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Aston Villa logra victoria histórica 6-0 en Champions League

Villa Park aún está en obras, pero el ruido del cemento quedó ahogado por algo mucho más poderoso: un Aston Villa desatado que firmó su primera victoria en casa de la temporada con un 6-0 demoledor sobre Fenerbahce en la Champions League. No fue solo un triunfo; fue una declaración. Y la presenció, en directo, el príncipe William desde la grada.

Un golpe inicial que lo cambió todo

El partido se rompió pronto. Johan Manzambi abrió el marcador y encendió la noche. Ese primer gol no solo tumbó el plan de Fenerbahce, también liberó a un Villa que llevaba semanas acumulando frustración.

A partir de ahí, apareció Nicolas Jackson. El delantero olió la sangre y no perdonó: dos tantos antes del descanso para colocar el 3-0 y dejar el choque prácticamente sentenciado antes de que los equipos enfilaran el túnel de vestuarios. Fenerbahce, desbordado, apenas encontraba respiro ante la intensidad local.

Villa jugaba con una convicción que no se había visto en sus primeros seis partidos ligueros, resueltos con apenas cinco puntos. La diferencia de versión fue tan llamativa como el marcador.

Barkley y Abraham ponen la firma

La segunda parte ya no fue un combate, fue un repaso. Ross Barkley, dueño del balón y de los tiempos, amplió la goleada desde el punto de penalti. El centrocampista, que ya había marcado de pena máxima, encontró después el premio del segundo tanto con un disparo desviado que se coló para el 5-0. El resultado empezaba a tomar proporciones históricas.

Faltaba el broche. Lo puso Tammy Abraham en los minutos finales, cerrando el 6-0 y sellando la mayor victoria europea del club. Un marcador que, más allá de la estadística, pesa en el vestuario, en la grada y en el resto del continente.

Ni siquiera el contexto de un Villa Park a medio construir rebajó la sensación de potencia. El estadio, en transición como el propio equipo tras la venta de varios pesos pesados en verano, se convirtió en un escenario perfecto para una noche de reivindicación colectiva.

De la duda en liga al mando en la Champions

El contraste con la Premier es brutal. Emery vio cómo su plantilla se desmantelaba parcialmente durante el mercado, con la salida de varios jugadores importantes, y el nuevo bloque no terminaba de arrancar en el campeonato doméstico. El ritmo, la fluidez, los automatismos… todo parecía a medio camino.

En Europa, en cambio, el guion es otro. Villa ya había arrancado la fase de liga con una victoria ante Club Brugge y este 6-0 ante Fenerbahce les catapulta a lo más alto de la clasificación de la Champions League. No es solo cuestión de puntos: es el modo en que los han conseguido.

La experiencia reciente también cuenta. El club viene de conquistar la Europa League la temporada pasada, una carrera impecable que consolidó la imagen de un equipo que entiende cómo se juegan las noches continentales. Ese poso se notó ante Fenerbahce: madurez con balón, colmillo en las áreas y una agresividad medida que el rival nunca supo contestar.

Un horizonte que se aclara

La ecuación ahora es sencilla: una victoria en casa ante Viking la próxima semana dejaría al Aston Villa de Emery bien encaminado para sellar su clasificación desde esta fase de liga. Con el 6-0, la diferencia de goles también empieza a jugar a su favor.

En una jornada europea en la que Paris Saint-Germain firmó un 4-2 en casa del Manchester City y Real Madrid remontó un 4-3 en Roma, fue el Villa el que puso el marcador más rotundo. En una semana de excesos ofensivos por todo el continente, el golpe más sonoro salió de Birmingham.

La pregunta ya no es si este Aston Villa está en transición. La cuestión es otra: ¿cuánto tiempo puede seguir llamándose “transicional” a un equipo que gana 6-0 en la Champions League y se instala, sin complejos, en la cima de la tabla?