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Chelsea brilla con Xabi Alonso: victoria 3-0 ante AC Milan

Chelsea necesitaba una respuesta. Después de dos derrotas seguidas en pretemporada y una actuación apagada ante Juventus, el equipo de Xabi Alonso aterrizó en Yakarta con más dudas que certezas. Salió con algo muy distinto: una idea reconocible, un plan claro y un 3-0 contundente frente a AC Milan que empieza a parecer algo más que un simple amistoso veraniego.

Joao Pedro firmó un doblete, Moises Caicedo añadió un gol y una asistencia, y el sistema de Alonso, esta vez sin medias tintas, se impuso con claridad a un rival de peso. El marcador explicó parte de la historia. La forma en que llegó, el resto.

El día en que el 3-4-3 cobró sentido

Alonso aparcó el experimento híbrido entre 4-2-3-1 y 3-4-3. En Yakarta apostó de lleno por su dibujo fetiche. Y el equipo respondió.

Marco Palestra, instalado como carrilero zurdo, fue una de las grandes noticias. Su manejo de ambas piernas lo convirtió en una amenaza constante por fuera y por dentro. Desde ese costado, el italiano de 21 años ofreció amplitud, desborde y lectura, apareciendo por dentro para asociarse y por fuera para castigar la espalda de la defensa. Fue un punto de fuga permanente para un Milan incómodo desde el primer tramo del partido.

En el centro, Caicedo y Romeo Lavia asumieron galones. El ecuatoriano, con libertad para incrustarse en la línea de tres centrales en salida de balón, marcó el ritmo del inicio de las jugadas. Lavia, más agresivo, se pegó a Luka Modric y lo borró casi por completo del partido. El croata apenas influyó, síntoma de que el plan sin balón también estaba bien armado.

Chelsea se asentó pronto en campo rival. En el 27, Pedro Neto ya obligaba a Lorenzo Torriani a estirarse al máximo con un disparo enroscado desde la frontal. El aviso estaba lanzado.

De la ocasión fallada al golpe justo antes del descanso

El dominio era azul, pero el marcador seguía inmóvil. Y cuando Joao Pedro mandó alto, en el 42, una ocasión clarísima tras una gran acción de Palestra por dentro, sobrevoló por un instante la sensación de déjà vu: control, ocasiones… y poca pegada.

La respuesta llegó dos minutos más tarde, justo donde Alonso quiere que su equipo marque diferencias esta temporada: a balón parado.

En el 45+2, Caicedo puso un córner medido y Joao Pedro se desmarcó con inteligencia, se alejó de Torriani y peinó el balón a la red sin oposición. Mismo lanzador, misma zona castigada, pero ahora con la precisión que había faltado antes. Gol psicológico, gol de especialista.

No fue casualidad. Chelsea solo había marcado 10 goles de córner en toda la Premier League 2025/26. En Yakarta, en 90 minutos, firmó dos. El sello de Austin McPhee, nuevo entrenador de jugadas de estrategia, empezó a notarse desde ya.

Dos zarpazos en cuatro minutos y partido sentenciado

El inicio de la segunda parte fue un mazazo para Milan. El equipo italiano hizo siete cambios al descanso y pagó caro el reajuste.

Apenas había sonado el silbato cuando, en el 46, Pedro Neto armó un centro tenso y cerrado desde la derecha. Joao Pedro atacó el segundo palo, llegó antes que nadie y empujó el 2-0 con la frialdad de un delantero en racha. Dos toques, dos goles. De repente, el amistoso se parecía poco a un ensayo y mucho a una exhibición.

El golpe definitivo llegó en el 49. Otro córner, otra jugada preparada. Caicedo, esta vez, no asistió: remató. El balón cayó a la frontal y el ecuatoriano, llegando desde atrás, conectó una volea limpia desde el borde del área para el 3-0. Tres goles en cuatro minutos de juego real, dos desde la esquina, y un mensaje claro: este Chelsea quiere hacer daño en cada detalle.

Milan quedó desbordado. Sin línea, sin reacción, sin capacidad para frenar la avalancha.

Los cambios mantienen el pulso: Quenda y Jackson, electricidad pura

Con el resultado encarrilado, Alonso movió el banquillo, pero el ritmo no se desplomó. Al contrario, los suplentes olieron sangre.

Geovany Quenda encaró sin complejos. En el 74, se plantó en el área, dejó atrás a su marcador con un cambio de ritmo y soltó un derechazo al primer palo que se estrelló en el poste. La jugada resumió bien el tramo final: Chelsea jugaba con confianza, con libertad, con la sensación de que cada ataque podía acabar en gol.

Nicolas Jackson, en media hora, hizo casi todo bien salvo marcar. Se asoció, generó espacios, se fabricó ocasiones. En el 83, tras una gran conducción, se abrió hueco y buscó el palo corto. Otra vez, el poste lo negó. Antes, ya había filtrado un pase delicioso a Cole Palmer que mereció mejor final.

Aún hubo tiempo para una última ocasión clara. En el 87, Estevao fue lanzado al espacio por la derecha y decidió ir directo a portería. Intentó picar el balón por encima de Torriani, pero el guardameta aguantó firme y desvió a córner. El 4-0 no llegó, pero el mensaje de ambición permaneció hasta el final.

La mano de Alonso y el impacto silencioso de McPhee

Más allá del resultado, la tarde en Yakarta dejó señales que Alonso llevaba semanas buscando.

El 3-4-3 ya no fue un boceto, sino una estructura sólida. Los carrileros fueron profundos, los centrales encontraron líneas de pase claras, el doble pivote mezcló trabajo y criterio. Caicedo, bajando a la base, dio salida limpia. Lavia, agresivo sobre Modric, cortó circuitos. Palestra, con su versatilidad, abrió caminos por izquierda y hasta generó ocasiones para compañeros como Danny Welbeck en la primera mitad.

Y las jugadas de estrategia dejaron de ser un detalle menor. Dos goles de córner frente a un rival de entidad, tras una temporada entera sufriendo en ese apartado, no son un simple accidente. McPhee ha llegado hace apenas unas semanas, pero el cambio ya se ve: movimientos coordinados, zonas atacadas con intención, desmarques calculados.

Un respiro… y una pista de lo que viene

La pretemporada de Chelsea había empezado a torcerse: 6-4 ante Western Sydney Wanderers, derrota 1-2 frente a Tottenham, 0-1 contra Juventus. Demasiados goles encajados, demasiadas dudas. En Yakarta, el guion cambió.

Esta vez hubo portería a cero, contundencia en las áreas y una identidad más nítida. El 3-0 a AC Milan no resuelve la temporada en agosto ni garantiza nada para la Premier League, pero sí ofrece algo que el vestuario necesitaba con urgencia: un partido al que agarrarse, una actuación que confirme que el camino elegido tiene sentido.

Mañana espera Johor Darul Ta'zim en Malasia, y después llegará el regreso a Stamford Bridge ante Real Sociedad. Con lo visto en Yakarta, la pregunta ya no es si Chelsea puede reaccionar, sino hasta dónde puede llegar este equipo cuando el 3-4-3 de Alonso deje de ser un proyecto y se convierta en costumbre.