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Steven Gerrard elogia la honestidad de Lisandro Martínez

Steven Gerrard no acostumbra a esquivar los temas delicados y, esta vez, tampoco se escondió. El ex capitán del Liverpool ha salido en defensa de Lisandro Martínez tras la explosiva entrevista del argentino el martes por la noche, en la que apuntó directamente a la cúpula deportiva de Manchester United.

El central, visiblemente frustrado tras el partido en el Metropolitano, señaló con nombre y apellido al director de fútbol Jason Wilcox por la falta de inversión en el último mercado de fichajes. Un dardo frontal en un club ya agitado.

La rajada de Lisandro y un vestuario al límite

Las palabras de Martínez no fueron tibias. El defensa dejó claro que esperaba más refuerzos este verano y que, a su juicio, el club se había quedado corto. Mientras tanto, la realidad golpea a la plantilla de Michael Carrick: solo tres fichajes de campo —Andrey Santos, Carlos Baleba y Youri Tielemans— financiados por INEOS antes de cerrar la persiana del mercado.

El resultado está a la vista. Varias zonas del equipo están mermadas, con los laterales como símbolo del problema: Luke Shaw, Patrick Dorgu y Noussair Mazraoui están fuera de combate, y la manta no llega para taparlo todo.

En ese contexto, la sinceridad de Martínez ha encendido todas las alarmas en Old Trafford. Se espera que el club le imponga algún tipo de sanción interna en los próximos días. Incluso han surgido informaciones que apuntan a que el internacional argentino habría pedido que la entidad no active la opción de ampliación automática de su contrato por 12 meses al final de la temporada.

Si esa petición prospera, el defensa saldría definitivamente de Old Trafford en junio de 2027, cerrando un ciclo de cuatro años en M16. Un horizonte que, de repente, ya no parece tan lejano.

Gerrard: crítica, pero también admiración

Invitado esta semana al programa Stick to Football, Steven Gerrard analizó el estallido público de Martínez con la mirada de quien ha sido líder de vestuario durante años.

“Eso (la explosión de Martínez) me dice que los jugadores veteranos están hablando de esto como grupo”, explicó el ex mediocampista, leyendo entre líneas el mensaje del argentino.

Gerrard no se quedó ahí. Señaló el daño colateral para Michael Carrick en un momento clave de la temporada: “Estoy pensando que eso no ayuda a Michael en la víspera de jugar contra Leeds United el fin de semana. Es más negatividad. Me dice que no están alineados como club”.

La frase golpea en el centro del problema: un United partido entre lo que sucede en el césped y lo que se cocina en los despachos. Un club donde la unidad, al menos de puertas afuera, parece hecha añicos.

Pero Gerrard, lejos de condenar por completo a Martínez, marcó una línea clara entre el fondo y la forma. Y ahí apareció la admiración.

“Al mismo tiempo, estoy un poco de acuerdo en que, a veces, un jugador sale a hacer una entrevista y es robótico, devuelve todas las preguntas de manera neutra”, apuntó. El ex capitán del Liverpool reivindicó, en cierto modo, la valentía del argentino: “Admiro el hecho de que haya intentado ser honesto y abierto. En realidad ha intentado proteger a Michael Carrick de alguna manera, pero ha creado un lío mayor”.

Ese es el punto exacto donde se sitúa la polémica: un futbolista que quiere alzar la voz por el equipo, pero que termina exponiendo aún más las grietas del club.

Un United desnudado en público

Las declaraciones de Martínez no solo señalan a Jason Wilcox. Exponen una sensación de fondo: la de un vestuario que siente que el proyecto se ha quedado corto. Que la base construida la temporada pasada no ha recibido el impulso necesario en verano.

INEOS, que solo autorizó las llegadas de Andrey Santos, Carlos Baleba y Youri Tielemans, queda también bajo el foco. Tres refuerzos para un equipo que ya arrastraba carencias y que ahora sufre lesiones en cadena en posiciones clave.

Gerrard lo interpreta como un síntoma de algo más profundo: falta de alineación, falta de discurso común. Cuando un jugador del peso de Martínez decide hablar así, es porque las conversaciones privadas ya se han agotado o ya no son suficientes.

Ahora, el club se enfrenta a un doble desafío: gestionar el castigo o la respuesta institucional al argentino sin romper del todo con una de sus figuras, y al mismo tiempo intentar proteger a Michael Carrick en plena batalla competitiva.

La visita de Leeds United llega en el peor momento para apagar incendios. O quizá en el mejor para descubrir si este United todavía tiene la capacidad de cerrar filas cuando la tormenta arrecia.