La revolución de Tuchel en Inglaterra: convocados y ausencias importantes
Ni Cole Palmer. Otra vez.
Sí a Ben White.
Y debut para Jobe Bellingham, el hermano pequeño de Jude.
Thomas Tuchel ha vuelto a agitar el avispero con su última convocatoria de Inglaterra para los partidos de Nations League ante Croacia y España. Es una lista llena de mensajes, de apuestas arriesgadas y de ausencias que duelen. Una de ellas, quizá la más ruidosa, tiene nombre y apellido: Cole Palmer.
El caso Palmer: estrella en Stamford Bridge, duda con los Three Lions
En el Chelsea es intocable. En Inglaterra, discutido.
Ese es el extraño lugar en el que vive hoy Cole Palmer.
El atacante de 24 años se ha consolidado como una de las grandes figuras en Stamford Bridge. Cinco goles, tres asistencias en todas las competiciones en este inicio de curso. Solo su compañero Morgan Rogers ha participado en más tantos entre los jugadores que compiten por un hueco en la delantera de los Three Lions.
Los números empujan a favor del zurdo. Pero la mirada que importa es la de Tuchel.
El seleccionador fue muy claro tras la última ventana internacional, cuando Palmer se cayó de una concentración de tres semanas después de haberse quedado fuera del Mundial: “falla demasiadas oportunidades para jugar con Inglaterra”. Una frase que todavía resuena. La retirada del último campamento, unida a aquella ausencia mundialista, abrió una grieta entre el jugador y la selección que aún no se ha cerrado del todo.
Hay matices, claro. Parte de sus goles llegan desde el punto de penalti, algo que siempre invita a relativizar las estadísticas. Pero incluso con ese asterisco, la sensación es que Palmer ha hecho lo suficiente para, al menos, obligar a Tuchel a tomar una decisión valiente.
La Federación ha realizado chequeos médicos al jugador antes de esta lista. Procedimiento habitual, sí, pero también un síntoma: pese a las críticas públicas, Palmer sigue en el radar del técnico. Su posible regreso al grupo se ha convertido en uno de los grandes temas alrededor de la convocatoria.
¿Es un imprescindible al que Tuchel está exigiendo más que al resto? ¿O un talento brillante pero aún poco fiable para los planes del seleccionador?
El vacío detrás de Kane y la vía Lankshear
Si hay una posición que desnuda a la estructura del fútbol inglés, es la del nueve. Detrás de Harry Kane, el desierto.
El capitán acaba de ganar el Balón de Oro, quiere jugarlo todo, es el máximo goleador histórico de la selección y el líder indiscutible del vestuario. Ser su suplente no es un papel, es casi una condena: mucho banquillo, pocos minutos, aún menos margen de error.
Dominic Calvert-Lewin conoce bien esa realidad. Ha entrado en listas antes y después del Mundial, ha rendido a buen nivel con el Leeds, pero con Tuchel no termina de encajar. En la última ventana apenas disputó 15 minutos repartidos en dos ratos como suplente. Difícil dejar huella así.
Ante ese panorama, Tuchel ha probado una solución radical: utilizar a Jude Bellingham como alternativa a Kane. Un movimiento que libera talento pero que también altera el ecosistema del mediocampo. Para este parón más corto, el técnico podría optar por otra vía: un proyecto de futuro puro y duro.
Ahí aparece Will Lankshear.
El delantero de 21 años, formado como Kane en el Tottenham, salió este verano rumbo a Middlesbrough por 20 millones de libras. Desde entonces, no ha dejado de marcar: 15 goles en todas las competiciones, 13 de ellos en 13 partidos de Championship, sosteniendo al Boro en lo más alto de la tabla.
Ni siquiera es un fijo en la élite: acaba de debutar con la sub-21 y marcó en su primer partido. Un salto directo al absoluto sería una escalada vertiginosa, casi insólita para alguien que aún no pisa la Premier League.
Tuchel, sin embargo, ya ha demostrado que no le tiembla el pulso con las grandes decisiones. Con la escasez de nueves en todas las categorías, Lankshear representa algo más que una estadística llamativa: es una oportunidad de construir el futuro del puesto desde ya.
La pregunta es si el seleccionador está dispuesto a pagar el precio de la inexperiencia en un torneo oficial.
Jordan Henderson, la vieja discusión que se niega a morir
Pocos nombres dividen tanto al entorno de Inglaterra como el de Jordan Henderson. Y, sin embargo, ahí vuelve a estar, llamando a la puerta.
El centrocampista de 36 años no vestía la camiseta de la selección desde el Mundial, marcado para él por una imagen dolorosa: la caída sobre una valla publicitaria tras la victoria ante México en el Azteca, que acabó con su brazo roto. Muchos dieron por finiquitada su carrera internacional en ese momento.
Pero Henderson no se rindió. Desde Brentford dio un giro a su trayectoria fichando por el Chelsea, un club joven que buscaba precisamente lo que él ofrece: jerarquía, oficio, experiencia de vestuario.
Tras recuperarse de la lesión, se ha ganado el sitio en el once de los Blues. Cinco titularidades consecutivas en liga, dos goles en la victoria ante el Bournemouth y solo una ausencia, por problemas físicos, en el triunfo frente al Manchester United. Nada de apariciones simbólicas: un peso real en el juego.
Dentro del club es una figura muy respetada por técnicos y compañeros. Y ese respeto siempre ha tenido eco en la selección. Su nombre suele encender el debate público, pero esta vez el contexto es diferente: Henderson está rindiendo, está sano y vuelve a competir al máximo nivel.
Si Tuchel decide rescatarlo, ¿seguirá siendo un símbolo de inmovilismo o, por primera vez en mucho tiempo, su presencia se verá como una consecuencia lógica del rendimiento?
Nuevas caras: de Dewsbury-Hall a Josh King, la puerta entreabierta
No todo en la lista gira alrededor de viejos conocidos. Hay espacio para historias nuevas, para futbolistas que han decidido apostar fuerte por el sueño de vestir la camiseta de los Three Lions.
Uno de ellos es Kiernan Dewsbury-Hall, centrocampista de 28 años del Everton. El dorsal 10 de los Toffees ha dicho no en varias ocasiones a la República de Irlanda. Su objetivo es claro: Inglaterra o nada.
Su temporada respalda esa ambición. Dos goles, dos asistencias en todas las competiciones y un papel clave en el buen inicio del Everton, instalado en la séptima plaza. No es un talento adolescente, sino un jugador maduro que llega a la élite internacional en el pico de su carrera.
Más abajo en la pirámide de edad, otro nombre empieza a sonar con fuerza: Josh King, centrocampista de 19 años del Fulham. Ya estuvo muy cerca del debut absoluto: viajó a Estados Unidos como parte del grupo de preparación previo al Mundial junto a Alex Scott, Ethan Nwaneri y Rio Ngumoha. Una señal clara de que su perfil gusta en la Federación.
Tuchel ya ha reconocido públicamente que King está cerca de la llamada definitiva. El joven ha respondido con actuaciones sólidas en la sub-21, consolidando la sensación de que su salto al primer equipo no es cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo.
Entre Dewsbury-Hall y King, la selección se asoma a dos caminos distintos: el rendimiento inmediato de un jugador hecho y la proyección de un talento que apenas empieza a escribir su historia.
Un seleccionador sin miedo… y un país que no se pone de acuerdo
El regreso de Ben White, la irrupción de Jobe Bellingham, las dudas eternas con Henderson, el posible salto de Lankshear desde el Championship, el pulso silencioso con Cole Palmer. La lista de Tuchel es un reflejo de su carácter: inconformista, exigente, dispuesto a ir a contracorriente si cree que el plan lo exige.
Inglaterra se prepara para medir su nivel ante Croacia y España en la Nations League con un grupo que mezcla consagrados, veteranos que se resisten a irse y aspirantes que ven abrirse una rendija histórica.
La sensación es clara: nadie tiene el puesto garantizado. Ni siquiera las estrellas de Stamford Bridge. Y en un ciclo en el que el margen de error se reduce cada mes, cada convocatoria de Tuchel parece algo más que una simple lista de nombres.
Es, cada vez más, una declaración de intenciones sobre qué tipo de Inglaterra quiere construir. Y, sobre todo, a quién está dispuesto a dejar fuera del camino para lograrlo.





