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Neymar y su futuro en Santos: "No estoy pensando en parar"

En una sala repleta de focos, trajes de gala y camisetas firmadas para subasta en el Instituto Neymar Jr., el protagonista de la noche habló menos de lujo y más de tiempo. Tiempo de carrera. Tiempo de cuerpo. Tiempo de decisión.

Neymar no anunció nada estruendoso. No hubo discurso de despedida ni lágrimas. Lo que sí dejó claro es que, por ahora, el retiro no entra en su cabeza.

“Yo no sé cuánto tiempo voy a seguir jugando, no estoy pensando en parar, ni sé hasta cuándo voy a continuar”, explicó el brasileño en su canal de YouTube, mientras atendía el evento benéfico. Una frase que, viniendo de alguien que ya cerró su etapa con la selección, pesa más de lo que parece.

Tiene un punto de anclaje claro: su contrato con Santos, el club que lo vio nacer futbolísticamente y al que ha regresado como símbolo y refugio. “Tengo contrato con Santos hasta diciembre. Pretendo cumplirlo, honrar la camiseta de Santos lo mejor posible y luego pensaré cuando termine el contrato”, subrayó.

Ahí se abre el abanico. “Si me quedo en Santos, si salgo, si sigo, si paro… no lo sé. Todavía falta mucho para diciembre, así que vamos paso a paso”. Nada de promesas vacías. Solo un jugador que, por primera vez, admite que el final está en el horizonte, pero no en la agenda inmediata.

Sin Brasil, pero “cada vez mejor” físicamente

Su renuncia reciente a la selección marcó un antes y un después. El último Mundial fue una herida abierta: lesiones musculares, apenas dos partidos, frustración contenida en un torneo que Brasil había imaginado muy distinto. Para el máximo goleador histórico de la Canarinha, el golpe fue doble: deportivo y emocional.

Sin embargo, lejos de la camiseta amarilla, Neymar asegura sentirse renovado en lo físico. “Me estoy sintiendo bien físicamente, cada vez más, dentro del campo. Y eso es lo que importa”, afirmó. No es un detalle menor para un futbolista cuya carrera reciente ha estado marcada por recaídas, quirófanos y rehabilitaciones interminables.

Hay en su discurso un matiz que llama la atención: no rehúye la idea de estar en la recta final, pero tampoco se instala en la nostalgia. “Quiero mejorar siempre, incluso si estoy al final de mi carrera”, dijo. No suena a tópico, suena a desafío personal. A un competidor que se resiste a convertirse en homenaje ambulante.

Gratitud antes que despedida

Neymar no habló de títulos ni de cifras. No necesitó repasar Champions, ligas o récords con Brasil. Prefirió mirar su trayectoria con una mezcla de alivio y gratitud. “Estoy muy feliz de haber vivido lo que he vivido hasta ahora. Estoy muy agradecido a Dios por lo que me ha dado. No tengo nada de qué quejarme de mi carrera”.

No hay épica impostada en esas palabras. Hay un jugador que ha tocado la cima, ha lidiado con la presión de ser heredero de un país entero y ha sentido, también, el peso de las lesiones que amenazaban con cortarle el camino.

Ahora, su brújula marca un punto muy concreto: diciembre. Hasta entonces, Santos. El resto, silencio calculado. ¿Seguir, cambiar de aires, colgar las botas? Neymar no ofrece pistas. Solo una certeza: todavía no es el momento de decir adiós.