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Mourinho anticipa el duelo Barcelona vs Atlético: ¿qué espera?

José Mourinho, fiel a su personaje, no desaprovechó la ocasión. En la previa del fin de semana grande en la parte alta de La Liga, el técnico del Real Madrid dejó claro qué espera del duelo entre Barcelona y Atlético de Madrid, el partido que domina la jornada 12 del campeonato.

La clasificación marca el contexto: Barcelona lidera con 30 puntos, Atlético de Madrid le sigue de cerca con 28 y el Real Madrid, al acecho, suma 27. Un solo tropiezo en ese Barça–Atlético puede cambiar el paisaje. Mourinho lo sabe. Y lo verbaliza sin rodeos.

“Barcelona o Atlético Madrid? Espero que los dos pierdan, pero eso no es posible”, lanzó el portugués, según recogió el diario Sport en la rueda de prensa previa al choque del sábado ante el Valencia.

Frase corta, mensaje enorme: cualquier punto que se dejen sus rivales directos es gasolina para el proyecto blanco.

El técnico fue un paso más allá para explicar su cálculo. “El asunto es fácil para mí, porque sabemos que uno de ellos, o los dos, no van a sacar todos los puntos en esta jornada”. En otras palabras, el clásico oportunismo competitivo de Mourinho: mientras otros se golpean entre sí, su plan pasa por sumar y esperar.

El verdadero termómetro del Madrid

Cuando la conversación giró hacia el rendimiento de su propio equipo, Mourinho no se refugió en el marcador, sino en las sensaciones. Señaló un partido concreto como referencia: la actuación frente al Racing Santander.

“Lo mejor no es remontar en el resultado, sino jugar como lo hicimos contra el Racing Santander”, subrayó.

Ahí está la clave para él: menos épica, más control; menos reacción, más autoridad desde el inicio.

No obstante, el portugués no minusvaloró la capacidad de reacción. Simplemente la colocó en su justo contexto. “Remontar en el resultado es algo positivo, pero también significa que hay aspectos negativos”, advirtió. Si un equipo se ve obligado a volver una y otra vez desde atrás, algo falla en la puesta en escena.

Mourinho desgranó lo que, a su juicio, exige una remontada: “Una remontada requiere creer en las propias capacidades, la cohesión del grupo, la amistad entre los jugadores, tener un banquillo fuerte, motivar al grupo y conocer el valor de la camiseta que llevas, pero también tiene un lado negativo”.

Es una definición que sirve tanto de elogio como de aviso. Elogia el carácter, señala el problema: un equipo grande no puede vivir siempre al límite.

Exigencia máxima desde el primer minuto

El mensaje final del entrenador fue directo, casi programático. “Debemos trabajar este aspecto y encontrar un mayor grado de consistencia a la hora de empezar bien los partidos. Todavía tenemos mucho trabajo por delante”.

Nada de autocomplacencia. Con Barcelona y Atlético de Madrid por delante en la tabla y enfrentándose entre sí, el margen de error se reduce. El técnico blanco quiere un Real Madrid que no dependa de heroicidades tardías, sino de un dominio sostenido desde el pitido inicial.

Mientras el país mira a ese Barcelona–Atlético como el gran examen de la jornada, Mourinho mira algo distinto: la tabla, los puntos que se van a escapar sí o sí en ese duelo… y la obligación de que su equipo esté preparado para aprovechar el mínimo resbalón. Porque en una Liga tan apretada, el que primero deje de remontar y empiece a mandar desde el principio, será el que marque el camino.