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Gasperini: La anomalía del 4-3 ante el Real Madrid

La Roma vuelve a la Serie A con la resaca aún fresca de una noche que dolerá durante tiempo. Ganaba 3-1 al Real Madrid y en siete minutos lo tiró todo por la borda. Tres goles encajados en saques de esquina, un 4-3 que dejó al Stadio Olimpico helado y abrió un debate inmediato sobre carácter, gestión y fondo de armario.

Gian Piero Gasperini, sin embargo, no quiere que aquel derrumbe se convierta en etiqueta.

“Lo que pasó contra el Real Madrid fue una anomalía: tres goles a balón parado”, subrayó el técnico en la previa del duelo de este sábado ante el Genoa de Daniele De Rossi. “Luego cada uno es libre de interpretarlo como quiera”.

Un once cogido con alfileres

El contexto no le ayuda. La Roma afrontará el reencuentro con otro ídolo del club, De Rossi, sin cinco titulares habituales. Entre ellos, dos golpes especialmente duros: Paulo Dybala y Manu Koné, lesionados el miércoles ante el Real Madrid.

La emergencia obliga a mover piezas. Gasperini ya tiene claro que Lorenzo Pellegrini tendrá que bajar unos metros.

“Con la emergencia, es seguro que Pellegrini puede retrasar un poco su posición”, explicó. “Esperamos recuperar a Cristante para el partido con el Napoli o el siguiente. Castro es un jugador valioso; ya lo ha hecho bien en nuestra liga, y mañana es una gran oportunidad para él”.

El argentino de área —Castro— tomará el lugar de Donyell Malen, sancionado con un partido y fuera ante el Genoa. Otro parche en un equipo que llega al tercer encuentro en siete días y que el martes afrontará el cuarto en diez.

“Necesitamos fuerza, fe y energía”, insistió Gasperini. “Volvemos al campeonato como uno de los equipos de arriba. Tendremos el espíritu, la mentalidad y la energía para intentar ganar, porque ganar valida a los jugadores”.

De Roon, Pellegrini y el factor físico

La cuestión física planea sobre todo el discurso. No solo por las bajas, también por la gestión de los que juegan siempre.

Gasperini defendió a Marten de Roon, uno de sus hombres de hierro: “De Roon ya no es muy joven, pero es un atleta sano y nunca ha tenido este tipo de problemas, de jugar muchos partidos seguidos. Esta nueva experiencia es muy motivadora para él, y su gol la otra noche fue también un premio a una decisión que no fue nada fácil de tomar. Es un jugador extremadamente fiable”.

El caso de Pellegrini es distinto. “Pellegrini es diferente porque fue operado y estuvo meses fuera. Necesita jugar para recuperar fuerza y condición, pero va por el buen camino”.

El técnico se niega a reducir los problemas de la Roma a un simple bajón físico en los tramos finales.

“Para mí es un ‘falso problema’, sobre todo con cinco cambios”, zanjó. “Este es el fútbol moderno: tienes que jugar 90 minutos. Hemos remontado partidos y en otros nos los han remontado. En el último cuarto de hora, cuando el partido está equilibrado, los cambios y ciertas situaciones pesan mucho. Pero no es un problema en sí, salvo que jugamos muchos partidos y algunos pueden tener una pequeña caída. No hay duda de que los partidos duran 90 minutos”.

La herida del 4-3 y el golpe psicológico

La noche ante el Real Madrid dejó cicatriz. No solo en el marcador.

“En las jugadas de córner hubo miedo y falta de reacción, algo que no nos había pasado antes”, admitió Gasperini. “Por lo que respecta a los suplentes, todos entraron e hicieron bien”.

El técnico lamentó la lesión temprana de Koné, que condicionó la gestión de los cambios. “Perdimos a Koné pronto, y quizá podríamos haber tenido un cambio más disponible. Encajamos en esas acciones de córner; fue algo inusual, pero debemos analizarlo”.

El verdadero mazazo, según él, llegó con el 3-2. “El golpe psicológico vino cuando el resultado se puso 3-2. Tenemos que trabajar en eso y corregirlo. Este equipo no debe sentir que necesariamente tiene que ganar la Champions, la liga o quién sabe qué más. Este equipo tiene que expresarse. Si encajas un gol, no puedes dejar que se te caiga la moral. En mi opinión, el rendimiento siempre importa”.

Gasperini recordó que los finales de partido no siempre han ido en contra de la Roma. “Sabemos que los partidos a menudo se deciden en los minutos finales, pero nosotros los decidimos a nuestro favor contra Parma y Atalanta. Probablemente sufrimos lo contrario contra Inter, Juventus y Real Madrid”.

Una plantilla corta para un calendario feroz

Más allá del análisis puntual, el técnico dejó claro el diagnóstico de fondo: a esta Roma le falta profundidad.

“Es comprensible que algunos jugadores puedan sentirse cansados. También tenemos que ampliar la plantilla, así que jugadores que estarán mañana, como Castro y Mora, que seguro jugarán, necesitan ganar confianza”, avisó.

El calendario no da tregua y obliga a tirar de todo lo que haya. “Mañana será nuestro tercer partido en siete días, y el martes el cuarto en diez. El fútbol ha cambiado: o nos adaptamos o sufrimos las consecuencias. Tenemos que elevar el nivel de todos, también el de los jóvenes que tendrán que ayudarnos a ganar al Genoa mañana. No será un partido fácil. Lo que me preocupa es que tenemos muy pocos cambios disponibles; en algunas zonas, puede que debute un jugador de la Primavera”.

La conclusión es clara: la Roma necesita más piernas y más alternativas si quiere sobrevivir a tres competiciones.

“Tenemos que ampliar el equipo”, admitió cuando le preguntaron directamente si hacía falta acudir al mercado. “Sí, pero hoy no podemos hacer nada. Si lo digo en agosto, la gente dirá que me estoy quejando. Hoy en día, los equipos que compiten en Europa no pueden tener plantillas tan grandes como hace unos años. Nunca estaremos solo con diez jugadores; subiremos chicos de la academia. Con el calendario actual, los equipos que juegan en Europa tienen tantos partidos que una plantilla más profunda es esencial”.

La anomalía ya está señalada. Ahora falta saber si la Roma la convierte en punto de inflexión o en costumbre peligrosa en una temporada que no perdona debilidades.