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Bayern viaja a Noruega con mentalidad de Champions

El 5-0 a Bodo/Glimt podría invitar a la relajación. En el vestuario de Bayern, nadie se lo permite. Menos aún Jonathan Tah.

El central, uno de los líderes de la zaga bávara, dejó claro que el duelo ante Viking no admite miradas por encima del hombro. El contexto engaña: rival escandinavo, debut europeo arrollador, una delantera desatada con 62 goles en sus últimos 22 partidos continentales y ni una sola noche en blanco. Pero Tah solo ve una cosa: riesgo.

“Sabemos que llegarán con confianza. Son campeones y líderes de su liga. Son muy buenos a balón parado. No se van a esconder, ni siquiera contra Bayern”, advirtió el defensa, recordando también la valentía que mostró Viking en la primera jornada pese a caer 3-1 en Stuttgart. No se encerraron entonces, y en Múnich no esperan un repliegue masivo ahora.

Respeto total al líder noruego

Tah subrayó el tipo de partido que se avecina en la Lyse Arena: un rival que domina su campeonato, que compite con orgullo y que convierte cada córner y cada falta lateral en una amenaza real. Un escenario perfecto para que un favorito se despiste… y lo pague caro.

Para el internacional alemán, la única receta es la máxima seriedad: no hablar de favoritismos, no dar por hecho nada, no bajar el ritmo ni un segundo. “Es importante no subestimar nunca a ningún rival. Siempre se habla mucho de favoritos, pero nosotros no hablamos así. Nos centramos en nuestro potencial y en nuestro juego. Queremos hacer eso siempre. No importa quién esté delante: siempre queremos dar el 100%”, remarcó.

Las cifras de la delantera de Bayern invitan al optimismo: 62 goles en 22 encuentros europeos recientes, una maquinaria ofensiva que no entiende de treguas. Pero Tah sabe que las rachas se rompen en el momento más inesperado. De ahí su insistencia en la concentración total para proteger la condición de invicto en esta fase de liga de la Champions League.

Kompany marca el tono: mentalidad de Champions

Vincent Kompany se alineó de inmediato con el mensaje de su central. Nada de viaje plácido al norte. Nada de trámite.

El técnico belga rechazó cualquier lectura cómoda del desplazamiento a Stavanger. Para él, la clave no es el nombre del rival, sino la competición y la mentalidad con la que se entra al campo. “Es la Champions League. Cada partido es un desafío. Si venimos aquí y decimos que queremos ser Bayern, eso es una cuestión de mentalidad”, señaló, subrayando que el escudo obliga siempre.

Kompany fue claro: para Viking es una noche especial, pero para Bayern no puede ser menos. No quiere ni un jugador pensando que se trata de una cita menor, ni un solo gesto de suficiencia. “No quiero que nadie sienta que no es importante para nosotros. Pase lo que pase en el partido, lo afrontaremos pensando que puede suceder cualquier cosa”, avisó, dejando entrever que el equipo viajará con el colmillo afilado.

Rotaciones, calendario apretado y una prueba de carácter

La visita a la Lyse Arena llega en un momento delicado del calendario. El curso apenas ha arrancado y el desgaste ya se nota en una plantilla exigida por la combinación de Bundesliga y Champions League. Kompany contempla la posibilidad de rotar piezas clave, no por restar importancia al choque, sino precisamente para sostener la intensidad en todas las competiciones.

El encuentro en Noruega se convierte así en un examen doble: fútbol y carácter. Bayern busca afianzar su posición en la fase de liga de la Champions antes de que el calendario se vuelva aún más áspero, y al mismo tiempo comprobar hasta qué punto el grupo ha interiorizado ese “100% siempre” que repiten Tah y su entrenador.

Un triunfo convincente en Stavanger no solo reforzaría la clasificación. Sería una declaración de intenciones de un Bayern que, entre rotaciones, viajes y presión constante, quiere demostrar que aún sabe convivir con una palabra que en esta competición lo decide todo: mentalidad.