Logotipo completo Tribuna Gol

Vinicius y el desafío de Mourinho en el Bernabéu

En el Santiago Bernabéu, el foco vuelve a apuntar a Vinicius. No como la estrella desbordante que incendió Europa hace no tanto, sino como un futbolista atrapado en un bache que ya nadie puede disimular. Su titularidad, antes indiscutible, ahora se debate en cada tertulia, en cada grada, en cada red social.

En la previa del duelo ante Villarreal, José Mourinho decidió entrar de lleno en el tema. Nada de rodeos. Habló de meritocracia, sí, pero también de algo que conoce como pocos: la gestión de las emociones de un jugador que vive del desequilibrio… y de la confianza.

“Meritocracia, sí, pero también hay que estar abierto, no depender del nombre del jugador, sino del momento que está atravesando”, recordó el técnico, marcando territorio.

Su mensaje fue claro: nadie tiene el puesto garantizado por cartel, pero tampoco todo se resuelve con un simple “juegas mal, sales del once”.

Mourinho desgranó esa delgada línea que separa la exigencia máxima del derrumbe anímico. “Cuando algunos no están bien, hay diferentes estrategias para hacerles progresar. Una es la meritocracia pura: si no estás bien, sales. Pero eso conlleva riesgos. Algunos jugadores necesitan tiempo para volver a su nivel habitual. Te refieres a Vinicius, no lo voy a ocultar”, admitió, poniendo nombre propio a un debate que ya ardía desde hace semanas.

El técnico fue más allá del rendimiento y entró en un terreno que pocas veces se verbaliza en público: el dolor del jugador. No el del aficionado, no el del club, el de Vinicius. “Lo que me duele, lo que me entristece, es entender cuánto quiere estar bien, volver a ser el que gana partidos y marca la diferencia”, confesó Mourinho, dejando entrever el día a día en Valdebebas.

Porque, según el entrenador, si algo no se le puede reprochar al brasileño es compromiso. “Lo que me toca es ver su sufrimiento, cuando es un chico extraordinario, para mi gran sorpresa, y que trabaja duro para volver”, añadió. No defendía al ídolo mediático, defendía al futbolista que se queda después del entrenamiento buscando respuestas que de momento no aparecen sobre el césped.

En ese contexto, el futuro inmediato de Vinicius ya no se mide solo en goles o regates, sino en decisiones de gestión interna. Mourinho abrió la puerta a un plan específico si la reacción no llega de inmediato. No sonó a amenaza, sino a diagnóstico. “¿Jugará todos los partidos hasta que recupere su nivel o llegará un momento en que pongamos en marcha un plan específico, dejándole en el banquillo o encontrando otra solución?”, se preguntó en voz alta.

Ahí asomó también el pulso con el entorno. El entrenador quiso dejar claro que su batalla no es con la grada del Bernabéu, sino con el ruido que la rodea. “No toco a los verdaderos aficionados del Real Madrid, los respeto profundamente. Pero se me rompe el corazón al ver que un chico como él, que ahora no es ese Vinicius de otro planeta, no recibe la ayuda que merece por la influencia de muchos de vosotros”, lanzó, señalando directamente al papel de los medios en la construcción —y destrucción— de héroes.

Para Mourinho, el clima que rodea al brasileño se ha vuelto un obstáculo más en su intento de recuperar la chispa. El técnico está convencido de que la presión exterior, amplificada cada semana, pesa sobre las piernas del extremo cada vez que encara, cada vez que falla. De ahí su llamamiento final, casi una súplica al entorno blanco.

“Se merece ser apoyado. Quiere tanto volver a ser ese Vinicius que dio tanta alegría a los aficionados del Madrid”, remató el entrenador.

La pelota, ahora, no está solo en los pies del jugador. También en las manos de Mourinho y en la paciencia de un Bernabéu que ya sabe lo que es ver a Vinicius decidir noches grandes. La cuestión es si estará dispuesto a esperarle otra vez.