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Demichelis y el ascenso de Franco en el Real Madrid

El 20 de agosto de 2025, el Santiago Bernabéu miró con curiosidad a un chico de 17 años que ingresaba a la cancha en lugar de Brahim Díaz ante Osasuna. No era un debut cualquiera. Era el estreno en casa del fichaje más caro en la historia del fútbol argentino, un adolescente que ya había roto otro molde: el jugador más joven en disputar un partido oficial con la selección mayor de Argentina.

Ese chico es Franco. Y detrás de su irrupción hay un entrenador que lo leyó antes que casi todos: Martín Demichelis.

El origen de una apuesta descomunal

Demichelis repasó el camino del mediapunta en una rueda de prensa virtual con medios, recogida por ESPN Argentina. No habló de magia, habló de proceso. De horas de trabajo silencioso. De decisiones que cambian carreras.

Recordó que el debut profesional de Franco en River no fue un truco de ilusionista. No fue un capricho. Antes hubo charlas con el propio jugador, con los dirigentes del club y con sus padres. Había que saber si estaban listos para lo que venía: exposición, presión, tentaciones, una carrera que de golpe se acelera.

En el día a día, el cuerpo técnico veía algo distinto. En lo físico, Franco se ubicaba entre los tres o cinco mejores del plantel, sobre todo en recuperación. Un dato que, en la élite, separa promesas de realidades. A eso se sumaba lo que no se entrena tan fácil: personalidad, carácter, templanza para no encogerse cuando el estadio ruge.

Demichelis está convencido de que ese rasgo también lo detectaron en España. Según su mirada, Xabi Alonso, ya en el entorno de Real Madrid, advirtió de inmediato la forma de plantarse del chico cuando lo conoció.

Un gol, una cláusula y una decisión histórica

El punto de inflexión llegó en julio de 2024. River le ganó 1-0 a Sarmiento y Franco marcó su primer gol con la camiseta del Millonario. Más que un tanto, fue una señal. Demichelis lo entendió así y fue directo al corazón del poder: la dirigencia.

River acababa de vender a Claudio Echeverri al Manchester City. La idea inicial en los despachos era sencilla: fijar para Franco una cláusula de rescisión del mismo valor. Demichelis se plantó. No. No era un jugador más de exportación. En su cabeza, el destino estaba claro: “iba a ser jugador de Real Madrid”.

A partir de ahí, el club se movió con decisión. Trabajó con el representante del futbolista y acordó una cláusula inédita para el mercado argentino. Una cifra que terminó transformándose en la venta más alta en la historia del país. Un mensaje hacia afuera… y hacia adentro: este chico no se regala.

El reto europeo y el tiempo como único aliado

El salto a Europa llegó con un contrato de seis años, hasta junio de 2031. Un vínculo largo, propio de una apuesta estructural, no de un experimento. Pero el escudo de Real Madrid pesa. Y Demichelis lo sabe mejor que muchos.

“Real Madrid no espera a nadie”, recordó el técnico, consciente de que el club blanco no suele tener paciencia con los que no responden al instante. Justamente por eso insiste en algo que, en la vorágine actual, parece contracultural: tiempo.

El ejemplo lo tiene a mano. Santiago Solari, Gonzalo Higuaín… nombres que hoy suenan a historia consolidada, pero que también necesitaron un período de adaptación cuando cruzaron el Atlántico para aterrizar en una de las instituciones más grandes del mundo, si no la más grande.

Franco eligió un camino intermedio para no frenarse: salir a buscar minutos a Italia. Competir en Serie A, curtirse, equivocarse lejos del foco abrasador del Bernabéu, pero con la camiseta blanca esperándolo al final del camino.

Demichelis no duda. Ni un milímetro. Ni en la calidad técnica, ni en la potencia física, ni en la cabeza del chico. Para él, está construido a medida para Real Madrid. El contexto, los tiempos y las decisiones marcarán cuánto tarda en demostrarlo.

La pregunta ya no es si llegará. La verdadera intriga es cuán alto puede escalar cuando, por fin, le toque adueñarse de la noche del Bernabéu.