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El derbi de la costa sur: Southampton vs Portsmouth

Durante dos partidos muy disputados la temporada pasada, ni Southampton ni Portsmouth lograron lo que más ansiaban: adueñarse del orgullo del derbi. Un 0-0 gris en St Mary’s primero, un choque mucho más encendido en Fratton Park después… y aun así, sin vencedor.

Allí, Leo Scienza encendió la mecha: gol, carrera a todo lo largo del campo para celebrar delante de la grada visitante, provocación directa a los aficionados de Saints. Más tarde, Ebou Adams firmó el empate de cabeza y repitió el gesto, esta vez hacia el Fratton End. Dos goles, dos carreras, un mensaje: el odio deportivo entre ambos sigue intacto.

La temporada de Southampton terminó con el Spygate monopolizando titulares, mientras Pompey aseguraba su permanencia en Championship. Ahora, con los dos viejos enemigos listos para reabrir la herida este domingo (12:00 BST) en St Mary’s, la pregunta es obvia: ¿alguien se atreverá por fin a romper el equilibrio del derbi de la costa sur?

Eckert, sancionado pero presente: alivio en St Mary’s

La previa de este derbi no se ha parecido a ninguna otra. Mientras el resto del país simplemente esperaba la fecha, Southampton vivía pendiente de un dictamen.

El miércoles, por fin, llegó la resolución: la FA impuso a Tonda Eckert una sanción de seis semanas… pero suspendida, además de una multa de 28.000 libras, por su papel en el Spygate. Lo esencial para el vestuario: el técnico podrá sentarse en el banquillo este domingo y seguir dirigiendo al equipo.

A los pocos minutos, el club difundió un vídeo en redes sociales con Eckert celebrando junto a los aficionados. La señal era clara: el entrenador sigue siendo el referente del proyecto.

James Beattie, exdelantero de Saints, lo resumió con sencillez. Para los jugadores, es un problema menos, una distracción menos. La incertidumbre ya no planea sobre el vestuario y el foco vuelve a estar donde debe: el césped. La decisión no pudo llegar en mejor momento para un grupo que necesitaba una sacudida emocional antes de recibir a su máximo rival.

El contexto le añade una capa más a un ambiente que ya de por sí suele ser sofocante. La temporada pasada, pese al pobre 0-0, el clima en St Mary’s fue eléctrico, hostil, casi asfixiante. Esta vez, los aficionados de Portsmouth llegarán cargados de munición verbal por el Spygate; los de Southampton, respaldados por la certeza de que su técnico no se moverá del sitio.

Un odio raro: pocos partidos, mucha carga

Parte de la ferocidad de este derbi nace de su escasez. No es un duelo semanal, ni siquiera habitual.

Desde 1996, Saints y Pompey solo se han enfrentado 12 veces en todas las competiciones, ocho de ellas en Premier League o Championship. Cada cita se convierte en un acontecimiento, algo que se espera durante años.

El dato que persigue a ambos: ninguno gana un partido de liga al otro desde 2005, cuando Portsmouth arrolló 4-1 a Southampton en Fratton Park. Aquel día, Lomana LuaLua provocó un penalti y firmó dos goles en menos de media hora, una tarde que quedó grabada en la memoria del lado azul de Hampshire.

Desde entonces, cuatro empates ligueros, una victoria de Portsmouth en la FA Cup de 2010 y un triunfo contundente de Southampton en la League Cup de 2019. Mucho ruido en las gradas, pocas diferencias en el marcador.

Las canciones despectivas forman parte del repertorio fijo de ambas aficiones cada fin de semana, pero cuando el calendario por fin los junta, el volumen sube un par de niveles. La temporada pasada, los derbis ligueros regresaron por primera vez desde 2012 y el ambiente se venía calentando semanas antes, con los cánticos de “we’re coming for you” marcando el tono.

Nadie ganó entonces. La frustración se arrastra hasta este curso. Y St Mary’s se prepara para un domingo de tensión pura.

El nuevo Pompey: más presupuesto, más expectativas

El verano marcó un punto de inflexión para Portsmouth. John Mousinho y el director deportivo Rich Hughes trabajaron con un presupuesto reforzado y se notó en el mercado: más de 10 millones de libras invertidos, una cifra muy superior a lo habitual en la era reciente del club.

Durante unos 15 años, Pompey no había pagado más de 1,5 millones por un solo jugador. Este verano superó esa barrera cuatro veces: los delanteros Marko Milovanovic y Tyrese Shade, el extremo Abu Kamara y el centrocampista Rocco Shein.

Milovanovic, un ariete de 1,98 m, ha dejado destellos de lo que puede ofrecer. Dos goles en Championship y la sensación de ser el nueve favorito de Mousinho cuando está en condiciones. El problema: las molestias físicas, que le han dejado fuera de los dos últimos partidos.

Shein, en cambio, se ha asentado con rapidez. Brilló en su debut en el London Stadium, pese a la eliminación de Portsmouth en la EFL Cup ante West Ham, y desde entonces ha participado en los siete encuentros de liga, casi siempre en un rol más retrasado, al lado del capitán Marlon Pack. Orden, criterio y personalidad en la sala de máquinas.

Kamara y Shade todavía buscan ese partido que los defina. Han dejado chispazos, una asistencia cada uno, pero aún no han firmado una actuación que los coloque en el centro del relato.

Quien sí ha irrumpido con fuerza es Ryan Kavuma-McQueen, extremo de 17 años cedido por Chelsea. Un gol, una asistencia y, sobre todo, la sensación de que no le pesa el salto competitivo. A principios de septiembre sufrió una doble fractura en la mano derecha. Decidió evitar el quirófano, jugar con una férula y asumir una recuperación más larga. Un gesto de compromiso que impresionó a Mousinho, convencido de que el joven “lo tiene todo” como jugador y como persona.

Portsmouth solo ha dejado su portería a cero en dos de sus siete partidos ligueros. Ante el ataque de Southampton, necesitará una versión defensiva sin fisuras.

Saints, lanzados en casa y con un tridente que asusta

Mientras tanto, el equipo de Eckert ha arrancado el curso a toda velocidad, sobre todo en St Mary’s. Cuatro partidos, cuatro victorias, 15 goles. Un fortín.

Y eso que Southampton empezó la temporada con una penalización de cuatro puntos. Ocho jornadas después, ya suma 10. Ha goleado a Stoke City, Millwall, Swansea y Bristol City en casa, con un fútbol ofensivo y fluido, impulsado por la creatividad de Finn Azaz y Leo Scienza, y rematado por el olfato del máximo goleador de la división, Cyle Larin.

El canadiense es una amenaza constante en el área. Pero, para Pompey, quizá la clave no esté en el propio Larin, sino en cortar la corriente que lo alimenta.

Ahí entra Azaz. Tres goles y cinco asistencias en ocho partidos de Championship. A sus 26 años, se ha convertido en uno de los atacantes más influyentes de Saints y en uno de los mediapuntas más determinantes de la categoría desde su llegada desde Middlesbrough en el verano de 2025.

Eckert lo coloca como número 10 en su 4-2-3-1, flotando entre líneas, justo por detrás del delantero y entre los extremos. Desde esa zona castigó ya a Portsmouth: dio la asistencia del primer gol en el derbi de Fratton Park la temporada pasada. Este domingo buscará repetir impacto, ahora con todo St Mary’s empujando a su favor.

Scienza, por su parte, ha mantenido el filo tras su explosión del curso pasado, cuando fue elegido jugador del año de Southampton gracias a sus 17 contribuciones de gol en Championship. Sigue apareciendo en zonas peligrosas, sigue atacando espacios y sigue siendo un problema para cualquier lateral.

Con ese arsenal, y el viento de su racha en casa, Saints se siente fuerte. Pero enfrente tendrá a un Portsmouth renovado, con más recursos, más ambición y la memoria fresca de un año en el que supo resistir.

La costa sur se detendrá a mediodía. Doce partidos en casi tres décadas, años de canciones cruzadas, un técnico salvado por una sanción suspendida y dos aficiones que ya no aguantan más empates. En un derbi que casi nunca se juega, ¿quién se atreverá, por fin, a romper el hechizo?