El día que Arsenal dejó escapar a Mbappé
Antes de que Kylian Mbappé incendiara Europa con el Mónaco, hubo un momento en el que su carrera pudo haber tomado un rumbo muy distinto. No hacia París. No hacia Madrid. Hacia el norte de Londres.
En los despachos de Arsenal, Arsène Wenger recibía entonces informes sobre un chaval eléctrico que todavía ni asomaba la cabeza en el primer equipo del Mónaco. Un nombre que, por increíble que parezca hoy, apenas le sonaba: Kylian Mbappé.
Gilles Grimandi, exjugador de Arsenal y Mónaco, lo ha recordado en una conversación con GOAL, en un relato que mezcla oportunidad, convicción… y un arrepentimiento imposible de disimular.
Una visita a casa de los Mbappé que lo cambió todo
La escena, contada por Grimandi, es casi doméstica. Directivos de Arsenal sentados en el salón de la familia Mbappé, charlando con el chico y con sus padres, intentando convencerles de que el camino hacia la élite podía pasar por el Emirates.
“Estuvimos muy cerca de ficharlo cuando tenía 17 años. Nos reunimos en su casa y hablamos con sus padres”, recuerda Grimandi. La sensación al salir por la puerta fue clara: aquello estaba hecho. “Para ser honesto, pensé que estaba cerrado cuando dejamos la casa de Kylian y sus padres”.
Wenger, pese a sus vínculos profundos con la Ligue 1 y su historial de anticiparse al mercado francés, no tenía aún una referencia real del jugador. Mbappé no había debutado con el primer equipo. Era un secreto a voces solo para ojeadores muy atentos y clubes muy agresivos. Medio año después, ya no era un secreto. Era un problema para todos los que no se habían decidido.
“Se salió del mapa con el Mónaco seis meses más tarde”, admite Grimandi. A partir de ahí, el tren dejó de pasar. Y Arsenal se quedó en el andén.
Una conexión francesa… que nunca se completó
La historia del Arsenal moderno no se entiende sin acento francés: Wenger en el banquillo, Thierry Henry como tótem, Patrick Vieira, Robert Pirès, Emmanuel Petit, Sylvain Wiltord, Olivier Giroud, William Saliba… La lista dibuja una línea continua entre Francia y el norte de Londres.
Mbappé pudo haber sido el siguiente eslabón. El más brillante de todos.
“Creo que tiene una conexión especial con Arsenal porque nos conocemos desde hace mucho tiempo”, apunta Grimandi. Esa relación temprana, esas conversaciones en casa de los Mbappé, dejaron huella. Pero el fútbol de élite no vive de conexiones emocionales. Vive de decisiones. Y la de Mbappé le llevó a París primero, y a Real Madrid después.
Ahí es donde Grimandi choca con la realidad actual: “El problema ahora es que juega en Real Madrid. No puedo imaginar a un jugador dejando Madrid para venir a Arsenal”. Y la frase, dicha por alguien que conoce tanto al club londinense como al francés, suena a veredicto.
El mejor… y el más complejo
Pese a todo, Grimandi no oculta su fascinación por el jugador. Y tampoco esquiva el ruido que siempre rodea a Mbappé en Francia.
“He escuchado muchas cosas malas sobre él. A veces en Francia se quejan de su actitud, se quejan de otras cosas. Pero es el mejor jugador. Es el mejor jugador francés”, sentencia. Los números le respaldan: máximo goleador histórico de la selección francesa y de Paris Saint-Germain, referencia absoluta en cada Mundial que disputa, y cañón permanente de cara a portería también en España.
En su etapa en Real Madrid, el francés ha firmado 97 goles en 114 partidos. Una cifra demoledora para un futbolista que, más allá de sus estadísticas, se ha convertido en símbolo, en marca, en punto de referencia de una generación.
Grimandi, sin embargo, matiza el perfil: “No es un jugador fácil, Kylian. Es bastante complicado. Como todo talento top, top: Cristiano Ronaldo, Lionel Messi, Kylian… es bastante complicado cuando tienes una proyección como equipo. A veces están muy centrados en el rendimiento y no es sencillo”.
El elogio viene con advertencia incluida. Con Mbappé no solo fichas goles. Fichas jerarquía, foco mediático, peso en el vestuario, exigencias deportivas y personales. Fichas un eje sobre el que todo gira.
¿Encajaría en el Arsenal de hoy?
La pregunta surge sola: si algún día Mbappé decide probarse en la Premier League, ¿sería Arsenal el destino ideal?
Para Grimandi, la respuesta es clara: “Sí, sin duda”. Y no lo dice solo por romanticismo. Lo dice por fútbol.
El Arsenal actual, con una propuesta ofensiva, asociativa y con vocación de protagonismo, encaja con el tipo de escenario en el que Mbappé se siente cómodo: espacios, balón, un equipo que ataca con muchos hombres y que le permitiría caer a banda, atacar el área, decidir partidos.
“Por supuesto, por la forma en la que juega el club, por la historia del club, estoy seguro de que hay algo ahí”, subraya Grimandi. Y añade un matiz importante: Mbappé no es ajeno a esa historia. “Conoce el fútbol. Conoce la historia del fútbol. Vive para el fútbol. Así que sabe la conexión entre Francia y Arsenal. Conoce muy bien a Arsenal también”.
No habla de un chico que mira a Inglaterra desde lejos. Habla de alguien que, en su día, se vio a sí mismo quizá vestido de rojo y blanco en el Emirates. Esa imagen no se borra tan fácil.
Real Madrid, títulos pendientes y una incógnita abierta
Real Madrid persiguió a Mbappé durante años antes de conseguirlo como agente libre en 2024. Una operación que el club consideró estratégica, casi fundacional para la próxima década. No hay intención alguna de abrir la puerta de salida a su dorsal 10.
Sin embargo, el relato no es perfecto. El conjunto blanco se ha quedado sin grandes títulos en las dos últimas temporadas. Un vacío incómodo para una institución que mide su éxito en Champions League y Balones de Oro. Y ahí aparece otra vez el hambre de Mbappé.
El delantero quiere levantar la Champions con un papel protagonista absoluto. Quiere el Balón de Oro que parece escrito en su destino desde que era un adolescente. Quiere que su carrera se lea, dentro de veinte años, en la misma línea que los gigantes que le precedieron.
¿Podría Arsenal, en algún giro inesperado del mercado, ofrecerle ese escenario? Hoy suena remoto. Casi utópico. Pero el fútbol vive de imposibles que, de repente, dejan de serlo.
Grimandi lo resume con una mezcla de deseo y resignación: “Me encantaría que pasara, pero no puedo ver a Kylian dejando Madrid para venir a Arsenal. Sería, por supuesto, una opción fantástica para Arsenal”.
El club londinense, que ya sabe lo que es ver escapar a Mbappé una vez, solo puede hacerse una pregunta mientras mira hacia el futuro: si el tren volviera a pasar, ¿esta vez se atrevería a subirlo hasta el final?





