Inglaterra y su defensa: ¿Es Branthwaite la solución de Tuchel?
La zaga de Inglaterra vuelve a estar en el punto de mira. Y no solo por los goles encajados, sino por las decisiones que está tomando Thomas Tuchel en un puesto que, a estas alturas del ciclo, debería ofrecer certezas y no dudas.
Harry Maguire, durante años intocable en las listas de los seleccionadores ingleses, ni siquiera entra ya en la conversación. Tuchel lo ha dejado fuera por completo, igual que hizo en verano cuando Inglaterra persiguió la gloria mundial en suelo norteamericano. Allí el equipo alcanzó las semifinales y firmó su mejor resultado desde 1966 tras imponerse a Francia en el partido por el tercer puesto. El resultado maquilló una pregunta incómoda que se repitió durante todo el torneo: ¿se está resquebrajando la defensa?
Las señales de alarma no tardaron en reaparecer. En el estreno de la UEFA Nations League, ante la campeona del mundo España y en pleno Wembley, la selección se disparó en el pie. Errores groseros atrás, desajustes en la línea, sensación permanente de vulnerabilidad. El 3-2 final castigó a unos Three Lions que regalaron demasiado en su propia área y pagaron caro cada despiste.
En medio de ese paisaje, la figura de Jarrad Branthwaite sobrevuela como una solución lógica que nunca termina de llegar. El central de Everton, 24 años, estuvo al menos en la convocatoria de Tuchel. En el duelo ante España apenas pisó el césped dos minutos, un cameo simbólico más que una apuesta real. Después desapareció por completo: ni un solo minuto en el 2-0 frente a Czechia ni en el demoledor 7-0 contra Croacia.
Y, sin embargo, encaja en el molde que parece necesitar esta selección. Central zurdo, perfil natural para el lado izquierdo, capaz de dar una salida limpia de balón y de corregir hacia banda. Un recurso que podría equilibrar una defensa que Tuchel está remendando a base de parches, con experimentos constantes y jugadores fuera de posición, las clásicas “piezas cuadradas en agujeros redondos” que terminan pasando factura al más alto nivel.
Alan Stubbs, ex internacional con la selección B de Inglaterra y voz autorizada en la materia, no oculta su preocupación. En declaraciones a GOAL, el ex defensor fue directo al analizar una línea de cuatro sin Maguire y con una jerarquía discutible.
A la pregunta de si esta Inglaterra carece de experiencia y liderazgo atrás, Stubbs no dudó: ahora mismo, sí. Señaló las alineaciones recientes y la sensación de que la mayoría de los titulares acumulan muy poco bagaje internacional. Marc Guehi, probablemente el que más ha jugado con la absoluta, tampoco puede presumir de una larga trayectoria con el escudo de los Three Lions. Demasiado poco colmillo para un equipo que aspira a títulos.
Para Stubbs, la defensa es hoy el punto más débil del once de Tuchel. No solo por la falta de partidos a ese nivel, también por una cuestión de encaje. No ve equilibrio en la línea de cuatro. Ve nervios. Ve fragilidad. Y eso, con un seleccionador exigente y un entorno que no perdona, se convierte en una tormenta perfecta.
Detrás de esa zaga, otro factor añade incertidumbre: James Trafford. El joven guardameta ha disputado los dos primeros encuentros de esta nueva etapa y aún está construyendo química con sus defensas. El proceso lleva tiempo, y cada balón colgado al área se convierte en un examen para todos.
En ese contexto, Stubbs no entiende que Branthwaite siga esperando su momento. Subraya su condición de zurdo natural, su capacidad para ocupar ese perfil izquierdo sin forzar a nadie fuera de su zona. Admite que quizá su último partido con Everton no fue el mejor escaparate, pero recuerda que su rendimiento previo ha sido muy sólido. A su juicio, el central está ya muy cerca de merecer una titularidad real, no solo un debut testimonial. El resto dependerá de cómo responda cuando reciba esa oportunidad.
Mientras tanto, Tuchel lidia con un rompecabezas que no deja de complicarse. Cada alineación genera nuevas preguntas sobre el equilibrio defensivo. Cada gol encajado reabre el debate sobre si el alemán está leyendo bien las necesidades de su plantilla. Lo que se vio en verano, en la Copa del Mundo, dejó dudas: Stubbs lo resume sin rodeos, le gusta Tuchel, pero cree que se equivocó.
El calendario no espera. En el horizonte asoma una Eurocopa en casa en 2028, un escaparate que exige una defensa fiable, con automatismos claros y líderes reconocibles. Inglaterra necesita algo más que talento suelto para frenar a las mejores delanteras del continente. Necesita una estructura.
La cuestión es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿seguirá Tuchel apostando por las mismas combinaciones inestables o se atreverá, por fin, a dar el paso con Jarrad Branthwaite y encontrar la pieza que le falta a su línea de cuatro?






