Logotipo completo Tribuna Gol

Diomande brilla en el Mundial y acelera el interés de Liverpool

Yan Diomande apenas tiene 19 años, pero en Norteamérica está jugando como si el escaparate del mundo le quedara pequeño. Cada vez que recibe la pelota por la izquierda con Costa de Marfil, algo se tensa en la grada. Algo va a pasar. Y todo esto ocurre mientras Liverpool prepara otro asalto por su fichaje.

El extremo de RB Leipzig se ha convertido en uno de los nombres propios del torneo y no solo entre ojeadores anónimos. Dos voces de peso en el fútbol inglés, Gary Neville e Ian Wright, han quedado rendidos ante su impacto durante la cobertura de Germany–Ivory Coast en ITV Sport.

Neville, ex lateral de Manchester United, no se anduvo con rodeos: Diomande por ese costado ha sido “absolutamente brillante”, imposible de contener incluso con dos o tres rivales encima. Wright, histórico delantero de Arsenal, fue directo al corazón de su juego: ha “estado a la altura de las expectativas”, presiona como un poseso, encara sin miedo y su velocidad es “de miedo”. Palabras mayores para un futbolista que apenas empieza a escribir su historia.

Por qué Liverpool se ha enamorado de Diomande

En Anfield no necesitan que nadie les explique demasiado. Lo que Diomande está mostrando en el Mundial encaja de lleno con lo que el club lleva tiempo buscando: un extremo atrevido, eléctrico, que destroza marcas en el uno contra uno y obliga a la defensa rival a vivir de espaldas, siempre en alarma.

La temporada pasada, salvo destellos de Rio Ngumoha, Liverpool echó de menos precisamente ese perfil: un jugador que reciba abierto, levante la cabeza y provoque que todo el estadio contenga la respiración a la espera de su siguiente movimiento. Diomande es ese tipo de futbolista que convierte una banda en un escenario.

Su actuación en la agónica derrota ante Germany lo confirmó. Ganó 10 duelos, completó cuatro regates y filtró dos pases clave, según datos de Sofascore. Números que, más allá de la estadística, retratan a un atacante que no se esconde, que pide el balón en los momentos calientes y que asume responsabilidad como si llevara una década en la élite.

Un talento que dispara el mercado

Ese impacto tiene un precio. Y no será bajo.

Liverpool ya vio rechazada una primera oferta de 100 millones de euros (86,8 millones de libras) por parte de RB Leipzig. Según informó Fabrizio Romano, la dirección deportiva de Anfield prepara una nueva propuesta, esta vez mejorada, consciente de que el listón probablemente supere las 100 millones de libras.

El debate es inevitable. Jay Bothroyd ya ha advertido públicamente al club de no “pasarse” con la cifra. Pero el mercado actual no entiende de romanticismos: los extremos jóvenes, desequilibrantes y ya contrastados en un gran escaparate se pagan a precio de oro. Y si, además, brillan en un Mundial, el contador se dispara.

RB Leipzig lo sabe. Cada regate de Diomande, cada carrera por la banda, cada defensa desbordado en Norteamérica añade unos cuantos millones a la negociación. Liverpool, por su parte, intenta adelantarse a lo que puede convertirse en una subasta de verano si el marfileño mantiene este nivel en los próximos partidos de su selección.

Hughes pisa el acelerador

En este contexto, la figura de Richard Hughes cobra protagonismo. El responsable de la parcela deportiva de Liverpool ha decidido no esperar a que el Mundial termine y el precio se dispare todavía más. El movimiento es claro: actuar ya, antes de que Diomande se convierta en un fichaje de “estratosfera” inaccesible.

El riesgo es evidente: una inversión gigantesca por un jugador de 19 años. La recompensa, también: asegurarse durante años a un extremo que ya ha demostrado que no se arruga ni ante el foco del torneo más grande del planeta.

Mientras Costa de Marfil se juega su destino en el Mundial y Diomande sigue castigando laterales, la pregunta ya no es si Liverpool lo quiere. Eso ha quedado claro. La verdadera cuestión es otra: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el club de Anfield para que este Mundial no sea solo la explosión de una estrella, sino el prólogo de su historia en rojo?