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Lucas Bergvall y el riesgo de De Zerbi en el debut del Tottenham

Roberto De Zerbi asumió el riesgo. Lo sabía antes de que rodara el balón en el Gtech Community Stadium y lo repitió después de ver cómo su Tottenham se marchaba con un 3-0 en contra en el debut de la temporada en la Premier League. En el centro de la diana, un nombre: Lucas Bergvall.

Un experimento en el corazón del equipo

Con Mateus Fernandes limitado por fatiga en el gemelo y Rodrigo Bentancur incorporado tarde tras el Mundial, el técnico italiano se quedó sin sus dos centrocampistas más experimentados para arrancar el curso. Sin ellos listos para ser titulares, miró al banquillo, respiró hondo y apostó por el sueco de 20 años para acompañar a Sandro Tonali en el eje.

No era la opción conservadora. Era la de proyecto.

“En la pretemporada trabajamos con Lucas Bergvall”, recordó De Zerbi ante los medios. Su discurso fue claro: al inicio de una nueva etapa, con un bloque prácticamente rehecho, había decidido ser coherente con lo que había entrenado.

La defensa ya era casi inédita: Archie Gray, Jean Paul van Hecke, Marcos Senesi y Andy Robertson. Cuatro caras nuevas respecto a la línea que el curso pasado formaban Pedro Porro, Kevin Danso, Micky van de Ven y Destiny Udogie. En el medio, sin Bentancur ni Joao Palhinha, el técnico decidió no improvisar a última hora y mantuvo al joven nórdico.

La intensidad de Brentford, una prueba demasiado dura

El plan se vino abajo a toda velocidad. Brentford olió sangre en un equipo aún desajustado y atacó sin piedad el centro del campo. El ritmo, las segundas jugadas, las presiones… ahí se desangró el Tottenham.

Bergvall nunca encontró el pulso del partido. Le costó girarse, le costó dar continuidad a la posesión y, sobre todo, le costó sobrevivir a la agresividad del medio local. La noche se le terminó de torcer con la acción que marcó el 2-0: perdió el balón en una zona prohibida y Brentford no perdonó.

Fue un golpe directo a la confianza del joven sueco y un recordatorio brutal de lo que exige la Premier League cuando el rival huele debilidad.

De Zerbi no se esconde

El entrenador no intentó disfrazar la realidad. Admitió el riesgo, pero no se arrepintió de la decisión.

“Sabía antes del partido que Lucas, en este tipo de encuentro, podía sufrir más que Rodrigo Bentancur, nueve años mayor, y Lucas, 20”, explicó. Lo sabía y aun así lo alineó, amparado en la idea de construir algo más grande que un simple resultado de agosto.

Su mensaje fue casi una declaración de principios: o el club mira al futuro con jugadores como Archie Gray y Bergvall, o se queda atrapado en el corto plazo. Y él, pese al varapalo, eligió la primera vía.

Al descanso, sin embargo, no tuvo margen para el romanticismo. Con Brentford 2-0 arriba en apenas 33 minutos, De Zerbi reaccionó y retiró a Bergvall en el intermedio, buscando un cambio inmediato de energía en la medular. Una decisión dura, pero inevitable en un estreno que ya se había convertido en pesadilla.

Confianza a largo plazo pese al castigo

El cambio al descanso podría interpretarse como una condena. De Zerbi se encargó de desactivarla de inmediato. Defendió el partido de su centrocampista y lo situó en una línea temporal más amplia.

“Lucas Bergvall, el segundo gol. Creo que no jugó mal hoy, incluso si lo sustituí en el descanso”, apuntó. Para el técnico, el error pesa, pero no define al futbolista.

Su frase más reveladora miró directamente al futuro: “Lucas Bergvall en los próximos dos años no perderá ese balón en ese momento del partido. Pero hay pasos que dar para ser mejor”.

El mensaje es claro. El sueco pagó el peaje de la inexperiencia en una noche en la que Brentford no perdonó ni una duda. El Tottenham encajó un 3-0 que deja cicatriz. Pero para De Zerbi, si el club quiere de verdad levantar un nuevo proyecto, noches como esta forman parte del camino.

La cuestión es si una afición herida tendrá paciencia para ver si, dentro de esos dos años que promete su entrenador, Lucas Bergvall convierte esta derrota en el punto de partida de su verdadero despegue.