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El plan de Flick para el ataque del Barça: descanso para Raphinha

Hansi Flick se enfrenta a una de esas decisiones que marcan el tono de una temporada. Este sábado, ante Getafe, el técnico del Barcelona valora tocar una de las piezas sensibles de su ataque: Raphinha podría empezar en el banquillo.

El brasileño regresó de la concentración con su selección con un pequeño edema muscular en la parte posterior del muslo derecho. No hay lesión, las pruebas lo han descartado. Pero sí hay aviso. Carga de minutos, viajes largos y un calendario que aprieta sin piedad.

Un ojo en Getafe, el otro en Europa… y en el Clásico

El contexto manda. El Barça encara un tramo de calendario que no permite frivolidades: Champions League ante Galatasaray y PSG, y, en el horizonte cercano, un Clásico contra el Real Madrid que puede agitar la temporada.

Arriesgar a Raphinha en un partido de Liga ante un rival incómodo como Getafe, con todo lo que viene detrás, suena más a temeridad que a valentía. Flick lo sabe. Cuidar a uno de sus atacantes más importantes ahora puede evitar un problema serio dentro de dos semanas.

Pero un descanso no solo abre un hueco. Abre una puerta.

Gabriel Jesus, ante su gran oportunidad

Si Raphinha se sienta, el principal beneficiado tiene nombre y apellido: Gabriel Jesus. Para el delantero, recién llegado este verano desde Arsenal, el duelo ante Getafe puede convertirse en su primera gran noche como azulgrana.

Mientras medio vestuario volaba con sus selecciones, él se quedaba en la Ciutat Esportiva. Sin convocatoria con Brasil, el atacante ha aprovechado el parón para ponerse a tono, absorber automatismos y ajustar su juego a lo que pide Flick.

Los primeros síntomas ya se han visto: impacto inmediato saliendo desde el banquillo, con dos goles ante Feyenoord y Racing Santander. No son solo estadísticas, son señales. Cada minuto le ha servido para reclamar más protagonismo.

Un puesto en el once ante Getafe sería el siguiente paso lógico. El brasileño aporta algo distinto: más presencia clásica por dentro, más instinto de área. No es un simple reemplazo de Raphinha en banda; es un cambio de registro en la delantera.

Con Gabriel Jesus, el Barça puede dibujar un ataque con un “9” más reconocible, alguien que fija centrales, que ataca el primer palo, que castiga cualquier despiste en el área. Un matiz que puede ser clave ante un rival que acostumbra a cerrarse atrás y obligar a masticar cada ocasión.

Hamza Abdelkarim, la carta silenciosa

La otra alternativa tiene menos nombre, pero cada vez más peso interno: Hamza Abdelkarim. El egipcio ha vivido en la frontera entre el primer equipo y la nada, pero su situación empieza a cambiar.

Renovó contrato con el Barcelona y, durante el parón, marcó con la selección absoluta de Egipto. Dos hitos que no pasan desapercibidos para un entrenador que valora el rendimiento y la progresión.

Abdelkarim es un “9” de los de toda la vida. Referencia, juego de espaldas, área como zona de confort. Flick puede usarlo desde el inicio si decide rotar en bloque, o como recurso en la segunda parte si el partido se atasca y el equipo necesita más colmillo en el área rival.

Su papel todavía es secundario, pero este tipo de partidos convierten los minutos sueltos en argumentos serios. Una buena aparición puede mover jerarquías.

Más que un descanso, una prueba de fondo para la plantilla

La posible rotación de Raphinha no se reduce a la pérdida puntual de uno de los atacantes más determinantes del equipo. Es, en realidad, un examen a la profundidad de la plantilla.

Si Gabriel Jesus responde como titular y Abdelkarim aprovecha cada minuto, Flick no solo protegerá a un futbolista clave, también transformará la competencia interna. Dejarán de ser simples alternativas para convertirse en candidatos reales a minutos importantes.

En una temporada larga, con viajes, lesiones y noches grandes cada tres días, esa diferencia lo cambia todo.

El sábado, ante Getafe, no solo se juega un partido de Liga. Se juega también quién quiere adueñarse de un sitio en el ataque del Barcelona cuando lleguen las noches que deciden títulos.