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Liverpool necesita un segundo número 10, según Houghton

Liverpool se ha reconstruido línea por línea, pero para Ray Houghton todavía falta una pieza clave en el puzle: otro mediapunta puro. En un momento en el que nombres como Bruno Fernandes o Cole Palmer están disparando las cifras desde la mediapunta, el exjugador ‘red’ cree que el equipo se ha quedado corto justo en esa zona donde se deciden los partidos.

Houghton, leyenda de Anfield, lo ve claro: el Liverpool necesita más chispa entre líneas. Más fantasía. Más gol desde la zona del ‘10’.

“Nos falta otro número 10”

Preguntado por si el Liverpool anda justo en esa demarcación, Houghton no dudó al analizar la plantilla actual: hay profundidad en casi todas las posiciones… salvo en la que más creatividad exige.

“Creo que nos vendría bien otro”, explicó, recordando que ya lo había comentado recientemente. “Si tienes dos número 10, porque tenemos dos delanteros, cuatro extremos, dos para cada banda, cuatro centrocampistas centrales… no veo que tengamos dos número 10, y creo que es un área donde necesitas un poco de magia”.

El razonamiento es sencillo y, a la vez, demoledor: si solo hay un especialista en esa función, el equipo se queda sin plan B cuando el foco creativo se apaga. “Si un número 10 no lo está haciendo, entonces puedes meter a otro”, apuntó. En un fútbol cada vez más condicionado por los jugadores capaces de romper partidos desde la mediapunta, Houghton subraya que todos los grandes clubes compiten por ese perfil. Son los verdaderos “game changers”.

Más amplitud, más espacio para Florian Wirtz

Houghton no solo miró a la pizarra, también a la evolución del juego del Liverpool. A su juicio, la temporada pasada el equipo se encogió en exceso con balón.

Considera que el conjunto jugó demasiado estrecho: extremos hacia dentro, centrocampistas muy juntos, carriles interiores saturados. Resultado: sin huecos para que apareciera la calidad diferencial.

Esta campaña, el plan cambia. Más amplitud, más metros abiertos en banda, más opciones para estirar defensas. Nombres no faltan: Cody Gakpo o Victor Munoz pueden ocupar el costado derecho, mientras que Rio Ngumoha o Bradley Barcola ofrecen alternativas para mantener el campo bien abierto.

Esa amplitud no es un capricho táctico. Es el escenario que, en teoría, debe liberar la zona central para que Florian Wirtz reciba, gire y marque diferencias. El alemán, fichado para ser faro y no simple complemento, se encuentra ante un punto de inflexión.

Wirtz, sin excusas

Houghton lo plantea con crudeza competitiva: ahora le toca a Wirtz. Nada de refugiarse en la banda, nada de parches posicionales. El plan le coloca en su hábitat natural.

“Va a tener más minutos, va a jugar en su posición favorita, no va a ser desplazado a la izquierda o a la derecha como a veces la temporada pasada. Tiene que estar en ese rol central”, subrayó. Y ahí, partido tras partido, se medirá su verdadera dimensión.

La exigencia viene marcada por el contexto: gran precio de traspaso, club gigantesco, afición que no perdona la apatía. “Cuando llegas por un gran precio y llegas al Liverpool, tienes que jugar bien”, recordó Houghton. La grada de Anfield no espera, pregunta. Si el rendimiento no aparece, la cuestión es inmediata: “¿por qué no está produciendo?, ¿qué está pasando?”.

Wirtz, por tanto, entra en una temporada en la que ya no valen las explicaciones tácticas ni las adaptaciones eternas. Tendrá el sistema, el espacio y el rol. Tendrá, también, la presión.

Liverpool ha reforzado sus bandas, ha equilibrado el centro del campo y ha sumado variantes en ataque. Falta por ver si la apuesta por Wirtz como cerebro principal basta… o si, como avisa Houghton, el club tendrá que lanzarse otra vez al mercado en busca de ese segundo ‘10’ que marque la diferencia cuando el primero no alcance.