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Egipto acepta árbitro somalí para liga, pero con condiciones

Essam Abdel Fattah, presidente del Comité de Árbitros de Egipto, ha desvelado un movimiento tan inusual como significativo: la Federación Somalí ha enviado una solicitud oficial para que el colegiado Omar Artan dirija partidos en la liga egipcia.

La respuesta del responsable egipcio es clara: no se opone. Pero hay una condición innegociable. “Esperamos la aprobación de la Federación Egipcia de Fútbol. Si la Asociación da el visto bueno, lo acogeremos en la liga egipcia lo antes posible”, explicó en declaraciones televisivas.

Artan se puso en contacto, detalló Abdel Fattah, aunque no para dirigir el choque que paraliza al país: el duelo entre Al Ahly y Zamalek. Su petición es más amplia, apunta a trabajar en el campeonato local, no solo al foco del clásico.

Cómo llegó un esloveno al partido más caliente de Egipto

El verdadero pulso del relato está en el gran encuentro del domingo 11 de octubre, en el Cairo Stadium, correspondiente a la sexta jornada de la liga egipcia. El nombre del árbitro ya está sobre la mesa: el esloveno Rade Obrenović.

Su designación no fue fruto del azar ni de una simple lista de correos. Detrás hubo llamadas, negativas y contratiempos.

El comité contactó con las federaciones de las cinco grandes ligas europeas. Alemania, Inglaterra e Italia rechazaron enviar árbitros. Portugal respondió tarde. El equipo disponible no pertenecía a la élite. España ofrecía un escenario similar: opciones, sí, pero lejos del primer escalón.

Ante ese escenario, Abdel Fattah decidió implicarse personalmente. Llamadas directas a varios colegiados de renombre. La respuesta se repitió con un mismo argumento: compromisos previos, especialmente partidos de UEFA Champions League. Calendarios apretados, puertas cerradas.

La presión por encontrar un perfil de nivel para el clásico empujó al comité hacia Eslovenia. Allí apareció Obrenović, a quien Abdel Fattah definió como “el mejor de su país”. Con él, el organismo consideró salvado el examen internacional para el duelo entre Al Ahly y Zamalek.

Árbitros bajo fuego: “el eslabón más débil”

En medio del ruido permanente que rodea al arbitraje en Egipto, Abdel Fattah defendió con firmeza a sus colegiados. Recordó que las críticas no son un fenómeno local ni exclusivo de la liga egipcia. También golpean a España y a otras grandes potencias futbolísticas.

En su visión, el árbitro se ha convertido en “el eslabón más débil” del sistema futbolístico. El blanco perfecto. El personaje al que se señala cuando el resultado duele.

Lograr que la grada vea al arbitraje como un punto fuerte del espectáculo es, admite, una tarea casi imposible. Y subrayó un dato que rompe uno de los argumentos recurrentes del debate local: las grandes ligas como la española, la francesa o la italiana no recurren a árbitros extranjeros para dirigir sus partidos, independientemente del nivel de sus propios colegiados.

Un mensaje directo a quienes piden constantemente “soluciones de fuera” para problemas internos.

El caso Mahmoud Ashour y la batalla psicológica

Otro nombre ha flotado sobre el entorno arbitral egipcio: Mahmoud Ashour. Su situación generó dudas y versiones cruzadas. Abdel Fattah quiso ponerle etiqueta: lo que ocurrió, dijo, se define mejor como “una disculpa” que como una ruptura traumática.

Según el jefe del comité, Ashour siempre tuvo interés en trabajar en los medios de comunicación. Aun así, tras conversaciones, aceptó integrarse en el comité. Más tarde tomó su decisión definitiva y se apartó. Abdel Fattah insistió en que respeta esa elección.

Detrás de estos movimientos hay un trasfondo que preocupa al organismo: el desgaste mental. El dirigente reveló que ya se han puesto en marcha iniciativas para reforzar el aspecto psicológico de los árbitros, con sesiones individuales y, en una siguiente fase, especialistas en apoyo mental integrados en la estructura.

Algunos colegiados, confesó, ya han recurrido por su cuenta a psicólogos, empujados por la frustración y la presión constante.

Egipto busca árbitros extranjeros para su clásico, recibe solicitudes desde Somalia, intenta blindar a los suyos del impacto mediático y emocional. El balón aún no ha rodado en el Cairo Stadium, pero el partido, para los árbitros, hace tiempo que empezó.