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El verano que persigue a Liverpool: un desastre en ventas y compras

El verano que persigue a Liverpool: ventas baratas, compras carísimas y un posible último golpe

Liverpool ganó la Premier League en 2025 y, en lugar de consolidar, decidió desmontarse. Un giro radical. Un proyecto campeón que eligió rehacerse casi desde cero, a un coste enorme y con una batería de salidas que hoy se leen como un catálogo de arrepentimientos.

Más de 400 millones de libras en fichajes, compensados en parte por unos 200 millones en ventas. Números grandes, ruido de mercado, sensación de ambición. Pero, con el tiempo, el balance deportivo y económico de aquel verano se ha convertido en una herida abierta. Y el posible traspaso de Jarell Quansah amenaza con ser la cicatriz definitiva.

El caso Quansah, símbolo de un error de época

Según Sky Sports, Arsenal prepara una ofensiva por Jarell Quansah antes del cierre de mercado. Bayer Leverkusen no quiere vender, se resiste, pero sabe que el reloj y el mercado mandan. Si llega una oferta descomunal, tendrá que escuchar.

La cifra exacta aún no está clara, pero las informaciones apuntan a un montante que superaría con holgura los 52 millones de libras y que podría empujar el precio por encima de los 60. Ahí entra Liverpool en la ecuación.

La BBC recuerda que el club de Anfield mantiene un derecho de tanteo si Leverkusen acepta cualquier propuesta. Además, los reds conservan una opción para recomprar al central el próximo verano por unas 60 millones de libras. Es decir: si Quansah sigue creciendo al ritmo actual, lo lógico es que Liverpool se vea tentado a traer de vuelta a un internacional inglés formado en casa… pagando el doble de lo que ingresó por él.

Y ahí está el drama. Si Arsenal decide ir más allá de esos 60 millones y Leverkusen se deja convencer, Liverpool habrá abierto la puerta a que un canterano inglés, con presente y futuro, termine en un rival directo por unos 35 millones de libras de diferencia respecto a su valor de recompra. Un golpe económico. Y un golpe deportivo. Todo en uno.

Para cualquier dirección deportiva, eso se define con una sola palabra: desastre.

Un verano de salidas que no dejan de doler

El posible movimiento de Quansah no llega solo. Encaja en una cadena de decisiones que, vistas con perspectiva, dibujan el peor periodo reciente de Liverpool en cuanto a ventas.

Caoimhin Kelleher se marchó a Brentford por 12,5 millones de libras, con variables que apenas podrían elevar la operación hasta los 18 millones. Un portero joven, preparado para la Premier League, con margen de mejora y experiencia en escenarios de máxima presión, entregado por una cifra que hoy parece corta para el mercado actual.

Tyler Morton tomó rumbo a Lyon por una cantidad mínima y, en poco tiempo, se ha asentado como uno de los centrocampistas más destacados de la Ligue 1. Un perfil moderno, con lectura táctica y personalidad para mandar en un gran escenario europeo… vendido por “calderilla”.

El caso de Harvey Elliott duele de otra manera. No fue una venta, sino una cesión que ha terminado por devaluar a un jugador que, en su momento, se veía como una de las grandes apuestas de futuro del club. Un año prácticamente perdido, una etapa que ha “hundido” su valor de mercado y ha frenado su progresión en el momento más delicado de su carrera.

Ni siquiera las grandes operaciones han salido bien paradas. La marcha de Luis Díaz, uno de los mejores extremos del mundo, se ha revelado como otro error de cálculo. Liverpool, si quiere un futbolista de un nivel similar, probablemente tendrá que pagar el doble de lo que ingresó por el colombiano. Vender barato, comprar caro: la ecuación perfecta… para retroceder.

Un proyecto que se encogió

La suma de todos estos movimientos deja una sensación inequívoca: Liverpool malvendió talento, especialmente talento formado en casa, sin construir a cambio una plantilla mejor. Al contrario. El equipo se ha visto claramente debilitado en la temporada posterior a aquel verano frenético.

No se trata solo de números. Se trata de identidad, de patrimonio deportivo, de jugadores que podían haber sido columna vertebral del club durante años y que ahora brillan —o amenazan con brillar— lejos de Anfield.

Si el fichaje de Quansah por Arsenal se concreta por una cifra superior a la cláusula de recompra, ese verano de 2025 quedará sellado como el punto más bajo de la gestión de ventas reciente del club. Un periodo en el que Liverpool dejó escapar calidad, proyección y valor de mercado… para terminar, además, viendo a varios de esos futbolistas reforzar a rivales directos o crecer en otros grandes escenarios.

La pregunta ya no es cuánto costó aquel verano. La pregunta es cuántos años tardará Liverpool en reparar el daño.