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Hounsell lidera a Wycombe con tres victorias consecutivas

Tom Hounsell está firmando un arranque de ensueño al mando de Wycombe Wanderers, pero no quiere oír hablar, al menos de puertas afuera, de contratos ni cargos permanentes. El técnico interino prefiere bajar la mirada hacia el césped, no hacia el despacho.

Desde la destitución de Michael Duff a principios de mes, el entrenador de 30 años solo conoce la victoria: tres partidos, tres triunfos. Su debut llegó con un 3-2 vibrante en el campo de Leyton Orient. A partir de ahí, el impulso no se frenó: victoria ante Chelsea Under-21s en la EFL Trophy y otro golpe de autoridad frente a Wigan el sábado.

El contexto hace que la racha tenga aún más peso. Hounsell recogió al equipo hundido en la penúltima plaza de League One. En apenas tres encuentros, Wycombe ha escalado hasta el 14º puesto. De pelear por salir del pozo a mirar la tabla con algo de aire.

Pese a ese giro radical, Hounsell insiste en apartarse del foco.

«Lo he dicho antes. Mis pensamientos nunca están en mí mismo, se trata del grupo de jugadores», explicó en declaraciones a BBC Three Counties Radio. «Este club me emplea, en última instancia, para ayudarnos a ganar partidos. Ese es mi compromiso y es un compromiso de todo el cuerpo técnico».

Su discurso encaja con su trayectoria. Hasta ahora, su única experiencia al frente de un banquillo había sido otra etapa provisional: 12 partidos como técnico interino de Burton Albion en 2024, antes de la llegada de Gary Bowyer. Nada de grandes currículums, sí una oportunidad que está exprimiendo.

Ahora, con la grada entregada a este nuevo impulso, la pregunta es inevitable: ¿se ha ganado ya el derecho a quedarse? Hounsell, al menos públicamente, la deja pasar de largo.

«Estoy satisfecho con el trabajo que estamos haciendo, contento con el impulso que llevamos, contento con la semana que hemos tenido, pero no he pensado más allá de eso», aseguró.

Su respeto por el cargo es evidente. «Quien sea el entrenador de este club está en una posición increíblemente bendecida. Es un papel de un privilegio enorme», subrayó. Y remató con un guiño al vestuario y a la estructura del club: «Pase lo que pase con el puesto de entrenador, esa persona será extremadamente afortunada de trabajar con este grupo de jugadores y con la estructura y los procesos que existen detrás de escena».

Mientras el debate sobre el futuro se cocina fuera, Hounsell mantiene el mismo plan: seguir ganando. Si Wycombe continúa con esta inercia, la directiva tendrá que responder pronto a una cuestión incómoda pero inevitable: ¿cómo de interino puede seguir siendo un entrenador que lo está cambiando todo?