Rinky Hijikata avanza a cuartos en París tras vencer a Djokovic
Rinky Hijikata no se conformó con haber derribado a Novak Djokovic. Lejos de quedarse en la típica “victoria de su vida” que se apaga al día siguiente, el australiano volvió a golpear en París y se metió en su primer cuarto de final de un ATP Masters, derrotando al verdugo de Alex de Minaur, el argentino Tomas Martin Etcheverry.
Lo hizo a la manera de los jugadores que quieren quedarse, no sólo aparecer: remontada, resistencia y nervios de acero para cerrar por 2-6, 6-3, 7-5 ante el número 31 del mundo.
Del naufragio al control
Durante media hora, pareció la clásica historia del tapado que paga el precio del gran triunfo previo. Hijikata, 25 años, arrancó desorientado. Perdió los ocho primeros puntos del partido, encajó un 2-6 en apenas 26 minutos y dio la sensación de estar vacío, tanto de piernas como de ideas.
El argentino castigaba con autoridad. El australiano, que había llegado desde la fase previa, apenas podía sostener el peloteo. En su tercer turno de saque volvió a ceder el servicio y el primer set se le escapó sin dejar rastro de aquel jugador que había sorprendido al torneo.
Pero el partido cambió en el detalle, en ese tipo de juego que define semanas. El primer juego del segundo set duró 12 minutos. Hijikata sobrevivió a una bola de quiebre que habría podido enterrarlo. No lo hizo. Aguantó, se aferró a la pista y, de pronto, encontró aire.
En el cuarto juego, rompió por primera vez el servicio de Etcheverry. A partir de ahí, el guion se dio la vuelta. El australiano protegió con firmeza esa ventaja, manejó los intercambios con más paciencia y cerró el set 6-3 en 43 minutos. El partido, que parecía sentenciado, pedía un desenlace a tres actos.
Un tercer set de nervios y un zarpazo final
La manga definitiva se tensó desde el inicio. El servicio mandaba y ninguno encontraba grietas claras. Hijikata tuvo que remar a contracorriente en el 1-2, donde salvó tres bolas de quiebre que amenazaban con entregar el control al argentino. Salió ileso. Fue un aviso de que no pensaba ceder.
El resto de sus juegos de saque fueron impecables: cuatro turnos ganados en blanco, sin conceder un solo punto. Parecía sólido, pero había un dato que pesaba: aún no había tenido ni una sola oportunidad de ruptura en el set decisivo.
Esa opción llegó justo cuando más importaba. Con 5-5, el australiano por fin se creó una bola de quiebre. Y no la dejó pasar. Atacó, se lanzó sobre la pista y se colocó 6-5 arriba, a un juego de la mayor victoria de su carrera en un Masters.
Le tocaba sacar para partido. Empezó con un ace, una declaración de intenciones. Etcheverry igualó a 15, intentando alargar el suspense, pero Hijikata encadenó los tres puntos siguientes con determinación. El último, un demoledor smash de derecha cruzado, cerró el duelo y desató la celebración.
Su reacción lo dijo todo. Grito, puño cerrado, una mezcla de alivio y euforia. Desde la cabina de televisión, el ex top-40 Ryan Harrison lo resumió con precisión: un jugador habitualmente tranquilo, “tan encendido como nunca antes”.
De la qualy al top 60… y subiendo
La semana de Hijikata en París ya es una de las historias del torneo. Empezó en la fase previa, con el número 83 del ranking a su lado en el cuadro, y ya suma cinco victorias seguidas ante rivales mejor clasificados.
Con este triunfo, el australiano se asegura entrar por primera vez en su carrera en el top 60 del mundo. Y si gana un partido más, se proyecta hasta el puesto 48. No es un salto cualquiera: es el tipo de avance que cambia calendarios, cuadros y ambiciones.
El próximo obstáculo será local y ruidoso: Luca Van Assche, número 47, ídolo de la grada en estos días parisinos.
Van Assche enciende a París y espera con la grada de su lado
Van Assche llega lanzado tras un duelo vibrante ante Lorenzo Musetti, al que derrotó 7-5, 3-6, 6-4 en un partido cambiante que mantuvo al público pegado a sus asientos después de dos derrotas francesas consecutivas.
El francés estuvo contra las cuerdas en el set definitivo. Con 3-4, afrontó dos bolas de quiebre que habrían dejado a Musetti a un paso de la victoria. La grada rugió, y Van Assche respondió: ganó 12 de los siguientes 13 puntos y se llevó el partido con autoridad, transformando la angustia en una ola de entusiasmo local.
Hijikata nunca se ha enfrentado a Van Assche. Tendrá que medirse no sólo al rival, sino a una atmósfera que ya ha demostrado ser un factor decisivo. Si quería una prueba real de su nuevo estatus, la tiene: un cuarto de final de Masters, contra el héroe de casa, en una pista encendida.
Jornada de contrastes para los locales y paso firme de los grandes nombres
El cuadro masculino dejó también un reguero de emociones para el público francés. Ben Shelton y Tommy Paul silenciaron parte del sueño local al sellar un duelo íntegramente estadounidense en cuartos.
El duodécimo cabeza de serie, Paul, manejó con frialdad los momentos clave para eliminar a Quentin Halys por 7-6 (7-3), 6-4. Shelton, tercer preclasificado, necesitó mucho más sufrimiento ante Arthur Rinderknech: perdió el primer set 3-6, reaccionó 6-4 en el segundo y acabó imponiéndose en un tenso 7-6 (7-5) en el tercero.
Más arriba en el cuadro, Carlos Alcaraz avanzó sin golpear una sola pelota. El español recibió un walkover hacia los cuartos de final tras la retirada de Matteo Berrettini, que se bajó del duelo de tercera ronda por una lesión en el brazo. El partido estaba programado como plato fuerte de la sesión nocturna, pero el italiano, número 43 del mundo, no pudo salir a la pista por el dolor.
Alcaraz, segundo cabeza de serie, se encontrará ahora con Taylor Fritz, que firmó otra noche amarga para el público local al derrotar a Arthur Fils por 6-3, 6-4.
En el otro lado del cuadro, el portugués Nuno Borges sigue exprimiendo su condición de lucky loser. Tras entrar de rebote en el torneo, se ganó un lugar en los cuartos al aplastar a Ignacio Buse por 6-0, 6-2. Su próximo rival saldrá del choque entre Casper Ruud y Jan-Lennard Struff.
Mientras los grandes nombres se acomodan en la segunda semana, la historia que despunta en París tiene acento australiano. Resta saber si Rinky Hijikata es sólo la sorpresa del torneo o el inicio de algo mucho más grande. La pista, por ahora, se inclina hacia lo segundo.






