Inglaterra vence a Grecia 3-1 en Creta, pero el reto sigue en Leicester
Inglaterra dio el primer golpe en la repesca mundialista ante Grecia con un 3-1 sólido en Creta, un marcador que huele a control pero no a sentencia. Las Lionesses encarrilaron la eliminatoria con los goles de Georgia Stanway, Maya Le Tissier y Alessia Russo, aunque el tanto tardío de Calliste Brookshire mantiene con vida a una Grecia situada en el puesto 58 del ránking mundial. El billete a la segunda ronda, donde espera Eslovaquia o Ucrania, se decidirá el martes en Leicester.
Un inicio espeso… y un susto desde 35 metros
El plan inglés parecía claro desde el primer minuto: posesión, paciencia y castigar en campo rival. Tuvieron la pelota —acabarían con un 74% de posesión y 26 remates—, pero les faltó filo en el arranque.
Keira Walsh avisó temprano con una vaselina desde la frontal que se perdió sobre el larguero. Poco después, Lauren James firmó la jugada del partido… que no valió. Control, mirada rápida y una vaselina perfecta desde unos 30 metros que superó a la guardameta griega. Golazo de dibujo, anulado por fuera de juego tras la revisión. Un chispazo aislado en una primera parte demasiado plana para el potencial de la campeona de Europa.
El aviso serio llegó del otro lado. Ioanna Papatheodorou se giró, encaró a Esme Morgan, la dejó atrás y soltó un derechazo lejano que se estrelló en el larguero de Hannah Hampton desde 35 metros. Un disparo que silenció a Inglaterra por un instante y recordó por qué está en la repesca: este equipo, por momentos, concede más de lo que debería.
Stanway abre la puerta
El golpe griego despertó a las Lionesses. El balón empezó a circular con más intención, con más ritmo entre líneas. Y ahí apareció Laura Blindkilde Brown, una de las piezas más activas entre líneas.
En el minuto 39, Blindkilde Brown filtró hacia Alessia Russo, que devolvió el gesto con inteligencia: pase raso, medido, y Stanway, llegando desde segunda línea, cruzó el disparo para firmar el 0-1. Una jugada limpia, vertical, que resumió lo que Inglaterra llevaba rato buscando sin encontrar.
El tanto calmó los nervios, pero no cerró el debate. Grecia seguía viva, ordenada, aferrada a su plan de esperar y castigar cualquier despiste.
Le Tissier rompe el partido
Tras el descanso, Inglaterra subió una marcha. Esta vez, sin concesiones. La presión se hizo más alta, los desmarques más agresivos, las segundas jugadas empezaron a caer siempre del lado inglés.
Maya Le Tissier, que ya había probado suerte dos veces obligando a intervenir a la portera griega, encontró por fin su premio en el minuto 63. Balón suelto en el costado del área, golpe seco desde un ángulo complicado y un disparo imparable que se coló con fuerza para el 0-2. Un gol que refleja el momento de la central, en plena evolución tanto en su club como con la selección.
El tanto desarmó a Grecia. Inglaterra olió la sangre y no levantó el pie.
Cuatro minutos después, Beth Mead apareció por la derecha, levantó la cabeza y sirvió un pase raso al corazón del área. Russo, letal, ajustó al palo largo y firmó el 0-3. Acción simple, ejecución perfecta. En apenas un suspiro, la eliminatoria parecía casi resuelta.
Brookshire castiga la relajación
Con 0-3 y el control absoluto del juego, Inglaterra levantó ligeramente el pie. Y lo pagó. Grecia, que nunca renunció a atacar cuando pudo, encontró su premio a falta de algo más de diez minutos.
En el minuto 78, Calliste Brookshire, atacante de Rangers, recibió dentro del área, tiró de cintura, dejó sentada a su marca y colocó el balón en el segundo palo. 1-3 y un recordatorio incómodo para Sarina Wiegman: este equipo sigue concediendo ocasiones incluso en noches aparentemente tranquilas.
Inglaterra respondió con orgullo. En el tiempo añadido, Jess Park enganchó un disparo potente que se estrelló en la parte baja del larguero. Otro aviso del arsenal ofensivo que aún guarda la selección inglesa para la vuelta.
Wiegman, entre la calma y la exigencia
Sarina Wiegman no se dejó engañar por el marcador. Satisfecha por la calma de su equipo en los momentos de mayor agresividad griega, pero clara al señalar los deberes.
La seleccionadora subrayó dos aspectos: la falta de precisión en la circulación, sobre todo cuando encontraban espacios entre líneas, y los problemas con el fuera de juego, que les privaron de más goles. También señaló la falta de contundencia defensiva en el tanto encajado, un detalle que no está dispuesta a pasar por alto en una repesca mundialista.
Entre las notas positivas, el crecimiento de Maya Le Tissier ocupa un lugar destacado en su discurso: más cómoda, más influyente, más decisiva.
Una victoria que sabe a menos
Los números hablan de dominio: 74% de posesión, 26 remates, tres goles fuera de casa en una repesca. Pero la sensación es distinta. Inglaterra fue, por momentos, lenta y previsible, justo lo que Grecia necesitaba para sobrevivir. El 3-1 es una buena renta, no un golpe definitivo.
El conjunto heleno se marcha de Creta satisfecho: ha marcado, ha evitado una goleada y se ha ganado el derecho a soñar en Leicester. La eliminatoria sigue abierta, aunque inclinada.
Inglaterra tiene ventaja, calidad y fondo de armario para cerrar el trabajo en casa. La cuestión, tras esta noche irregular en Creta, es otra: ¿apretará el acelerador de una vez o seguirá dejando la puerta entreabierta en el camino hacia Brasil 2027?






