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Ilias Chair guía la remontada histórica de QPR en Fratton Park

Ilias Chair convirtió una tarde complicada en la costa sur en una noche histórica para Queens Park Rangers. Con un doblete y una actuación de absoluto líder, el marroquí guió la remontada para derrotar 3-1 a Portsmouth y sellar el primer triunfo de QPR en Fratton Park desde mayo del año 2000.

Durante media hora, el estadio fue un festival local. Ruido, sol y dominio total de Pompey.

Un arranque arrollador de Portsmouth

El equipo de John Mousinho salió a morder. Adrian Segecic avisó pronto con un córner que Conor Shaughnessy cabeceó desviado. Poco después, el fichaje veraniego Luke Brooke-Smith probó desde 25 metros con un disparo potente que encontró bien colocado al debutante Pierce Charles.

La presión se convirtió en gol al cuarto de hora. Terry Devlin, internacional por Irlanda del Norte, cazó el balón a unos 30 metros y soltó un derechazo con rosca que se coló en la escuadra de Charles. Un golazo. Ventaja merecida. Fratton Park en ebullición.

QPR, además, perdió pronto a Boy Kemper por lesión, a los 20 minutos. El escenario pintaba negro.

Portsmouth olió sangre. Abu Kamara, titular de inicio tras su fichaje por 2,5 millones de libras, rozó el segundo al llegar muy cerca de conectar el centro tenso de Zak Swanson en el segundo palo. Segecic, muy activo, se aprovechó de un inteligente toque de Colby Bishop para sacar un centro que Brooke-Smith no logró rematar limpio. Luego, ya habilitado por Kamara, el propio Segecic cruzó demasiado su disparo ante la presión de Jake Clarke-Salter.

QPR apenas respiraba. Pero aguantó. Y esperó su momento.

Chair cambia el guion

El empate llegó cuando menos se esperaba, 12 minutos antes del descanso. Portsmouth defendió mal un centro desde la izquierda, Harvey Vale tuvo tiempo para poner el balón al área pequeña y allí apareció Chair, completamente solo, para empujar de puntera a bocajarro. 1-1, silencio incrédulo en la grada.

El golpe descolocó a Pompey. Y QPR lo olió.

Siete minutos después, Koki Saito se perfiló justo dentro del área y armó un disparo aparentemente inocente. El balón tocó primero en Devlin y luego en Rocco Shein. Doble desvío, Nicolas Schmid completamente descolocado y marcador volteado. De la nada, 1-2.

Fratton Park pasó de la fiesta a la incredulidad en cuestión de minutos.

Y aún faltaba el mazazo final del primer tiempo. En el añadido, Amadou Mbengue ganó línea de fondo por la derecha y puso un centro raso al corazón del área. La defensa de Portsmouth volvió a naufragar y Chair, otra vez libre de marca, definió con sencillez. Segundo gol personal, 1-3 antes del descanso y una sensación clara: QPR había aprendido a castigar cada error.

Ocasiones perdonadas y control visitante

Tras el descanso, Portsmouth intentó reaccionar. La ocasión más clara llegó a los 10 minutos de la reanudación, cuando Pierce Charles regaló el balón con un pase directo a Kamara. El atacante tenía media portería abierta, pero su disparo salió flojo, centrado, fácil para el propio guardameta. Una oportunidad que resumió la tarde local: mucha intención, poca precisión.

QPR, mientras, manejó los tiempos con frialdad. El equipo de Julien Stephan cerró líneas, bajó el ritmo cuando le convenía y buscó sentenciar al contragolpe. Chair, elegido mejor jugador del partido, rozó el hat-trick con un disparo al primer palo que Schmid desvió con las piernas.

John Mousinho agitó el banquillo. Josh Murphy aportó chispa, pero sin colmillo: un disparo a la red lateral y dos balones cruzados que se pasearon por delante de la portería sin encontrar rematador. Pompey empujó, sí, pero nunca dio la sensación real de tener entre manos una remontada.

QPR, con sus debutantes Pierce Charles bajo palos y Boy Kemper hasta su lesión, resistió con oficio y cerró una victoria que pesa mucho más que tres puntos. Rompe una racha de 26 años sin ganar en Fratton Park y lanza un mensaje temprano: este equipo sabe sufrir, sabe esperar… y cuando Chair enciende la luz, puede cambiar un partido entero en un cuarto de hora.

La cuestión ahora es si Portsmouth aprenderá de este desplome mental tan temprano en la temporada o si este partido será el primer aviso serio de un curso más turbulento de lo previsto.