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Arsenal inicia la defensa del título con victoria ante Coventry

Arsenal necesitó apenas 15 minutos para dejar claro que la Premier League no iba a concederle a Coventry City ni un segundo de cortesía. Un 3-0 cómodo, limpio, sin sobresaltos en el Emirates Stadium, marcó un inicio de temporada que rozó lo ideal para el vigente campeón.

Kai Havertz abrió el marcador, Bukayo Saka amplió la ventaja antes del descanso y Martin Ødegaard cerró la cuenta nada más comenzar la segunda parte. Partido resuelto, mensaje lanzado.

La diferencia entre el campeón de la Premier y el campeón del EFL Championship fue abismal. Coventry llegó a Londres con el aval de un ascenso arrollador, 11 puntos de margen la pasada campaña, y salió con una advertencia muy seria para Frank Lampard: la élite es otro planeta.

El equipo de Mikel Arteta apenas sufrió. No hubo fases de agobio, ni necesidad de heroicas defensivas. Arsenal pudo haber goleado por un margen mayor, pero el objetivo del técnico era simple: evitar cualquier susto en el estreno. Lo consiguió con autoridad.

Un Emirates liberado y un campeón que se siente favorito

Desde el gol de Havertz, el resultado nunca pareció peligrar. El Emirates, escenario tenso en muchos tramos del curso pasado, vivió una noche muy distinta. Nada de nervios, nada de esa sensación de cuenta atrás agónica que acompañó la recta final del título. El ambiente previo, ya optimista, fue creciendo a medida que el reloj avanzaba y el marcador se mantenía bajo control.

El rival ayudó, pero la estadística también habla: Arsenal encadena ya 46 partidos consecutivos en casa sin perder ante equipos recién ascendidos. Una racha que subraya la jerarquía del campeón en este tipo de citas.

La prueba no fue de máxima exigencia, es cierto. Las verdaderas medidas llegarán pronto: Aston Villa visita el Emirates en poco más de una semana. Pero como primera piedra de la defensa del título, el encuentro fue casi un paseo vespertino. Justo lo que buscaba un Arsenal que pretende continuar exactamente donde lo dejó hace unos meses.

Y por si el mensaje no fuese lo bastante contundente, el club aprovechó la noche para presentar a Ezri Konsa, flamante fichaje desde Aston Villa por 55 millones de libras. Otra pieza para una plantilla que ya impresiona por profundidad: Eberechi Eze, Noni Madueke, Mikel Merino, Martín Zubimendi y Piero Hincapié entraron desde el banquillo, mientras Viktor Gyökeres ni siquiera llegó a participar. El cartel es claro: hoy por hoy, son el equipo a batir.

Havertz, de discutido a nueve indiscutible

Hace un año, el relato era otro. Gyökeres aterrizaba como el delantero llamado a mejorar lo que ofrecía Kai Havertz. El sueco debía ser el ‘9’ definitivo. Sobre el papel, al menos.

La realidad giró en otra dirección. A medida que la temporada avanzó y crecían las dudas en torno a Gyökeres, Havertz se fue ganando el sitio otra vez. Y ahora, con ambos disponibles tras sus participaciones en el Mundial, la jerarquía se ha mantenido: el alemán volvió a ser el elegido de inicio, como ya sucedió ante Manchester City.

Su respuesta fue la de un delantero con confianza. Minuto 15, balón que le cae en el área y definición suave, controlada, casi didáctica. Un gesto técnico que resume lo que es Havertz cuando se siente cómodo. Con ese tanto, suma ya cuatro partidos oficiales consecutivos viendo puerta: Burnley y Paris Saint-Germain el curso pasado, City y Coventry en este arranque. Es su mejor racha goleadora desde que llegó al fútbol inglés.

Mientras tanto, Gyökeres observó todo desde el banquillo. Ni un minuto. Un mensaje claro sobre su situación actual. Y eso que el mercado todavía puede agitar más el panorama: Arsenal mantiene interés en Julián Álvarez, de Atlético de Madrid, con informaciones en España que apuntan incluso a una posible inclusión de Gyökeres en la operación. El problema es que el club madrileño no está precisamente dispuesto a facilitar su salida.

Sea como sea, la foto fija es contundente. Hace doce meses, Gyökeres era el ‘9’ que debía transformar el ataque del campeón. Hoy, Havertz ocupa la pole position.

Zubimendi, cada vez más lejos del foco

La noche fue redonda para casi todos en Arsenal. No para Martín Zubimendi.

El centrocampista español, fichado hace un año desde Real Sociedad por 55,8 millones de libras, empezó el encuentro en el banquillo pese a la baja por lesión de Bruno Guimarães. Sin el brasileño, muchos habrían apostado por Zubimendi como relevo natural. Arteta pensó otra cosa.

El técnico volvió a confiar en Myles Lewis-Skelly para acompañar a Declan Rice y Ødegaard, tal y como ya hizo en los momentos decisivos de la pasada temporada, tanto en Premier como en Champions. El canterano, que ha jugado buena parte de su corta carrera como lateral izquierdo, se consolida ahora como alternativa real en la medular.

Zubimendi tuvo minutos, sí. Entró por Rice mediada la segunda parte. Arteta ha insistido públicamente en que no quiere desprenderse de él en este mercado, pero la realidad competitiva es tozuda: Guimarães está por delante en la rotación, y Lewis-Skelly también le está comiendo terreno.

El club puede valorar la seguridad de tener un mediocentro de su nivel en la recámara. Otra cosa es lo que piense el propio jugador si esta foto se repite semana tras semana.

Tzolis aprovecha el escaparate de la banda izquierda

El verano de rumores colocó a nombres de élite en la órbita de la banda izquierda de Arsenal: Vinícius Júnior, Bradley Barcola… Con ese contexto, parte de la afición recibió con cierto escepticismo la llegada de Christos Tzolis desde Club Brugge por 34 millones de libras.

Dos partidos oficiales después, el griego empieza a cambiar miradas.

Tras un estreno prometedor ante Manchester City, Tzolis firmó un debut en casa muy serio. Intenso en la presión, agresivo sin balón, fue él quien robó arriba para iniciar la jugada del 1-0 de Havertz. Más tarde, su centro desde la izquierda obligó a Carl Rushworth a intervenir; el portero de Coventry dejó el balón muerto y Saka no perdonó el segundo.

Con Leandro Trossard traspasado a Besiktas y Gabriel Martinelli fuera de la convocatoria mientras el club sigue peinando el mercado en busca de más pólvora, Tzolis se ha encontrado una ventana de minutos que no piensa desaprovechar. De momento, está respondiendo.

Coventry, un campeón del Championship con pinta de sufridor

La única buena noticia para Coventry City es que el examen más duro ya ha pasado en la primera jornada. La mala es que el resto del calendario tampoco invita al optimismo.

Nadie esperaba una machada de los de Lampard en el Emirates, pero la sensación fue preocupante: el equipo que dominó el EFL Championship pareció muy lejos del nivel mínimo para competir en la Premier. El club ha invertido cerca de 140 millones de libras este verano para reforzar la plantilla, pero sobre el césped no se notó.

Errores en salida, desajustes en defensa, poca claridad arriba. Solo Ellis Simms, en su duelo físico con Gabriel Magalhães, dejó la impresión de estar preparado para el salto a la máxima categoría.

El próximo fin de semana, Coventry recibe a Hull, también recién ascendido, en un duelo que ya se puede leer como una batalla temprana por la permanencia. Un cara a cara que llega demasiado pronto para hablar de finales, pero que puede marcar el tono emocional de la temporada.

Porque si la imagen del Emirates se repite, Lampard y los suyos no solo mirarán hacia abajo en la tabla. Empezarán a preguntarse cuán larga puede hacerse una temporada cuando el agua te llega al cuello desde el primer día.