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La situación de Alex Scott en Bournemouth: un futuro incierto

La coraza de Bournemouth con Alex Scott empieza a agrietarse

El discurso oficial en Bournemouth es claro: Alex Scott está comprometido con el club. La realidad de los despachos, algo menos. La postura del equipo del sur de Inglaterra respecto a una posible venta del centrocampista se está suavizando, empujada por un contrato que se agota, una temporada que arranca mal y el interés insistente de gigantes de la Premier League.

Scott, internacional inglés de 23 años, sigue rechazando las ofertas de renovación. No hace ruido, no fuerza públicamente una salida, pero su mensaje interno es inequívoco: quiere escuchar a clubes más grandes. Y los candidatos no faltan.

Chelsea y Liverpool mantienen un interés serio en el mediocentro, después de que en verano también sondearan su fichaje Manchester City, Arsenal, Manchester United y Tottenham. Entonces, la respuesta de Bournemouth fue tajante: no está en venta. Ahora, el escenario ha cambiado.

Un activo que se devalúa y un equipo que sufre

El contrato de Scott expira en algo más de 18 meses. Cada semana que pasa sin acuerdo reduce su valor en el mercado, un riesgo que el club ya no puede ignorar. La situación deportiva tampoco ayuda: Bournemouth todavía no ha ganado un solo partido de Premier League esta temporada y viene de encajar un duro 5-1 ante Chelsea.

En ese contexto, la cúpula empieza a abrir la puerta. Fuentes consultadas por Sky Sports News apuntan a que una oferta superior a 80 millones de libras, con variables incluidas, tendría que ser tomada muy en serio en enero. No es una invitación abierta, pero sí un umbral que marca claramente el tono de la negociación.

Hay, además, una condición interna: el club solo contemplaría su salida en invierno si el equipo llega al mercado de enero prácticamente a salvo del descenso. La prioridad es blindar la permanencia; el negocio, después.

Lesión inoportuna y un futuro en el aire

Mientras se discute su futuro, Scott ni siquiera está disponible. El centrocampista estará aún varias semanas en la camilla tras agravar una lesión en el tendón del muslo durante su concentración con la selección inglesa, en la que firmó su debut absoluto como internacional.

Su ausencia golpea doblemente a Bournemouth: pierde a uno de sus jugadores más influyentes en el campo y ve cómo un activo de enorme valor pasa tiempo fuera del escaparate. En un mercado donde cada detalle pesa, no es un matiz menor.

Marco Rose baja el tono, el mercado lo sube

En público, Marco Rose intenta apagar el fuego. El técnico de Bournemouth, preguntado por el futuro de Scott antes del duelo de Europa League ante Sturm Graz, se mantuvo firme:

“Acabamos de cerrar la otra ventana de fichajes y ya estamos hablando de la siguiente. Estamos centrados en el partido contra Sturm Graz y en el próximo de Premier League, no en comentar rumores que aparecen justo después de que se cierre el mercado”, recordó.

Rose insistió en que no siente frustración por el ruido y tiró de memoria reciente: en verano ya respondió durante semanas sobre el posible adiós de Scott y el jugador acabó quedándose. Para el entrenador, el mensaje es el mismo: “Es jugador de nuestro club, ahora está lesionado, esperamos tenerlo de vuelta en unos días o semanas y seguiremos con Alex Scott. Y está bastante comprometido, todos pudieron verlo en los primeros partidos de la temporada”.

Las palabras del técnico dibujan estabilidad. Los movimientos de fondo, no tanto. El jugador no renueva. Los grandes siguen atentos. El club ya no cierra la puerta con el mismo candado.

El próximo mercado de enero no solo medirá el músculo financiero de Chelsea o Liverpool. Medirá, sobre todo, hasta dónde está dispuesto Bournemouth a resistirse cuando lleguen los cheques grandes y el reloj del contrato de Alex Scott siga corriendo.