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Roma y Milan buscan a Endrick: futuro incierto en el Real Madrid

Roma y Milan vuelven a la carga por Endrick. El joven atacante de Real Madrid, de solo 20 años, vuelve a situarse en el centro del mercado ante un escenario que se ha convertido en un callejón sin salida en el Santiago Bernabéu.

Los dos gigantes de la Serie A estudian seriamente un préstamo invernal, después de haber tanteado ya su incorporación durante el último verano. Entonces no hubo acuerdo, pero la situación del brasileño ha cambiado de tono: de promesa ilusionante a caso incómodo.

Un modelo que inspira: el precedente Mastantuono

El interés italiano no nace de la nada. Roma y Milan miran de reojo a la operación que llevó a Franco Mastantuono cedido a Fiorentina, una apuesta que en Madrid se consideró un movimiento inteligente para dar minutos reales a un talento emergente.

Ese ejemplo empujó a los clubes de la Serie A a preguntar por Endrick en la ventana estival. No cuajó. El brasileño se quedó en la capital española con la promesa de tener un papel importante bajo las órdenes de Jose Mourinho.

La promesa, de momento, se ha quedado en papel mojado.

El aviso de Ancelotti desde Brasil

La situación ha encendido alarmas lejos de Madrid. El seleccionador de Brasil, Ancelotti, ha alzado la voz con dureza sobre el tratamiento que reciben los jóvenes sudamericanos en Europa, con Endrick en el centro del debate.

“El problema para los chicos brasileños es que no mejoran porque no juegan con regularidad”, lanzó el técnico ante la prensa. “Le pasa a Endrick, pero también a talentos como Estevao, que van a Europa con 18 o 19 años a clubes grandes y no encuentran espacio.

“Sin jugar, no pueden desarrollarse. Tenemos talentos muy jóvenes y prometedores, y Endrick será importante para Brasil en el futuro, pero necesitan jugar”.

No es un mensaje menor. Es un tirón de orejas directo a los grandes clubes europeos y, en este caso, a la gestión del propio Real Madrid con una de sus apuestas de futuro.

Un rol residual que desespera

La realidad es contundente: pese a las garantías públicas de Mourinho de que Endrick tendría protagonismo, el delantero prácticamente ha desaparecido de las rotaciones.

Solo ha disputado cuatro minutos oficiales en toda la temporada, en un 3-2 ante Elche. Un simple cameo. Nada más.

En tres partidos ha visto los 90 minutos desde el banquillo, sin levantarse a calentar con auténtica expectativa de entrar. En otros cuatro encuentros ni siquiera ha entrado en la convocatoria por problemas físicos, un frenazo añadido en una etapa clave de su formación.

Para un jugador que vive de la confianza, el escenario es asfixiante.

El recuerdo de Lyon, la prueba de que sí puede

Lo más llamativo es que Endrick ya demostró lo que puede ofrecer cuando se le entrega un papel real en un proyecto. Su cesión a Lyon en enero de 2026 fue un éxito rotundo: ocho goles y ocho asistencias en 21 partidos oficiales.

No fue un espejismo. Fue la confirmación de que, con minutos, el brasileño marca diferencias, se asocia, decide partidos y justifica todas las expectativas que le acompañan desde que apareció en el fútbol profesional.

Ese pasado reciente alimenta ahora su impaciencia. Endrick sabe que no está para seguir acumulando partidos vacíos desde el banquillo. Quiere un contexto parecido al que encontró en Francia. Y lo quiere ya.

Roma y Milan huelen la oportunidad

Ahí entran Roma y Milan. Los dos clubes han detectado la grieta perfecta para intentar una operación de mercado que, bien ejecutada, puede cambiar su temporada y la carrera del jugador.

Ambos trabajan en nuevas propuestas de cesión para enero. El objetivo es claro: convencer a Real Madrid de que un préstamo a mitad de curso no es una renuncia, sino una inversión en el desarrollo de un activo estratégico.

El brasileño ve con buenos ojos una salida temporal. Necesita césped, no promesas. Minutos, no discursos. Competencia real, no apariciones simbólicas.

Roma y Milan ya han llamado a la puerta una vez. Esta vez, con la paciencia de Endrick al límite y con el eco de las palabras de Ancelotti resonando en el panorama europeo, la pregunta es otra: ¿podrá Madrid seguir ignorando el reloj que marca el tiempo de uno de sus talentos más valiosos?