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Pitso Mosimane regresa a Bafana Bafana como nuevo seleccionador

Johannesburgo vuelve a mirar al banquillo: Pitso Mosimane regresa a Bafana Bafana.

La Asociación Sudafricana de Fútbol ha aprobado su nombramiento como nuevo seleccionador nacional tras la salida de Hugo Broos, un movimiento que llevaba semanas flotando en el ambiente y que ahora ya tiene el visto bueno político más importante: el del Comité Ejecutivo Nacional de SAFA.

No se trata de un nombre cualquiera. Es el regreso de una figura que conoce la silla caliente de la selección y que vuelve en un momento muy distinto al que dejó. Sudáfrica llega de hacer historia en el Mundial de 2026, con una clasificación inédita a las rondas eliminatorias y con una victoria que ya forma parte del archivo emocional del país: aquel triunfo ante Corea del Sur que encendió la ilusión y recordó al continente que Bafana Bafana sigue vivo.

Los miembros del Comité Ejecutivo respaldaron a Mosimane para tomar las riendas de un grupo que, por fin, ha roto su techo mundialista. El contexto ahora es exigente: ya no se trata solo de reconstruir, sino de consolidar y dar un paso más. El listón lo ha dejado el propio equipo con su actuación en la Copa del Mundo.

SAFA ha admitido que todavía quedan algunos detalles administrativos por cerrar. Papeles, firmas, plazos. Nada que cambie el fondo de la decisión. La oficialización se espera para la próxima semana, cuando el anuncio ponga fin a la espera y abra oficialmente una nueva etapa.

Para Mosimane, no será una primera vez. Ya dirigió a Bafana Bafana como técnico interino en 2007 y después entre 2010 y 2012, un ciclo que le sirvió para conocer por dentro las presiones, los equilibrios y las expectativas que rodean al combinado nacional.

Hoy, el escenario es otro. El equipo llega con crédito internacional y una base competitiva probada en la élite. Él, con más experiencia y un peso mayor en el mapa del fútbol africano. La pregunta ya no es si está listo para volver, sino hasta dónde puede llevar a esta generación que acaba de abrir, por fin, la puerta de los cruces mundialistas.