Zidane inicia con victoria: Francia 1-0 Turquía en Nations League
El primer partido de Zinedine Zidane al mando de la selección francesa dejó exactamente lo que se esperaba de él: control, personalidad y un marcador corto, pero contundente. Francia se impuso 1-0 a Turquía en la Nations League, en una noche en la que el resultado no reflejó del todo la superioridad de Les Bleus.
Desde el inicio, el plan fue claro. Francia se adueñó del balón y fue empujando a Turquía hacia su propia área, metro a metro. El ajuste táctico con Ousmane Dembélé y Kylian Mbappé intercambiando posiciones empezó a hacer daño de inmediato. En una de esas acciones, un balón suelto cayó a los pies de Rayan Cherki, listo para castigar, pero Merih Demiral apareció con un corte salvador en el último instante.
El asedio no se detuvo. Michael Olise probó suerte con un disparo que olía a gol, pero Ugurcan Cakir reaccionó con reflejos felinos para desviar. El rechace cayó para Adrien Rabiot, que llegó con todo… y mandó el remate por encima del larguero. Turquía sobrevivía más por resistencia que por control. El descanso llegó como un alivio para los visitantes, que habían pasado buena parte del primer acto encerrados y achicando agua.
Mbappé golpea, Turquía perdona
Tras el descanso, el guion cambió de tono. Turquía dio un paso adelante, empezó a ganar duelos y a pisar campo rival con más frecuencia. Francia ya no se sentía tan cómoda. El partido se abrió y las ocasiones comenzaron a aparecer en el área francesa. Turquía tuvo opciones, varias, pero le faltó precisión en el último toque.
Y entonces apareció Mbappé.
En el minuto 54, Olise encontró un resquicio entre líneas y filtró un pase que rompió la defensa turca. Mbappé atacó el espacio, encaró y ajustó el disparo al interior del primer palo. Seco, quirúrgico. Gol número 67 con su selección y ventaja para Francia en el momento en que el partido empezaba a volverse incómodo.
El precio, eso sí, fue alto. En la misma acción del gol, Mbappé dio señales de dolor. Zidane no quiso arriesgar y lo sustituyó poco después por Désiré Doué. Lejos de enfriar el encuentro, el joven atacante entró encendido: obligó de inmediato a Cakir a estirarse de nuevo con una parada de reflejos para evitar el 2-0.
Turquía, herida pero no rendida, respondió con orgullo. Adelantó líneas, apretó la salida francesa y comenzó a colgar balones buscando el error. La sensación era clara: el empate estaba al alcance si lograban afinar la puntería.
La remontada, sin embargo, se desmoronó en un instante. En una acción a la desesperada fuera de su área, Cakir bloqueó el balón con la mano lejos de la zona permitida. Roja directa. Turquía se quedó con diez y sin su guardameta titular cuando más apretaba. A partir de ahí, Francia manejó los tiempos, cerró espacios y dejó que el reloj hiciera el resto.
No fue una goleada ni un festival de ocasiones convertidas, pero sí un triunfo maduro, de equipo grande, en el debut de Zidane. Un primer paso firme en un proyecto que se medirá con retos mucho mayores.
Italia tropieza en el regreso de Mancini
La otra gran historia de la jornada llegó desde el banquillo de Italia. Roberto Mancini volvió al frente de la Azzurra, pero su reestreno se torció rápido: derrota 2-0 ante Bélgica, en un contexto ya pesado por el dato que acompaña a la selección italiana, fuera de los tres últimos Mundiales.
Mika Godts abrió el marcador en el minuto 20, aprovechando una de las primeras llegadas belgas. Italia no encontró respuestas claras, y el castigo se hizo más duro en la segunda parte. Dodi Lukebakio firmó un gran segundo tanto mediado el segundo tiempo, un gol que selló el resultado y dejó a Mancini con más preguntas que certezas en su vuelta.
Suecia, Montenegro, Ucrania y una noche de detalles
En otro de los duelos del día, Suecia se impuso 2-1 a Rumanía con sello de delanteros de la Premier League. El atacante del Liverpool Alexander Isak y el jugador del Arsenal Viktor Gyokeres marcaron para los suecos, que supieron gestionar la ventaja ante una Rumanía competitiva pero sin el filo necesario para cambiar el guion.
Montenegro también firmó un 2-1, esta vez ante Chipre. Nikola Krstovic abrió el marcador desde el punto de penalti, y Milutin Osmajic amplió la ventaja. El tanto de Marcus Edwards dio vida a Chipre, pero llegó demasiado tarde para cambiar el destino del partido.
En el duelo entre Ucrania y Hungría, la diferencia fue mínima pero decisiva. Danylo Sikan marcó el único gol del encuentro en el minuto 42, suficiente para que Ucrania se llevara el triunfo. El final, sin embargo, fue tenso: Oleksandr Nazarenko vio la roja en el tiempo añadido, dejando a los ucranianos con diez hombres para los últimos compases, obligados a resistir con todo.
Noche mágica para los hermanos Charles
El cierre más dramático lo puso Irlanda del Norte ante Georgia. Primero, Pierce Charles se hizo gigante bajo palos al detener un penalti lanzado por Khvicha Kvaratskhelia, la gran estrella georgiana. Ese momento cambió el pulso del partido.
Ya en el descuento, cuando el empate parecía inamovible, apareció su hermano Shea para firmar el 1-0 definitivo. Penalti salvado por uno, gol de la victoria del otro. Una de esas historias familiares que el fútbol regala de vez en cuando y que, para Irlanda del Norte, puede marcar un punto de inflexión en la campaña.






