El viejo sueño de parque: Plymouth Parkway y la FA Cup
En Bolitho Park, estos días, el fútbol huele distinto. Plymouth Parkway, nacido en 1988 como un equipo de parque, se asoma por primera vez en su historia a la primera ronda de la FA Cup y no quiere que la aventura termine ahí. El sorteo le ha regalado algo que en el vestuario muchos consideran un premio mayor: un rival de su misma categoría, en casa, y con la sensación de que el techo todavía no se ve.
El 7 de noviembre, el club del séptimo escalón del fútbol inglés recibirá a Berkhamsted, también del Southern League Premier Division South. Nada de focos de Premier League, nada de desplazamientos imposibles. Un duelo entre iguales… al menos sobre el papel.
El impulso de Bolitho Park
Parkway llega a esta cita empujado por una inercia que no es casual. El billete para la primera ronda lo selló con autoridad: 2-0 ante Chertsey Town, otro conjunto de séptima categoría, en un Bolitho Park que empieza a acostumbrarse a las grandes tardes. El primer gol llevó la firma del máximo goleador del equipo, Andrew Neal, que no ocultó su entusiasmo al conocer el emparejamiento.
No hay estrellas mediáticas, pero sí una convicción creciente de que el camino puede alargarse. Neal lo ve como “un partido muy ganable” y no es el único en el club que mira de reojo a un hipotético sorteo de segunda ronda. El vértigo, esta vez, es agradable.
Enfrente, sin embargo, no llega un invitado dócil. Berkhamsted se ha ganado el respeto de todos con una remontada de peso: 1-2 en el campo de Southend United, equipo del National League. Salir vivo de un estadio de esa categoría, levantando un marcador adverso, no se consigue por accidente. Y en Plymouth lo saben.
Karl Curtis, el guardián del equilibrio
El entrenador, Karl Curtis, vive sobre una cuerda floja emocional: alimentar la ilusión sin perder el foco. Bajo su mando, Parkway se ha instalado en la zona alta de su liga, segundo tras 11 jornadas, cuatro puntos por detrás de Poole Town y con un partido menos. Uxbridge, tercero, está empatado a puntos con los de Plymouth y aún tiene un encuentro por disputar. El margen de error es mínimo.
Curtis no se engaña con el cartel del partido. “Va a ser un duelo al 50-50”, insiste. Sabe que muchos les colocan el papel de favoritos por jugar en casa, pero el técnico ve también el reverso: el peso de un Bolitho Park probablemente lleno, la presión de una ciudad que empieza a soñar con algo más grande.
Esa atmósfera puede empujar… o paralizar. Curtis ha estudiado a Berkhamsted esta temporada y no se deja llevar por el entusiasmo general. “Cuando vas a Southend y ganas, eres un buen equipo”, resume. Espera a un rival con confianza, dispuesto a girar el guion de la fiesta local. Parkway también llegará crecido, y de ahí nace la sensación de moneda al aire que rodea el choque.
Un ascenso meteórico desde el barro
Para entender la magnitud del momento hay que mirar atrás. Parkway nació como un equipo de parque, sin más ambición que competir en el fútbol local. En 2018 dio el salto a la Western League. En 2021 subió a la Southern League. Un año después ya estaba en el séptimo nivel del fútbol inglés. Escalón tras escalón, sin ruido, hasta plantarse ahora en la mejor racha copera de su historia.
El viaje también tiene un reflejo económico. El club ya ha asegurado 18.375 libras en premios por su recorrido en la FA Cup. Un triunfo más en noviembre dispararía esa cifra hasta, como mínimo, 68.950 libras adicionales. Para un equipo de este tamaño, no es solo un ingreso; es la posibilidad de acelerar un proyecto.
Todo esto sucede mientras la entidad explora inversión procedente de Oriente Medio. Un mundo aparte si se compara con los días en los que el exentrenador Gez Baggott se implicó por primera vez con el club, cuando Parkway era poco más que un sueño sobre césped comunitario.
Baggott, ahora observador privilegiado de esta etapa, lo resume con orgullo: ha visto títulos de liga, ha visto copas, pero su obsesión siempre fue alcanzar la primera ronda propiamente dicha de la FA Cup. Ya lo ha logrado. Y siente que muchos que ayudaron a construir el club, y ya no están, también forman parte de este momento.
El calendario aprieta
La euforia, sin embargo, tiene fecha de contención. Curtis lo repite puertas adentro: el gran partido de noviembre solo tendrá sentido si el equipo no se descarrila en el día a día. Antes de recibir a Berkhamsted, Parkway debe superar cuatro o cinco compromisos de liga, encadenando un ritmo exigente: sábado, martes, sábado, martes, más otro duelo copero entre medias.
Ahí está el verdadero examen. Mantener la racha, sumar puntos, seguir en la pelea por el ascenso y, al mismo tiempo, llegar con gasolina al gran escaparate de la FA Cup. El técnico no quiere excusas. No permitirá que el sueño copero sirva para justificar una bajada de intensidad en el campeonato.
Curtis lo tiene claro: el partido más importante no es el de la primera ronda. Es el siguiente. Siempre el siguiente. La FA Cup puede esperar unos días más; la historia, en Bolitho Park, se está escribiendo jornada a jornada. Y la pregunta ya no es si este club de parque ha llegado demasiado lejos, sino hasta dónde está dispuesto a seguir subiendo.





