Cole Palmer brilla en Chelsea bajo la dirección de Alonso
Chelsea encontró a su faro en la victoria 3-2 ante Fulham, y se llama Cole Palmer. El inglés, de 24 años, jugó como si por fin le hubieran quitado el freno de mano. Y no fue solo una sensación: él mismo lo dejó claro después del partido, con un mensaje directo sobre la libertad que le da su nuevo entrenador, Alonso, y una pulla evidente a sus anteriores técnicos.
Un partido para mandar un mensaje
Ante Fulham, Palmer no solo marcó. Dominó. Fue el mejor del campo y los números lo respaldan: cinco remates, cinco regates completados, diez duelos ganados y nueve toques dentro del área rival. Todo en una noche en la que se movió por el césped con una soltura que hace meses parecía prohibida.
Su gol fue el símbolo de esa nueva versión. Palmer se fue desplazando de lado a lado, flotando entre líneas, hasta culminar una jugada iniciada por Joao Pedro. Una acción que, según él mismo confesó, antes ni siquiera habría intentado.
“Él [Alonso] solo me dijo que tendría más libertad para moverme por el campo. Justo como visteis en el gol que marqué”, explicó en Sky Sports. Una frase sencilla, pero cargada de intención.
Dardo a sus antiguos entrenadores
Sin subir el tono, pero sin esconder el mensaje, Palmer dejó claro que esa jugada no habría existido con sus anteriores entrenadores en Chelsea. Señaló directamente a Enzo Maresca, Liam Rosenior y Calum McFarlane.
“La temporada pasada ni siquiera habría hecho esa carrera porque no es una ‘zona segura’”, admitió. Dos palabras, “zona segura”, que resumen la rigidez táctica que sentía.
Ahora, con Alonso, el discurso es otro. “Él me dice: ‘muévete por esa zona, baja a jugar, ven a por el balón, crea y haz lo que sabes hacer’”, contó Palmer. Libertad, responsabilidad y balón. Justo lo que estaba pidiendo a gritos su fútbol.
De la frustración física a su mejor momento
El contraste con el curso anterior es enorme. Palmer viene de una temporada frustrante, marcada por un problema en la ingle que le hizo perderse 11 partidos y que hundió su cifra goleadora en Premier League hasta los 10 tantos, muy lejos de sus registros previos de 22 y 15.
No fue solo la lesión. Fue la forma en la que la vivió. El delantero reconoció que jugó con dolor, forzando, con un objetivo en la cabeza: entrar en la lista de Thomas Tuchel para el Mundial con Inglaterra.
“Antes de mi lesión en la ingle, realmente nunca me había lesionado. Bueno, rara vez”, recordó. “Así que volvía y jugaba cuando no debería haber jugado”. La presión del Mundial lo cambió todo. “Obviamente venía el Mundial, así que estaba en un dilema pensando: ‘Si no juego no voy a ir. Pero si juego, no puedo jugar bien’”.
Se quedó atrapado en ese punto intermedio. Ni sano del todo, ni capaz de parar. “Fue una situación complicada. No sabía muy bien cómo gestionarla. Iba viendo a gente distinta, recibiendo ideas diferentes sobre por qué estaba lesionado y qué era”.
Un Palmer nuevo para un Chelsea que lo necesita
Esa etapa ya quedó atrás. Desde su regreso, el propio jugador cuenta que trabaja a diario con una obsesión: no volver a caer. “Desde que he vuelto he estado trabajando cada día para evitar que vuelva a pasar. Solo quiero estar libre de lesiones, y si estoy en el campo sé lo que puedo hacer”.
Ahora se siente fuerte. Y se nota. “Físicamente me siento bien, probablemente lo mejor que me he sentido en mucho tiempo”, aseguró. Aun así, no se conforma: cree que todavía puede ganar ritmo “con partidos y más minutos”.
La noche ante Fulham fue algo más que un buen rendimiento individual. Sonó a declaración de intenciones. Un talento al que antes le marcaban líneas y zonas prohibidas ahora se mueve a su antojo, con un entrenador que le pide que se atreva, que se salga del guion.
Si Palmer mantiene este nivel con Alonso dándole las llaves del juego, la pregunta ya no es qué puede hacer él. La pregunta es hasta dónde puede llegar este Chelsea con su futbolista más liberado en años.






