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Cristian Romero: Atlético avanza, pero el Barça espera

El futuro de Cristian Romero se ha convertido en una de las historias más finas de este mercado. Tottenham ya asume que su etapa en Londres toca a su fin y el Atlético de Madrid ha tomado la delantera por el central argentino. Pero la operación, lejos de estar cerrada, sigue abierta por un detalle clave: Romero aún espera al Barcelona.

Según apunta Mundo Deportivo, el acuerdo con el Atlético no está firmado. Hay conversaciones, hay voluntad y hay números sobre la mesa, pero el campeón del mundo mantiene la mirada fija en los movimientos del Barça, especialmente después de la salida de Ronald Araújo rumbo al Liverpool, que ha dejado un hueco evidente en la zaga azulgrana.

El interés del Barça, antiguo pero congelado

No se trata de un capricho de última hora. Romero lleva semanas en el radar del Barcelona. Deco lo tiene muy bien valorado y su nombre figura desde hace tiempo en la lista de candidatos para reforzar el centro de la defensa.

El problema no es futbolístico, sino de prioridades. En los despachos del club se ha decidido atacar primero otras necesidades: la llegada de un nuevo delantero centro y el cierre de la incorporación de Rodri. Hasta que esas dos carpetas no queden resueltas y no se produzcan salidas que alivien la masa salarial, el Barça no se moverá con fuerza por un central.

Ese escenario, de momento, no ha cambiado. El reloj del mercado corre, pero en la Ciudad Condal el orden es inamovible: primero gol, luego equilibrio económico y, solo después, valorar un último golpe en defensa.

Flick y Deco creen que la defensa ya está cubierta

Hansi Flick no siente urgencia en esa posición. Tampoco Deco, al menos desde el punto de vista estrictamente numérico. En el club consideran que el puesto de central está razonablemente bien cubierto.

Las opciones actuales hablan por sí solas: Pau Cubarsí, Gerard Martín, Andreas Christensen y el canterano Álvaro Cortés, al que internamente ya ven como el principal candidato para ocupar el espacio que deja Araújo. A ellos se suman nombres versátiles como Eric García, Jules Koundé e incluso el propio Rodri, todos con capacidad para actuar en el eje de la defensa si el contexto lo exige.

Con ese abanico, Flick entiende que puede competir. No pide un central a gritos. Y esa sensación de “posición cubierta” enfría cualquier movimiento inmediato por Romero.

Deco no suelta la idea de Romero

Sin embargo, hay una figura dentro del club que se resiste a pasar página: Deco. El director deportivo sigue enamorado del perfil del argentino. Ya ha mantenido conversaciones con el entorno del jugador y lo ve como un central de garantías: rápido, agresivo en el duelo, con experiencia y acostumbrado a la presión del máximo nivel.

El plan inicial del Barça era incorporar un central zurdo para equilibrar la salida de balón y las coberturas. Aun así, Deco entiende que Romero, pese a ser diestro, puede rendir sin problema en cualquiera de los dos lados del eje defensivo. Para él, el valor competitivo del argentino pesa más que la cuestión del perfil de pierna.

Esa convicción mantiene viva, aunque en pausa, la opción azulgrana. Y Romero lo sabe.

Tottenham abre la puerta… y el Atlético empuja

En Londres, el escenario es claro: Tottenham está dispuesto a vender. El club inglés ha tasado a Romero en torno a los 40 millones de euros y ya negocia de forma activa con el Atlético de Madrid.

El conjunto rojiblanco, necesitado de reforzar su defensa con un central de jerarquía, ha presentado una oferta que ronda los 30 millones. De momento, es el club mejor posicionado. Maneja la operación, habla con Tottenham, ajusta cifras y condiciones. Si nadie irrumpe con más fuerza, el camino natural lleva al Metropolitano.

Pero ahí entra el matiz que lo cambia todo: Romero no tiene prisa por dar el “sí” definitivo mientras exista la mínima posibilidad de que el Barça mueva ficha. Su futuro, hoy, se negocia en Madrid… y se espera en Barcelona.

Un mercado que se decide al límite

El Atlético juega con ventaja deportiva y con una negociación avanzada. Tottenham escucha, cifra, contraoferta. El Barça, en cambio, calcula, prioriza, espera a cerrar su delantero y a confirmar la llegada de Rodri antes de plantearse un esfuerzo por otro central.

Entre esas tres fuerzas se mueve Romero, que mide su próximo paso con calma. El argentino sabe que este contrato puede marcar el tramo central de su carrera en Europa. El Atlético le ofrece un rol inmediato y un proyecto competitivo. El Barça, de dar el paso, le ofrecería algo distinto: el peso de un vacío dejado por Araújo y la responsabilidad de sostener una defensa en plena reconstrucción.

La ventana se estrecha. Tottenham ya ha decidido que está dispuesto a vender. El Atlético ya ha decidido que quiere comprar. Falta por saber si el Barcelona, a última hora, decide irrumpir y cambiar el destino de un central que, a día de hoy, sigue mirando hacia el Camp Nou antes de firmar su próximo capítulo.