Martin O'Neill y su regreso a la Champions con Celtic
Martin O'Neill encara su gran regreso a la Champions con un Celtic en plena transición, con bajas sensibles, dudas de mercado y un cruce durísimo ante LASK en el horizonte. Pero el técnico irlandés, a sus 74 años, suena más ilusionado que preocupado.
Engels se va, y Celtic busca relevo contrarreloj
O'Neill confirmó que Engels decidió no disputar la eliminatoria de play-off para evitar una posible lesión antes de concretar su salida. El técnico no esconde que lo entiende.
“El centrocampista no quería jugar estos partidos por si se lesionaba”, asume O'Neill, que considera lógica la postura del jugador en pleno mercado.
La marcha de Engels deja un vacío en la sala de máquinas y obliga a Celtic a moverse rápido.
“Seguimos en el proceso de intentar conseguir un sustituto. No hemos podido traer a alguien a tiempo para estos partidos”, admite. Hay una lista de candidatos sobre la mesa y el objetivo es cerrar una incorporación antes del cierre de la ventana de fichajes. El reloj aprieta, y el play-off no espera.
Champions: prestigio por encima del dinero
Para O'Neill, el atractivo de la Champions League va mucho más allá del balance económico.
El entrenador coloca el prestigio deportivo por encima del cheque, aunque reconoce que el dinero que genera el torneo puede cambiar el nivel de las operaciones del club: permitiría a Celtic atraer más jugadores antes de la fase de grupos y elevar el techo competitivo de la plantilla.
El mensaje es claro: el escenario importa tanto como el presupuesto.
Reo Hatate, entre el interés y el desafío personal
El técnico también confirmó que ha habido interés por Reo Hatate. El japonés no pasa por su mejor momento, pero su nombre sigue en la agenda de otros clubes.
“Ha habido interés, pero no creo que haya nada definitivo. Eso puede suceder la próxima semana”, explica O'Neill, que deja la puerta abierta a movimientos inminentes.
Si al final Hatate se queda, el entrenador no ve ningún problema. Al contrario. Le gustaría volver a ver al mediocampista que, hace dos temporadas, fue “uno de los mejores centrocampistas de Escocia”. La batalla, ahora, es interna: recuperar su mejor versión dentro del propio Celtic.
LASK, un examen de máxima exigencia
En lo deportivo, el reto inmediato se llama LASK, vigente campeón de Austria. O'Neill no disimula el respeto.
Los define como “un equipo muy fino” y repite que el cruce será “muy, muy difícil” para Celtic. El cuerpo técnico los ha seguido “en numerosas ocasiones”, tanto en vídeo como con ojeadores en directo.
El informe es claro: mucha velocidad arriba, varios jugadores de calidad en banda y una estructura física poderosa. Un rival agresivo, rápido y fuerte, que no concede respiros.
O'Neill sueña con llegar al partido de vuelta en Austria con ventaja. Un triunfo en la ida sería “encantador”, reconoce. Pero se niega a dramatizar: no lo considera “el fin del mundo” si Celtic no logra ese colchón en Glasgow. La eliminatoria, recuerda, dura 180 minutos.
Un veterano ante su regreso al gran escaparate
Para O'Neill, este play-off tiene un componente emocional evidente. Es su primera eliminatoria de Champions en más de dos décadas. Y no lo da por sentado.
“No pensaba el pasado septiembre u octubre que estaría aquí sentado pensando en un partido de Champions League. Si lo hiciera, sería viéndolo por televisión”, confiesa, entre ironía y satisfacción.
Habla de “desafíos” constantes en la competición, de una exigencia que solo puede generar ilusión. “No puedes sentir otra cosa que emoción, lo cual es fantástico, especialmente a mi edad”, remata. El veterano entrenador se agarra a esa energía para empujar a su vestuario.
Celtic, asegura, está “listo para el desafío”. Ahora, dice, “depende de los jugadores tanto como de cualquier otra cosa”. Confía en que la calidad de los fichajes acabará dando frutos “a lo largo de la temporada”. El play-off puede ser el primer gran examen de ese nuevo proyecto.
Rangers en el horizonte, pero la mente en Europa
El sorteo de la League Cup tampoco le ha dado tregua a Celtic: cruce de cuartos de final a domicilio ante Rangers. Un clásico, a vida o muerte y fuera de casa.
O'Neill no se esconde: “Estoy deseando que llegue cuando toque”. Pero corta rápido cualquier distracción. La prioridad inmediata son los dos partidos de Champions. “La concentración está totalmente en estos dos encuentros”, subraya.
Europa primero. El derbi ya llegará. La pregunta es si, cuando ese día aparezca en el calendario, Celtic lo afrontará como un equipo que vuelve a la fase de grupos de la Champions o como un club que dejó escapar una oportunidad mayúscula.





