contó Shobier, el director de fútbol del club, Abdel Nasser Mohamed, actuó con rapidez y firmeza durante el viaje a Ruanda. Fue él quien decidió la sanción económica por la actitud del delantero en pleno encuentro de ida de la segunda ronda preliminar. El mensaje interno fue claro: el resultado no blinda a nadie.
La reacción del jugador llegó igual de rápido. Consciente del revuelo, Mansi presentó una disculpa oficial durante la cena del equipo en Kigali, tras el partido. Se dirigió al cuerpo técnico encabezado por Moatamed Gamal, al propio Abdel Nasser Mohamed y a sus compañeros. No hubo rodeos: reconoció el error delante de todos.
El delantero no solo aceptó la multa, sino que lo hizo públicamente. Nada más sonar el pitido final y ser informado de la cuantía, asumió el castigo sin discusión. Un gesto que buscaba apagar el fuego antes de que se extendiera al vestuario y, sobre todo, a una afición que no perdona faltas de respeto al escudo.
Mientras tanto, el contexto deportivo no podría ser más favorable. Ese único gol de Mansi vale oro. Le da a Zamalek una victoria enorme a domicilio en el Amahoro Stadium y una ventaja importante de cara al duelo de vuelta en El Cairo. En términos puramente futbolísticos, el equipo ha hecho exactamente lo que se le pedía: competir fuera y golpear cuando cuenta.
Pero el mensaje que sale del club es otro: la disciplina no se negocia. Ni siquiera en noches de gloria continental. En Zamalek, los resultados en África no sirven como salvoconducto para saltarse las normas internas.
La pregunta ahora no es solo si el equipo cerrará la eliminatoria en casa. Es si este episodio marcará un antes y un después en la relación entre figuras clave del vestuario y una directiva que ha dejado claro que, esta temporada, nadie está por encima del orden.






