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Al Nassr domina a Al Diriyah: triunfo contundente bajo Postecoglou

Al Nassr no solo ganó. Impuso un plan, un ritmo y una autoridad que dejaron a Al Diriyah sin aire ni respuestas. El 3-0 habló claro, pero el desarrollo del partido todavía más: un equipo instalado en campo rival, dueño de las bandas y con sus figuras conectadas desde el primer minuto.

Un muro tranquilo detrás

Para Bento fue una noche de guardián vigilante más que de héroe bajo asedio. Apenas una intervención real en todo el encuentro, pero siempre bien plantado, sereno con los pies y preciso en la salida. Cada vez que tocó el balón, el equipo respiró y pudo volver a construir desde atrás. El premio, una portería a cero sin sobresaltos.

Por delante, la línea defensiva vivió más pendiente de sostener la presión alta que de apagar incendios. Nawaf Al-Boushail leyó a la perfección el juego: siempre bien colocado, achicando hacia adelante y sosteniendo la zaga en esa altura agresiva que marcó el guion del partido.

El jefe fue Mohamed Simakan. Imperial por arriba, feroz al anticipar y rapidísimo en las coberturas, convirtió la zona central en territorio prohibido. Su capacidad para corregir permitió que los laterales volaran hacia campo contrario sin miedo. A su lado, Iñigo Martínez aportó lo que se espera de un veterano: calma, limpieza en la entrega y una disciplina táctica que mantuvo la estructura intacta en los pocos intentos de contraataque de Al Diriyah.

En el costado, Awad Aman completó una actuación sólida, ofreciendo amplitud constante y seriedad defensiva hasta su sustitución en el minuto 84. Nada brillante, todo útil.

Un mediocampo que mandó de principio a fin

El dominio empezó en el círculo central. Abdullah Al-Khaibari se plantó como ancla, siempre bien perfilado, siempre disponible. Barrido sin estridencias, pases simples pero productivos. Su trabajo silencioso fue el andamio sobre el que se apoyaron los talentos más creativos.

A su lado, Samu Costa puso el acento y el ritmo. Fue el metrónomo y, al mismo tiempo, el puñal que rompía líneas. Controló los tiempos y coronó su actuación con el 2-0 en el minuto 35, aprovechando un córner servido por Joao Felix. Llegada desde segunda línea, remate y partido encarrilado muy pronto.

Cuando el físico empezó a pesar, Ange Postecoglou movió ficha sin complicarse: Sami Al-Najei entró para refrescar la zona y evitar cualquier distracción final. No hubo concesiones.

Talento y colmillo en ataque

Arriba, Al Nassr jugó con libertad, pero no sin orden. Cristiano Ronaldo volvió a marcar la pauta. El veterano delantero abrió el marcador en el minuto 23 y, desde entonces, manejó a la defensa rival con su movimiento constante. Arrastró marcas, generó espacios, obligó a Al Diriyah a desordenarse. No fue solo el gol: fue la influencia.

Joao Felix, liberado en un rol más flotante, se convirtió en el foco creativo del equipo. Tocó casi todas las jugadas peligrosas, se ofreció entre líneas y firmó la asistencia en el 2-0 de Samu Costa. Mientras estuvo en el campo, hasta el 78’, Al Nassr atacó con una sensación permanente de amenaza.

Sadio Mané no necesitó marcar para dejar huella. Su movilidad, sus desmarques y su lectura del último pase desquiciaron a los defensores. De sus botas salió el pase clave para el 3-0 de Kingsley Coman en el 77’. Una acción que cerró definitivamente la noche.

Coman fue una pesadilla con espacio por delante. Velocidad, verticalidad y decisión cada vez que encaró. Su gol, el tercero, fue la estocada final a cualquier ilusión de remontada visitante. Marcó y, poco después, se marchó ovacionado, con la sensación de haber hecho exactamente lo que se le pedía: romper por fuera y sentenciar.

Desde el banquillo, Ayman Yahya y Abdullah Al-Hamdan entraron en la recta final para mantener la presión arriba y dar piernas frescas a un equipo que ya jugaba con el resultado en el bolsillo. Saad Fahad Al-Nasser, por su parte, se sumó para blindar el costado en los últimos minutos.

La firma de Ange Postecoglou

El verdadero protagonista invisible fue el plan. Ange Postecoglou planteó un 4-4-2 tan equilibrado como agresivo. Control absoluto de las bandas, líneas juntas, presión alta sostenida y una circulación que asfixió a Al Diriyah. El dato lo resume todo: 10 tiros a puerta contra solo 1 del rival.

Su gestión del encuentro fue quirúrgica. Cambios a tiempo, sin regalar un solo tramo de relajación. El resultado nunca pareció en duda, y no por casualidad, sino por preparación y convicción.

Si este partido es un adelanto de lo que puede ser Al Nassr bajo su mando, la pregunta ya no es si competirá, sino hasta dónde puede llegar este equipo cuando los partidos de verdad quemen.