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El último órdago de Castro: un escolar de 14 años en LaLiga

El plan de Castro ya no admite medias tintas. El técnico portugués volvió a desafiar todos los manuales el jueves al subir a entrenar con el primer equipo a Moyano, un defensa nacido en marzo de 2012. Un escolar compartiendo césped con profesionales curtidos en una plantilla que se juega la vida en LaLiga.

Según desvela MARCA, el zaguero diestro mezcla una calma impropia de su edad con potencia en el juego aéreo y capacidad para actuar en varias posiciones de la línea defensiva. No es solo una foto llamativa en la sesión. Trabajar a diario con los veteranos le abre una opción real: convertirse en el jugador más joven de la historia en debutar en LaLiga.

Una política sin red

La decisión no es un arrebato aislado. Responde a una línea de actuación que Castro ha convertido casi en declaración de principios: acelerar el salto de los talentos de la cantera sin mirar la fecha de nacimiento.

Ese convencimiento ya quedó grabado el 16 de agosto de 2026. Aquel día, lejos de casa y con un escenario incómodo, el entrenador lanzó al césped a Marc Santos en un partido de Primera ante Espanyol. El marcador final, un 3-0 en contra, dejó poco margen para el consuelo colectivo. Pero la tarde fue histórica: con 15 años y 288 días, el lateral zurdo se convirtió en el debutante liguero más joven de la historia de Los Granotas y en el tercer futbolista más precoz en estrenarse en la élite del fútbol español.

Castro no se escondió entonces. Y no lo está haciendo ahora.

La cantera como salvavidas

La valentía del banquillo se cruza con la crudeza del despacho. Las estrecheces económicas han empujado al club a apoyarse de manera casi obsesiva en la academia. No es una apuesta romántica; es supervivencia. La directiva necesita que de la base salga otro perfil a lo Carlos Espi, un producto de casa capaz de rendir y, llegado el momento, generar una gran venta.

Ese modelo de bajo coste se ha reforzado con incorporaciones muy medidas: el belga Yanis Musuayi y el internacional sub-estrés de Austria Feanyi Ndukwe han llegado cedidos desde Liverpool para apuntalar el proyecto sin disparar el presupuesto. Dos apuestas de proyección que encajan con la idea de un vestuario joven, hambriento y moldeable.

La fe en la juventud no es un eslogan. La pasada temporada, los canteranos Nacho Perez y Paco Cortes también cruzaron la puerta del vestuario profesional para firmar su estreno con el primer equipo. No eran minutos de relleno: eran señales claras de que el club ha decidido mirar hacia dentro para sostenerse.

El filo del abismo… y de la historia

En ese contexto aparece Moyano, con botas nuevas y una presión gigantesca sobre los hombros. Su examen inmediato no pasa por una pizarra táctica, sino por algo más sutil: mantener la agudeza competitiva, no temblar con el balón en los pies y convencer día a día a un cuerpo técnico que no puede permitirse concesiones en plena batalla por la permanencia.

El calendario aprieta, la zona baja se encoge y cada punto empieza a oler a final. En ese paisaje, Castro debe elegir con bisturí el momento exacto para soltar al escolar en un partido oficial. Un minuto a destiempo puede quemar a un chico; el minuto adecuado puede cambiarle la vida.

Si ese debut llega en las próximas semanas, no será una anécdota estadística. Será un hito difícil de igualar en el fútbol europeo: un defensa de apenas 14 años saltando a Primera en medio de una pelea por no descender. Una apuesta extrema que resume el presente del club: sin dinero, con vértigo… y con la cantera como única vía para escapar del precipicio.